Siempre estás justo a tiempo de conseguirlo

Las prisas no siempre son buenas, y mucho menos el estrés que tenemos queriendo conseguirlo todo rápido. Te descubrimos por qué debes mantener la calma, conseguirás todo lo que te propongas.

Somos muy propensos a frustrarnos y estresarnos cuando las cosas no nos salen bien. Queremos resultados positivos lo antes posible. De ahí que a veces nos quejemos de nuestra existencia debido a que solo nos rodea la mala suerte.  

Por ello, en muchas ocasiones habrá que dejar las cosas como están. De esta manera, el presente podrá seguir su camino. Y seguro que antes o después se nos presenta una nueva oportunidad para no rendir en nuestro empeño.

Paciencia

Lo bueno se hace esperar

Somos seres impacientes por naturaleza. Queremos resultados “aquí y ahora” para así sentirnos mejor con nosotros mismos. Aunque en la mayoría de ocasiones esto no dependerá  únicamente de nosotros. Aquí intervienen otros factores que se escapan de nuestro entendimiento y por tanto lo mejor es dejar que todo vuelva a su cauce lo antes posible.

Esto ocurre por ejemplo mucho con los desengaños amorosos. Esperamos que esa persona la que tanto queremos siga a nuestro lado. Anhelamos contra viento y marea que vuelva a recuperar su amor hacia nosotros. Sin embargo, esto a veces se antoja imposible.

Los sentimientos no son algo que surgen de la noche a la mañana. Y por tanto no podemos hacer nada si estos se han ido. De lo contrario, si vamos detrás de esa persona a la que tanto queremos, solo conseguiremos que se aleje todavía más de nosotros.

Esto se puede extrapolar a cualquier ámbito de nuestra vida. Cuando nos quedamos sin trabajo, cuando nos enfadamos con un amigo o el coche se ha estropeado. Si nos percatamos que ya nada está en  nuestras manos para cambiar la situación, es mejor no seguir fustigándose con el asunto.

Ser paciente

De nada sirve pensar “Y si hubiera hecho esto o lo otro”. El aquí y el ahora es lo que verdaderamente importa. Y a través del presente tendremos la posibilidad de cambiar el nuestro futuro a corto plazo.

La vida nos recompensará si somos pacientes

¿Quién no ha escuchado ese dicho español que dicta “La paciencia es la madre de todas las ciencias?” Pues esto se puede aplicar en cualquier capítulo de nuestra vida. En el largo proceso de conseguir cualquier meta, estamos seguros que nos encontraremos todo tipo de piedras con las que nos tropezaremos.

No te pierdas: ¿En qué consiste el método Kaizen?

Será aquí cuando tengamos que sacar toda nuestra fuerza de voluntad. Y a través de todo este esfuerzo y tesón, seguro que antes o después la vida sabrá recompensarnos. Este proceso puede durar días, meses e incluso años. Pero nadie dijo que las metas eran fáciles de alcanzar.

Y sino que se lo digan a Einstein, que nunca destacó por sus buenas notas en el colegio. Es más, sus profesores de matemáticas osaron a decir que el pequeño Albert no llegaría muy lejos en el ámbito de las ciencias. Y ahora, se puede decir que ha sido y es uno de los científicos más influyentes de toda la Historia de la Humanidad. Gracias sobre todo a sus estudios sobre la gravedad y la más que famosa “Teoría de la Relatividad”.

Estas investigaciones cambiaron de arriba abajo el concepto que tenemos hoy todo el espacio, la energía y de todos los planetas que confluyen en el universo. Incluso algo tan desconocido como es el factor tiempo se puede ver modificado según donde nos encontremos.

Estamos muy seguros que Albert Einstein no sacó a la luz esta teoría de la noche de la mañana. Seguro que pasó largas noches en vela buscando la solución a sus complicadas fórmulas matemáticas. Tenemos la certeza de que en todo este proceso cometió muchos errores. Pero gracias a ellos se dio cuenta de que no volvería a cometerlos. Estaba seguro que a través de paciencia y fuerza de voluntad, la vida le daría premiaría en forma de un Premio Nobel de, algo que justamente conseguiría en el año 1922. ¿A qué esperáis entonces para encontrar el vuestro?

Siempre estás justo a tiempo de conseguirlo
Valoración

Descubre más sobre Mente sana