Shiatsu: una técnica natural y alternativa

shiatsu Podríamos traducir shiatsu, de forma literal, por presión con los dedos, y viene a consistir en una técnica natural que combina el tacto, la presión con las manos, codos, antebrazos, pulgares y otras partes del cuerpo con el conocimiento de los canales de flujo de energía del cuerpo.

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Entre sus objetivos, nos encontramos con la eliminación de toxinas, aliviar dolores y liberar tensión de los grupos musculares, a la par que pueden ser de gran ayuda para luchar contra el estrés y la ansiedad.

¿Cuál es la historia del Shiatsu? ¿En qué consiste su funcionamiento? ¿Cuáles son las técnicas más utilizadas desde antaño?.

Historia del Shiatsu

Los orígenes del shiatsu (y de la propia historia del shiatsu en sí) lo encontramos hace algo más de 5.000 años en las montañas del norte de China, lugar donde los diferentes sacerdotes taoístas practicaban el Do-In Ankyo.

Este Do-In Ankyo consistía en una forma tanto de manipulación corporal como de meditación, que revelaba y armonizaba la propia fuerza vital de cada persona.

El espíritu de la mayoría de las disciplinas chinas reside en tratar de influir sobre el “qi”, el cual consiste en la fuerza inseparable de la vida misma, y que consiste en la propia energía de todo cuanto ocurre en el universo.

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De tal manera, parte de esas técnicas fueron sistematizadas bajo el nombre de shiatsu, a la par que la primera referencia moderna que encontramos llegó a través del maestro Tamai Tempaku, quien –en el año 1919- publicó el libro Shiatsu Ho.

Pero no fue hasta mediados del siglo pasado cuando el shiatsu volvió a despertar gran interés, siendo difundido a través de dos principales corrientes: la del maestro Shizuto Masunaga y la del maestro Tokujiro Namikoshi.

¿Cómo funciona el Shiatsu?

Como te comentábamos anteriormente, el shiatsu se trata de un modo de influir en el estado general que posee una persona, incidiendo tanto en el propio equilibrio de la misma como en el reparto de las energías internas.

Por todo ello, el principal objetivo de esta técnica es hacer que el receptor armonice con la energía del entorno y de la vida, contribuyendo a normalizar las situaciones energéticas a partir de tres maneras: estabilizando los excesos –o defectos- del qi, reduciendo sus desequilibrios y reparando los bloqueos que existan en su flujo.

De hecho se conoce que la presión sobre determinados puntos donde la energía está desequilibrada puede causar cierta molestia, producto de la tensión que en esos puntos se acumula.

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