La tenia o lombriz solitaria es un parásito intestinal que en caso de producirse el contagio puede causar problemas graves. Descubre cuál es su causa y cómo se contagia para prevenirlo.

Con el nombre de tenia o simplemente como solitaria nos encontramos con unos gusanos intestinales o parásitos intestinales cuyo cuerpo es plano y segmentado, el cual puede tener una longitud que oscila entre unos pocos milímetros hasta los 10 metros, aunque existen datos de casos registrados en los que se indica que han podido alcanzar los 25 metros de longitud.

Aunque existen distintos tipos, los más comunes son dos. Por un lado la taenia solium, que encontramos alojada sobre todo en la carne de cerdo. Y por otro lado la taenia saginata, el parásito intestinal más común y que encontramos especialmente en la carne de vaca.

¿En qué consiste la tenia?

La tenia cuenta con una cabeza con ganchos que se adhieren a la pared de los intestinos, y poseen un cuerpo alargado y plano formado por distintos anillos. Tiende a alargarse a medida que va creciendo, aumentando de tamaño y añadiendo nuevos segmentos o anélidos a su cuerpo. Cada uno de estos segmentos es capaz de fabricar miles de huevos. Y una tenia o lombriz solitaria normal puede tener unos 3.000 segmentos y vivir hasta 30 años.

Estos nuevos segmentos van creciendo poco a poco a partir de la cabeza del gusano, de forma que los nuevos segmentos desplazan a los anteriores hacia el final del cuerpo, hasta que se desprenden. Son estos segmentos viejos los que salen junto con sus huevos a través de las heces del sistema digestivo, pudiendo acabar en el suelo o en el agua.

¿Cómo se produce el contagio?

El contagio de la tenia o lombriz solitaria se produce a partir de los huevos, de manera que cuando alguna persona consume algún alimento contaminado (ya sea porque la carne de cerdo o de vaca no ha sido bien cocinada o porque se ha consumido cruda), también ingiere los huevos o quistes larvarios de tenia, también conocidos como cisticercos.

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Poco tiempo después las larvas eclosionan en el intestino de la persona, y las larvas que han nacido se enquistan en algún órgano del cuerpo del individuo contagiado (también conocido como huésped). Una vez se produce el contagio o ataque la tenia es capaz de fijarse en el intestino y crecer a partir de los nutrientes que obtiene de los alimentos que ingiere el huésped.

Pero también pueden migrar por el organismo y alcanzar el sistema nervioso central, pudiendo causar determinados síntomas neurológicos, y entre ellos epilepsia.

Pasados alrededor de tres meses, la tenia es capaz de reproducirse y liberar los segmentos de su cuerpo de forma totalmente constante.

Pero el consumo de carne no es la única causa. En el caso particular de la Taenia soliumel contagio también puede producirse tras consumir agua contaminada, tierra o algunos alimentos como las hortalizas, o a consecuencia de una mala higiene.

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Una vez producido el contagio, aunque los síntomas pueden llegar a ser inespecíficos o bastante leves, cuando aparecen pueden surgir entre 6 a 8 semanas después de la ingestión de los huevos, una vez que la tenia se ha desarrollado. Entre los síntomas más comunes destacan las náuseas, diarrea o estreñimiento y dolor abdominal. Estos síntomas tienden a permanecer hasta que la tenia muere cuando la teniasis ha sido diagnosticada y tratada.

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