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Cocina Macrobiótica
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Qué es la cocina macrobiótica y qué alimentos incluir

La cocina macrobiótica es el tipo de cocina de la conocida como alimentación macrobiótica. Descubre en qué consiste, qué alimentos incluir (y por qué) y en qué se basa.

Es bastante probable que ya hayas oído hablar de ella en algún momento pero, ¿en realidad sabes en qué consiste? La conocida como alimentación macrobiótica no es sólo un tipo de alimentación o dieta, es también un estilo de vida que busca el establecimiento de una relación de armonía entre nuestro propio interior y nuestro entorno.

En definitiva, lo que la alimentación macrobiótica busca es hacernos más felices, disfrutando de todo lo que nos rodea desde un punto de vista respetuoso, en busca del bienestar y del mantenimiento de un hábito alimenticio correcto.

Podemos decir de hecho que la alimentación macrobiótica se basa en un principio: el del equilibrio y la armonía, teniendo especialmente en cuenta que nuestras necesidades nutricionales se encuentran determinadas por nuestro alrededor, por nuestra situación geográfica y climática donde desarrollamos nuestra vida, por la actividad que llevamos a cabo cada día y por nuestra propia constitución y nuestra salud.

Por tanto, cuando hablamos de cocina macrobiótica debemos referirnos al tipo de cocina de la alimentación macrobiótica, en la que se tienen muy en cuenta todos los factores indicados anteriormente a la hora de preparar los alimentos, lo que permite sin duda alguna un mayor control sobre la salud, aunque no se tienen en cuenta de forma tan estricta sus calorías y nutrientes, como sí ocurre con otros tipos de cocinas y de dietas.

Para el seguimiento de la alimentación macrobiótica es importantísimo tener un buen conocimiento de los alimentos, sobretodo desde un punto de vista nutricional, optando siempre por alimentos naturales, que no hayan sido procesados previamente.

Por ejemplo, una opción útil es la de optar por cocciones que no alteren mucho los alimentos, como es simplemente hervirlos en agua, o incluso optar directamente por comerlos crudos. De esta forma, los alimentos aportarán todos sus nutrientes esenciales de manera completa.

También se destaca que los alimentos de la cocina macrobiótica deben provenir de cultivos biológicos, que se caracterizan por emplear abonos únicamente orgánicos, excluyendo abonos químicos, fungicidas tóxicos y pesticidas.

¿Qué alimentos encontramos en la cocina macrobiótica?

Debemos tener en cuenta que la alimentación macrobiótica promueve un tipo de alimentación basada en el consumo de alimentos naturales y vegetales, y a la vez desaconseja los alimentos procesados, lácteos y la carne.

No obstante, a diferencia de lo que erróneamente se piensa, no se trata de una dieta, sino de una especie de filosofía que nos brinda la posibilidad de entender de qué manera nos relacionamos con el entorno que nos rodea, siendo conscientes de las cualidades que nos aporta la alimentación que sigamos, y por tanto, los alimentos que consumimos en todo momento.

Verduras en la Cocina Macrobiótica

Así, podemos diferenciar entre aquellos alimentos que destacan por presentar un equilibrio más adecuado en cuanto a su aporte nutricional y energético (por lo que son recomendables consumirlos a diario), y los que debemos evitar, consumir ocasionalmente o en pequeñas cantidades (considerados como alimentos extremos):

  • Alimentos ideales para incluir en la cocina macrobiótica diariamente: Vegetales y frutas de temporada (dependiendo de las frutas pueden consumirse cocidas, maceradas o crudas), legumbres, cereales integrales (avena, arroz integral, mijo, quínoa, centeno, trigo, espelta, kamut, trigo sarraceno y cebada), semillas, frutos secos, alimentos fermentados, algas y proteína animal proveniente del pescado.
  • Alimentos a evitar, consumir ocasionalmente o en cantidades pequeñas: Dependen directamente de si se tratan de alimentos con energía Yang (carne, embutidos, huevos, sal, productos horneados o fritos, quesos curados) o con energía Ying (lácteos, chocolate, azúcar, bebidas alcohólicas, queso fresco y frutas y vegetales tropicales).

En este sentido, los cereales integrales cuentan con una posición ciertamente importante, puesto que la filosofía macrobiótica los considera como un alimento con un potencial elevado de generar vida, al ser la semilla de la planta intacta. Poseen un valor nutricional elevado, además de ser muy completos, por lo que son considerados como el elemento principal de la comida.

Las verduras en la cocina macrobiótica: cada una en su orden correcto

Además de los cereales integrales, las verduras también poseen una posición dominante en la cocina macrobiótica. De hecho, en ésta es común que las verduras y vegetales sean clasificados por orden en función de su naturaleza energética (energética entendida no en su definición habitual, medida en calorías, sino la “energía” que se supone transmite cada alimento de manera natural por sí mismo).

Es decir, se dividen en las verduras de hoja o de tallo, las verduras que crecen por encima de la tierra, y las verduras de raíz. Las primeras aportan verdor, frescura, y son ideales para limpiar y renovar la sangre. Podemos mencionar las espinacas, berros, apio, acelgas, lechugas, perejil y cebolleta, entre otros.

Las segundas, aquellas que crecen por encima de la tierra, suelen aportar calma, centro y serenidad. Son el brócoli, cebolla, calabaza, col y coliflor. Y, finalmente, nos encontramos con las verduras de raíz, que nos estabilizan y aumentan la absorción de nutrientes por el intestino; son el rábano, jengibre, remolacha, zanahoria y chirivía.

Los alimentos en la cocina macrobiótica

La importancia de los cinco sabores

A la hora de cocinar cualquier plato basándonos en la filosofía de la cocina macrobiótica, es necesario fijarnos en los conocidos como cinco sabores, relacionado con la teoría de los cinco elementos, y que nos ayuda a integrar mejor los alimentos necesarios para equilibrar nuestro plato de comida:

  • Sabor dulce: básico, debe ser el predominante. Nos nutre y nos calma. Son alimentos como la fruta, verduras, vegetales, legumbres y cereales integrales (siempre y cuando estén bien masticados).
  • Sabor salado: aporta calor, tonifica y activa. Destacan la sal y alga marina y otros condimentos como gomasio, miso y shoyu.
  • Sabor amargo: depura, activa la circulación. Destacan hojas verdes, endivias y semillas tostadas.
  • Sabor picante: tonifica y activa las vías respiratorias, activando el funcionamiento de los intestinos. Destacan: cebolla cruda, mostaza, jengibre, rabanito.
  • Sabor ácido: calma, activa la digestión de las grasas y por tanto la función del hígado. Destacan vinagre de manzana, vinagre de arroz, vinagre de umeboshi, cítricos y chucrut.

Imágenes de Istockphoto.

Ver referencias bibiográficas
  • Bernard Benbassat. La gran cocina macrobiótica. (2017). Integral.
  • Simon G. Brown. Macrobiótica Moderna. (2015). Gaia.
Este artículo se publica solo con fines informativos. No puede ni debe sustituir la consulta a un Nutricionista. Le aconsejamos consultar a su Nutricionista de confianza.

Escrito por

Director y CEO de Gaia Media Magazines, red de blogs editora de Natursan, y editor de contenidos en Natursan. Ha cursado estudios de Historia por la ULPGC y de Psicología en la UNED. Especializado en nutrición y salud con 11 años de experiencia como editor de contenidos.

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