Durante las fiestas navideñas, hay muchas plantas que acaban siendo tradición, se regalan y entran a formar parte de los rituales más conocidos de la Navidad. El muérdago es una planta semiparásita de tallos articulados, y junto al acebo o las poinsettias, es una planta típica de la Navidad.

Se caracteriza por tener tallos de varios ramos y las hojas son lanceoladas, crasas y carnosas. Ofrece flores pequeñas de color amarillo. Las mismas flores producen frutos en forma de bayas pequeñas, que son de color verde y hasta blanco y transparente. Desde sus orígenes, este arbusto ha sido símbolo de la fertilidad en cualquier tipo de ritual gracias a que es muy fácil de reproducir, y marca, entonces, todo un séquito de rituales, que lo equiparan siempre al periodo navideño.

Muérdago navideño

El muérdago navideño

Esta planta es tradicional de las fiestas navideñas. Suele decorar las casas, especialmente colocado en la parte superior de las puertas de los hogares para atraer la suerte. Algunas leyendas establecen que el muérdago tiene poderes mágicos y antes el que valía era el que solía crecer en los robles.

Actualmente, lo encontramos en las tiendas y mercados navideños en forma de ramo, en pequeñas bolsas, con lazos, y decoraciones navideñas. La idea es regalarlo a otra persona, y la misma también debe entregarnos uno a nosotros. Es un intercambio, un símbolo que explica que se desea mutuamente la buena suerte.

Otras tradiciones explican que durante el día de Santa Lucía, que suele ser el 13 de diciembre, debemos quemar el muérdago que ya se obtuvo durante el pasado año en Navidad y los espíritus se van. El nuevo muérdago sustituye el anterior y nos protege en el año que está a punto de empezar.

Mientras que una de las tradiciones más populares es aquella que hace referencia a que los enamorados deben darse un beso debajo del muérdago durante Nochebuena para que haya suerte en el amor. Es en lo que se basan la gran parte de los rituales navideños y las plantas que se decoran o se regalan.

Según la tradición, el muérdago no debe tocar el suelo desde que es cortado hasta que se elimina el último día de la temporada navideña, la Candelaria. Y por ello se deja colgado encima de la puerta principal todo el año como protección de la casa. Es una tradición extendida por todos los países angloparlantes.

Además, al muérdago se le atribuyen propiedades medicinales, tranquilizantes y antiespasmódicas. Era utilizado contra la epilepsia, las convulsiones y los vértigos. También se dice que puede ser efectivo para el lumbago y la ciática. Pero es importante remarcar que en determinadas cantidades puede llegar a ser tóxico, por lo que es mejor consultar antes de probar nada.

Beso bajo el muérdago de Navidad

El origen del muérdago de Navidad

Se dice que toda su tradición navideña procede de Escandinavia y data del siglo XVII, pues esta planta era sagrada para los druidas y era mágica por tener propiedades, tanto curativas como místicas. Era la planta mágica que utilizaban para protegerse de los rayos, la maldad o las enfermedades.

Los escandinavos le atribuían bienestar y paz, luego se extendió por otros países de Europa con la idea de que las jóvenes casaderas debían besarse bajo el muérdago. Y la tradición marcaba que los enamorados debían besarse cuando el muérdago estuviera colgado en el umbral de la puerta.

Luego la idea fue evolucionando hacia los días de Navidad, puesto que cuando la casadera se besaba durante la Nochebuena, se decía que encontraría el amor o conservaría aquel que  tuviera. Y, como vemos, es un ritual que se ha mantenido firme al paso del tiempo.

Otras leyendas cuentan que el muérdago ya era utilizado hace doscientos años y se empleaba por parte de los sacerdotes druidas, que lo hacían servir en sus rituales durante las celebraciones del solsticio. Luego, como decoración navideña, no se instauró hasta el siglo XVIII.

Qué es el muérdago navideño y qué se hace con él en Navidad
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