Preeclampsia en el embarazo: qué es, causas, síntomas, tratamiento y riesgos

La preeclampsia es una peligrosa enfermedad que se produce durante el embarazo, y que no tratada puede poner en riesgo la vida de la mamá y del bebé. Descubre sus síntomas, qué lo causa, sus riesgos y cómo es el tratamiento.

La preeclampsia o toxemia es una enfermedad que únicamente se produce durante el embarazo y, precisamente, no tiene cura hasta el momento del parto. Es muy común que se produzca a partir de la semana 20 de gestación y en algunos casos no se desarrolla hasta el último trimestre del embarazo.

Esta enfermedad afecta a un bajo porcentaje de mujeres embarazadas, aunque es cierto que este porcentaje varía de un país a otro. Por ejemplo, en España la prevalencia se encuentra torno a un 2%.

Preeclampsia

Las principales causas de la preeclampsia

La causa por la que esta enfermedad se produce aún se desconoce en cambio pudiera estar producida por varios factores como:

  • Trastornos autoinmunitarios.
  • La genética.
  • Problemas vasculares.
  • La dieta.
  • Enfermedad renal durante el embarazo.

Existen algunos factores de riesgo que pueden predisponer a padecer una preeclampsia durante el embarazo:

  • Estar de reposo en cama, y acostada sobre el lado izquierdo.
  • Padecer de hipertensión arterial.
  • Ser diabética o tener antecedentes de diabetes.
  • Embarazos múltiples, (gemelos, trillizos o más).
  • Ser el primer embarazo.
  • Ser mayor de 35 años.
  • Antecedentes de enfermedad renal.

Antes de que se diagnostique una preeclampsia por lo general no suele producir ningún síntoma salvo en el caso de que se tratara de una preeclampsia grave.

Síntomas de la preeclampsia

En cambio, en algunas ocasiones puede suceder que cuando acudimos al ginecólogo para que nos haga la revisión correspondiente al mes de gestación en el que nos encontramos, tengamos la tensión arterial más elevada de lo que se considere normal en el estado en el que nos encontramos.

Una vez que nos diagnostiquen una preeclampsia debemos seguir las indicaciones del ginecólogo así como los controles, ya que la preeclampsia puede llegar a evolucionar hasta ser muy grave tanto para la madre como para el bebé.

Al bebé puede provocarle un retraso en el crecimiento, o parto prematuro, en el caso de la madre la preeclampsia puede provocarle hemorragia por desprendimiento prematuro de la placenta, problemas de riñón, problemas cerebro vasculares, incluso la muerte en los casos más graves.

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¿Cuáles son los síntomas de la preeclampsia?

Para que se diagnostique una preeclampsia las tensiones arteriales estarán altas, por encima de 140/90 y también la presencia de proteína en la orina.

Otros síntomas que son visibles cuando comienza la preeclampsia son:

  • Aumento de peso repentino.
  • Retención de líquidos.
  • Hinchazón en la cara, ojos, las manos, los tobillos y los pies.

Diagnóstico de la preeclampsia

¿Cómo se diagnostica?

El ginecólogo a través de la exploración física y una vez comprobada la tensión arterial alta, aumento de peso más de lo normal en poco tiempo, y los edemas o hinchazón en las partes del cuerpo citadas anteriormente, solicitará a la paciente las pruebas para confirmar el diagnóstico. Estas pruebas consisten en análisis tanto de sangre como de orina.

Los resultados que se consideran anormales en estas analíticas y que hacen sospechar que estamos padeciendo una preeclampsia son:

  • Proteína en la orina.
  • Las enzimas hepáticas están más altas de lo normal.
  • El recuento de plaquetas es inferior a 100.000.

Además de estas pruebas el ginecólogo solicitará otras pruebas para comprobar la coagulación sanguínea y también para comprobar el estado de salud del bebé.

Para comprobar el estado de salud del bebé el ginecólogo hará ecografías, cardiotocografías en reposo y un perfil biofísico.

Con estas pruebas el médico decidirá sí es urgente sacar al bebé de inmediato, recurriendo a una cesárea de urgencia.

Hay casos en los que para que la preeclampsia no empeore si el bebé ya está bien desarrollado, lo suficiente, por lo general a las 37 semanas de gestación o después, el médico acelera el parto con el fin de que no cause ningún tipo de problema ni sufrimiento al bebé, bien sea por cesárea o a través de un parto inducido dependiendo del estado de salud tanto de la madre como del pequeño.

Tratamiento de la preeclampsia

Tratamiento de la preeclampsia

Cuando se trata de una preeclampsia leve y el bebé aún no está desarrollado lo suficiente como para que pueda sobrevivir después del parto, el médico prescribe reposo domiciliario, en el que le indicará también los siguientes consejos:

  • Estar de reposo en cama, y acostada sobre el lado izquierdo.
  • Prescindir de la sal.
  • Asistir al control médico.
  • En algunos casos se prescribe medicamentos para bajar la tensión arterial.
  • Dieta equilibrada con pocas calorías, no más de 1500 calorías al día.
  • Estar bien hidratada.

Cuando la preeclampsia está controlada y todo sigue marchando bien, puede que el embarazo llegue a término hasta la semana 40.

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En el caso de preeclampsia severa o grave el médico decide hospitalizar a la madre para vigilar de cerca tanto la salud de la madre como la salud del bebé.

Los síntomas de una preeclampsia grave

Los síntomas que pueden asomar durante una preeclampsia grave:

  • Orinar poco, disminución de la orina.
  • Dificultades en el momento de respirar.
  • Dolor de cabeza.
  • Dolor en el lado derecho del abdomen que se localiza debajo de las costillas.
  • Sensación de ardor detrás del esternón a veces confundida con acidez estomacal.
  • Dolor en la vesícula biliar.
  • Náuseas y vómitos.
  • Visión borrosa.
  • Sensibilidad excesiva a la luz.
  • Confusión mental.
  • El bebé da más patadas o se mueve mucho, más de lo que se pudiera ser normal.

Riesgos de la preeclampsia

Una preeclampsia grave puede llegar a desencadenar una eclampsia, convulsiones llegando a provocar la muerte tanto de la madre como del bebé.

Cuando ya has tenido una preeclampsia los riesgos de que se repita en un nuevo embarazo son muy elevadas.

La preeclampsia una vez que haya tenido lugar el parto comienza el proceso de curación, tanto la tensión arterial alta como la proteína de la orina y otros síntomas asociados van remitiendo hasta llegar a desaparecer en unas 5 o 6 semanas.

Sin embargo en otros casos la tensión arterial puede mantenerse alta o empeorar en los primeros días después de producirse el parto.

Si has padecido una preeclampsia durante el embarazo deberás tener cuidado en un siguiente embarazo ya que las probabilidades de volver a padecer otra preeclampsia son bastante altos.

La preeclampsia no puede prevenirse, pero ayuda bastante una vez que se haya confirmado el diagnóstico de embarazo, desde el comienzo, acudir a los controles médicos prenatales, para comprobar que el embarazo se está desarrollando bien.

Llevar una dieta sana y equilibrada, alimentos ricos en vitaminas, minerales, antioxidantes, estar bien hidratad, beber entre un litro y medio o dos de agua y caminar al menos 30 minutos al día de forma moderada siempre que no tengamos que guardar reposo por embarazo de alto riesgo.

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