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¿La miel caduca? Por qué no tiene fecha de caducidad

La miel es un alimento natural excelente, pero ¿tiene fecha de caducidad? ¿Es verdad que caduca? ¿Es seguro consumirla meses después de haber abierto el bote?.

La miel es casi sin ninguna duda un alimento, cuanto menos, maravilloso, que se consume desde hace milenios por parte del hombre. Sin embargo, a pesar de ser un alimento natural tremendamente común, es también un alimento cuya conservación en casa puede causarnos algunas dudas, especialmente en lo que se refiere a una conservación adecuada. Y que puede llevarnos a hacernos la siguiente pregunta, sobre todo cuando observamos que ésta se ha cristalizado: ¿la miel caduca? ¿Posee fecha de caducidad?.

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Como probablemente sepas, la miel consiste en un producto de origen natural producido por las abejas a partir del néctar que obtienen de las flores, así como de las secreciones de partes vivas de las plantas. También pueden obtenerlo a partir de excreciones de insectos chupadores de plantas. 

Su consumo se remonta a hace ya muchísimo tiempo. De hecho, mientras que las abejas sobreviven en nuestro planeta desde hace más de 40 millones de años, se han encontrado pinturas rupestres en la Cueva de la Araña (Valencia), datadas de 7.000 años antes de Cristo, en las que se muestra a un hombre recolectando miel. 

Es decir, las mieles son las encargadas de recoger el néctar, transformarlo y combinarlo en su interior con una enzima que encontramos en la saliva de las almejas. Posteriormente, es almacenada en paneles, donde madura.

Miel

¿La miel caduca? ¿Posee fecha de caducidad?

Es muy habitual que nos hagamos esta pregunta, ya que en muchas casas tiende a ser tremendamente común tener un bote de miel de abeja en el armario o en la despensa, almacenado desde hace tiempo, y el cual no ha sido consumido del todo, sobre todo porque lo más usual es utilizar un poco en el desayuno o en la merienda y guardarla. De esta forma, un bote de miel que adquirimos ayer podemos tenerlo guardado en la despensa durante largos meses.

Por tanto, llegados a este punto, es normal hacerse la siguiente pregunta: ¿la miel de abeja tiene fecha de caducidad? ¿Caduca, o podemos consumirla con seguridad siempre, aunque hayan transcurrido meses desde que abrimos el envase por primera vez?.

No te pierdas: ¿Cómo saber si la miel es pura?

Si esta cuestión te preocupa debes estar absolutamente tranquilo/a. ¿Por qué? Muy sencillo: la miel de abeja no tiene fecha de caducidad, lo que significa que nunca caduca, independientemente del tipo de miel que sea.

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Esto es debido a su elevado contenido en azúcar y a su acidez, lo que hace que sea tremendamente complicado que muchos microorganismos puedan sobrevivir en ella. Es lo mismo que ocurre, por ejemplo, con otros alimentos como las mermeladas y conservas, que si bien es cierto que tienen una fecha de consumo preferente, tampoco tienden a caducar.

El azúcar presente en la miel hace que ésta sea capaz de absorber la humedad con cierta facilidad, de ahí que en realidad sean pocos -o ningunos- los microorganismos que son capaces de sobrevivir en este medio, de manera que nunca descomponen la miel.

También nos encontramos con el nivel de acidez presente en la miel, la cual hace un efecto similar al del azúcar, dificultando no solo el desarrollo sino la propia supervivencia de los distintos microorganismos que podrían descomponerla. 

Y, para finalizar, debemos mencionar dos compuestos resultantes de la producción del néctar en miel por parte de las abejas: el peróxido de hidrógeno y el ácido glucónico, los cuales evitan precisamente la aparición de microorganismos en ella.

Fecha de caducidad de la miel

¿Y por qué la miel se cristaliza? ¿Significa que está estropeada o mala?

Si en algún momento has tirado un bote de miel porque ésta se ha cristalizado, pensando que estaba mala o estropeada, lo cierto es que has cometido un error. Se trata, de hecho, de un estado completamente normal y natural. Es decir, es normal que pasado un tiempo la miel se cristalice, lo que significa que ha pasado de un estado natural líquido a un estado más bien pastoso.

Esto es debido al elevado contenido en azúcares que encontramos en la miel, destacando especialmente la glucosa. Ésta tiende a, llegado un momento, formar una especie de disolución sobresaturada, de manera que existe una mayor cantidad de glucosa disuelta en comparación con la que puede estar en estado líquido. Así, se acaban formando cristales de pequeño tamaño que terminarán por atraer a otros cristales a su alrededor, volviéndose pastosa.

Cuando esto sucede, es igualmente normal que la miel adquiera una tonalidad más clara a la que poseía. Es debido a que la glucosa, que anteriormente y en estado líquido estaba rodeada por varias moléculas de agua, ha pasado a estar unida a una sola.

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Christian Pérez

Director y CEO de Gaia Media Magazines, red de blogs editora del blog Natursan, y editor de contenidos en Natursan. Ha cursado estudios de Psicología en la UNED (Universidad Nacional de Educación a Distancia). Especializado en nutrición y salud con 11 años de experiencia como editor de contenidos, ha colaborado con medios especializados como 'Viviendo Sanos' o 'Innatia'.

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