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Bebés y Niños

La alimentación del niño: hidratos de carbono, proteínas y grasas

¿Cómo debe ser la alimentación del niño para que sea nutritiva, variada y equilibrada? Descubre la importancia de los carbohidratos, proteínas y grasas para que sea completa.

Cómo debe ser la alimentación infantil

Las diferentes necesidades nutricionales del organismo varían de un individuo al otro, especialmente en la edad o período en el que se encuentre. Este es uno de los principales motivos por lo que, la dieta infantil y la alimentación del niño en sí, debe ser muy cuidada, de manera que se elijan los alimentos que mejor cubran, por tanto, las distintas necesidades nutricionales de los niños y los jóvenes.

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Pero no solo se deben tener en cuenta las necesidades nutritivas de los niños. Si tenemos en cuenta los últimos datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en la que alerta que 17,6 millones de niños menores de 5 años sufren obesidad, es evidente que además de cubrir las necesidades nutricionales de los más pequeños de la casa, es importantísimo vigilar de forma adecuada su peso.

¿Cómo? Intentando que su alimentación sea equilibrada, variada y sobre todo saludable, eliminando alimentos y productos alimenticios poco recomendados (como las chucherías, cereales de desayuno con alto contenido en azúcar, galletas, dulces, aperitivos salados…), y que además trate de mantenerse activo.

¿Cómo debe ser la alimentación de los niños?

Los hidratos de carbono

En lo que se refiere a los hidratos de carbono en la alimentación infantil, tanto en el estudiante como en el niño en sí son sinónimo de energía, motivo por el cual no deben faltar nunca en el menú diario.

Unas buenas y sobretodo sanas fuentes de hidratos de carbono son la fruta, la verdura, las legumbres, el arroz, la pasta, la patata, el trigo (especialmente en pan, harinas y pastas integrales), y el maíz.

Se debe cuidar que su consumo no sea excesivo, ya que tanto en niños como en adultos, un exceso de hidratos de carbono puede contribuir a la aparición de obesidad, e incluso acentuar problemas del corazón y diabetes.

También podemos cubrir las necesidades nutricionales de hidratos de carbono a partir de otros alimentos, aunque es mucho más recomendable optar por los que hemos citado en anteriores líneas.

Recuerda también que existen dos tipos de hidratos de carbono: aquellos hidratos de carbono de absorción rápida (formados por glucosa, fructosa o dextrosa) y los hidratos de carbono de absorción lenta (formados por moléculas más complejas).

Hidratos de carbono en la alimentación del niño

¿Qué carbohidratos son mejores?

No debemos olvidarnos de que los hidratos de carbono de absorción lenta (también conocidos como hidratos de carbono complejos) son muchísimo más saludables, porque se digieren más lentamente por parte de nuestro sistema digestivo y además de aportar saciedad no pasan tan rápidamente a nuestra sangre, con los picos en glucosa que ello provoca.

Por tanto, la clave está en optar siempre por alimentos saludables y nutritivos en la dieta infantil de nuestros hijos/as, eliminando aquellos alimentos fritos, rebozados, precocinados, chucherías o pastelería.

Tal y como podremos ver detalladamente en próximos artículos, los hidratos de carbono por ejemplo se pueden obtener a partir de frutas, verduras, legumbres, arroz, pasta, patata, el trigo o el maíz.

Las proteínas

Los lactantes tienen una alta necesidad de proteínas. En lo que se refiere a las proteínas, se debe consumir diariamente, y por lo menos, 1 gramo de proteínas por cada kilogramo de peso.

Las podemos encontrar en la leche, huevos, queso, pollo, pescado, arroz, patatas, lentejas o la soja, por citar sólo algunos ejemplos.

Proteínas en el niño

Las grasas

El consumo moderado de las grasas son de suma utilidad, puesto que las grasas son las responsables de almacenar y distribuir la energía que el organismo del niño necesita, mientras que también se encargan de absorber algunas vitaminas.

Eso sí, se deben controlar qué tipo de grasas consume el niño, y cuáles son las que incluimos en su dieta. En el caso tanto de los niños como de los adolescentes, se debe vigilar el exceso de grasas saturadas, que especialmente encontramos en alimentos de origen animal de consumo habitual como la leche, mantequilla y otros lácteos, embutidos y salsas.

Por tanto, lo realmente aconsejable es tratar de aportar sobre todo grasas de origen vegetal, que encontramos especialmente en el aceite de oliva.

Tampoco debemos olvidar el consumo de alimentos ricos en minerales y vitaminas, ya que son también nutrientes esenciales e imprescindibles en la alimentación diaria del niño y del joven estudiante.

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