Hepatitis autoinmune: cuando el sistema inmune ataca el hígado

La hepatitis autoinmune es un tipo más de hepatitis, esta vez causada porque el propio sistema inmunológico ataca y destruye las células hepáticas. Descubre todo sobre esta enfermedad.

La hepatitis autoinmune es una enfermedad referente al hígado, la cual tiende a producirse cuando hay trastornos en el sistema inmune y hace que éste active el ataque contra las células del hígado. Es por eso que ese órgano se logra descompensar, ya que el propio cuerpo está atacando las células necesarias para que el hígado esté sano y funcione de manera correcta.

Es posible que esta enfermedad no se evidencie en la primera prueba médica, de manera que es común que se pueda confundir con la cirrosis o con otros tipos de hepatitis, como por ejemplo ocurre con la hepatitis crónica o con la hepatitis aguda, habitualmente porque es común que se presente con síntomas similares a los que surgen con alguna de estas 3 afecciones.

La hepatitis autoinmune es poco frecuente

Anteriormente, la hepatitis autoinmune era conocida como lupoide, ya que tiene síntomas parecidos al lupus eritematoso sistémico, por los anticuerpos antinucleares que están en la enfermedad. Luego, pasó a llamarse hepatitis autoinmune, ya que no tenía relación alguna con el lupus.

Esta enfermedad es poco frecuente. Sin embargo, hay que estar al tanto de las causas y los síntomas para evitar que se complique, y se vuelva crónica.

¿Qué es la hepatitis autoinmune?

Básicamente, la hepatitis autoinmune consiste en una enfermedad hepática en la que el sistema inmunitario ataca y destruye las células del hígado. Esto significa que los mecanismos naturales y normales de defensa de nuestro propio organismo son los que reaccionan negativamente frente a las distintas células hepáticas, atacándolas y destruyéndolas.

Tiene la particularidad de que se trata de una hepatitis que no puede prevenirse, y que tiende a volverse crónica a pesar de que sus síntomas mejoren con la prescripción y administración de medicamentos inmunosupresores.

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¿Cuáles son sus causas? Por qué se produce

Aún no hay causas que se evidencien en esta enfermedad, por eso se dice que no se puede prevenir que ocurra.

Una de ellas podría ser la genética, ya que en muchos casos la enfermedad se ha presentado en familiares de personas que tienen alguna afección autoinmune. Otra posibilidad es estar expuesto en ambientes tóxicos, lo cual podría agravar la enfermedad. Lo cierto, es que nada está comprobado y hay que estar al pendiente de la salud de nuestro hígado.

La hepatitis autoinmune es en realidad poco frecuente, afectando sobre todo a niñas y mujeres jóvenes, aunque puede presentarse a cualquier edad y también en el hombre.

La hepatitis autoinmune es más común en niñas y en mujeres de edad joven. Tiene una afección en el 70% de los casos en el sexo femenino, no hay una edad exacta en que pueda suceder, sin embargo es más probable que aparezca en la adolescencia o en la entrada a la adultez.

Los genes pueden ser una causa de hepatitis autoinmune

Si esta enfermedad se descubre cuando ya está en su etapa crónica, es posible que se trate y se estabilice, sin embargo puede durar años o hasta toda la vida. Así, que hay que estar muy pendientes de los síntomas para controlar a tiempo la hepatitis autoinmune.

Síntomas de la hepatitis autoinmune

Cuando estos síntomas estén presentes, es muy posible que estés padeciendo de hepatitis autoinmune. Los síntomas son:

  • Cansancio y fatiga.
  • Molestias abdominales.
  • Malestar general.
  • Ictericia.
  • Hepatomegalia.
  • Arañas vasculares en la piel.
  • Dolores articulares.
  • Prurito.

En casos irregulares, hay pacientes que no presentan ningún síntomas, y solo se evidencian en las pruebas de sangre son un nivel alto de las transaminasas.

En caso de que tengan cirrosis hepática, pueden presentar síntomas como líquido en la cavidad abdominal o ascitis; y confusión mental o encefalopatía hepática.

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¿Cómo se trata?

La enfermedad tiene la posibilidad de controlarla con medicamentos. Sin embargo, en muy poco porcentaje se presenta una curación completa. Con el tratamiento es posible que se controlen las pruebas de función hepática, aunque a largo plazo la enfermedad vuelva a aparecer al abandonar los medicamentos, es común controlarla y mantenerla al mínimo gracias a una baja dosis del tratamiento que antes se ha aplicado.

El tratamiento se basa en aplicar fármacos inmunosupresores (prednisona) en combinación con azatioprina, dependiendo del caso. Lo positivo es que el tratamiento es completamente funcional, optiiza y alarga la supervivencia de la mayoría de los pacientes.

Tratamiento de la hepatitis autoinmune

El tratamiento se aplica unas cuantas semanas y luego se reducen poco a poco, para mantener bajo control los ataques contra el hígado. Si el tratamiento se suspende sorpresivamente, es normal que existan recaídas, aunque esta vez serían más sencillos de controlar.

Se debe reducir la dosis, ya si se aplica prednisona durante mucho tiempo, pueden aparecer efectos secundarios: diabetes, pérdida de masa ósea, cataratas, hipertensión arterial.

Como cada enfermedad y cada paciente son diferentes, no todos aceptan el prednisona de la misma manera, también podrían probar con budesonida, ciclosporina, tacrolimus y micofelonato.

Cuando se recibe un tratamiento apropiado, es probable que el paciente mejore notablemente. En caso contrario, como en una cirrosis hepática, es posible que no acepten de la misma manera el tratamiento y si ese es el diagnóstico, entonces se debe pensar en un trasplante hepático.

No es posible auto-medicarse o auto-diagnosticarse, es completamente necesario hacer pruebas de laboratorios y resonancias magnéticas aprobadas por el médico, para que se compruebe la presencia de la enfermedad, y que no sea otra que se presente con los mismos síntomas. 

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