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Funciones de los pulmones

Las principales funciones de los pulmones: te descubrimos por qué los pulmones son unos órganos fundamentales para la vida, conociendo a su vez sus funciones respiratorias y no respiratorias.

Los pulmones son estructuras anatómicas, que pertenecen al aparato respiratorio y encontramos en la caja torácica, la cual consiste en un conjunto de huesos que contienen las costillas, las vértebras dorsales y el esternón, consistiendo en la parte que está entre la base del cuello y el diafragma, y que además de contener los pulmones contiene el corazón.

En lo que se refiere al tamaño de los pulmones, es cierto que sus dimensiones varían, ya que el pulmón derecho es más grande que el pulmón izquierdo, debido sobretodo al espacio que ocupa el corazón. Cuentan a su vez con tres caras: mediastínica, diafragmática y costal.

Funciones pulmones

Las principales funciones de los pulmones

Podemos diferenciar dos funciones principales de los pulmones: una función respiratoria y otra no respiratoria.

Función respiratoria de los pulmones

Se encargan sobretodo de llevar a cabo el intercambio gaseoso con la sangre, motivo por el cual los alvéolos están en estrecho contacto con los capilares. De hecho, en los alvéolos se produce el paso de oxígeno desde el aire a la sangre, así como el paso de dióxido de carbono desde la sangre al aire, produciéndose por la diferencia de presiones parciales de oxígeno y de dióxido de carbono entre la sangre y los alvéolos.

Función no respiratoria de los pulmones

  • Actúan como filtro externo, defendiéndose de la contaminación aérea tan intensa a la que están expuestas.
  • Acciones metabólicas: eliminación de fármacos y medicamentos, equilibrio ácido-base, metabolismo lipídico por acción del surfactante pulmonar, participación hormonal del sistema renina-angiotensina-aldosterona.
  • Sistema de prostaglandinas, que causan broncodilatación o broncoconstricción.

Consejos para cuidar los pulmones:

1. Sigue una alimentación variada, sana y equilibrada

Aunque no lo creas, ¿sabías que todo aquello que comas también influye en la salud de los pulmones? Efectivamente, de la misma manera que ocurre por ejemplo con otros órganos tan importantes de nuestro cuerpo como es el caso de los riñones o del hígado, en el caso particular de los pulmones existen determinados alimentos protectores, muy beneficiosos, y otros que en definitiva no lo son tanto.

Destacan especialmente los alimentos más ricos en los siguientes nutrientes esenciales:

  • Vitaminas antioxidantes: como es el caso de la vitamina C (cítricos como la naranja, limón y pomelo, además de kiwi, pimiento verde y rojo, brócoli y fresas) y la vitamina E (cereales integrales, aceites vegetales, germen de trigo, margarina, almendra y cacahuetes).
  • Omega 3: es un ácido graso que influye de manera muy positiva en la salud de nuestros pulmones. Lo puedes encontrar sobre todo en el aceite de pescado, pescado, marisco, aceite de linaza, soja y verduras y hortalizas.
  • Betacarotenos: zanahoria, espinacas, albaricoque, melón y pimientos.
  • Selenio: es un mineral igual de beneficioso para los pulmones. Lo encuentras en carnes (carne roja, pollo y hígado), pescado y huevos.

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2. Evita el exceso de sal

Es sabido por todos que la sal, consumida en exceso, se convierte en un gran enemigo para la salud de nuestros riñones, pero lo que no muchos conocen es que también lo es para nuestra salud pulmonar. ¿El motivo? Recientes estudios han permitido constatar que aquellas dietas ricas en sodio incrementan el riesgo de sufrir asma, o lo agravan en casos de adultos que ya la presenten.

3. No fumes y aléjate de aquellas zonas con humo

Si fumas habitualmente, o incluso sólo de forma ocasional, es posible que aún no conozcas cuáles son algunas de las principales consecuencias del tabaco. Evidentemente, una de las más conocidas y populares tiene que ver con los efectos tan nocivos que producen en nuestro aparato respiratorio, llegando a ocasionar enfermedades respiratorias como el asma, la bronquitis, el enfisema pulmonar u obstrucciones crónicas. Además de otras enfermedades más graves, como es el caso de cáncer de pulmón, cáncer de laringe y cáncer de faringe.

¿Pero sabías que también es negativo para prácticamente todo tu cuerpo? Incrementa el riesgo de gastritis, cáncer de estómago, úlceras, acidez de estómago, incrementa el riesgo de infarto de miocardio, anginas, hipertensión, insuficiencia cardíaca, arteriosclerosis, pérdida de libido e impotencia.

cigarro

No hay duda que la mejor recomendación que se puede dar si quieres cuidar tus pulmones es evitar el cigarro y también aquellas zonas con humo, para que no te conviertas en lo que popularmente se conoce como fumador pasivo. Y es que debemos tener en cuenta que mientras que el 15% del humo que desprende el cigarrillo es inhalado por la persona que fuma, el 85% queda disperso en el aire.

4. Si puedes aléjate de las grandes ciudades

Recientemente hemos sabido que la contaminación de riesgo en Madrid ha alcanzado ya alrededor del mismo nivel que en todo 2014, superándose 194 veces los límites legales –y saludables- de dióxido de nitrógeno. Evidentemente, existe un problema de contaminación muy alto en las grandes ciudades del mundo; algo que ya saben las autoridades y sobre cuya problemática están intentando actuar. Por ejemplo, para entrar en el centro de Londres en coche desde 2011 se debe abonar 14 euros al día, mientras que en Roma sólo se puede circular si se es residente o trabajador después de haber pagado una determinada cantidad.

Por ello, siempre que puedas, una excelente opción es ir al campo y disfrutar del aire puro y fresco. Te ayudará a rejuvenecer tanto tu mente como tu cuerpo, y además te brindará la posibilidad de disfrutar de un día agradable en compañía de tus familiares o amigos.

5. Infusión para los pulmones

Existen determinadas plantas medicinales que pueden ser de gran ayuda a la hora de desintoxicar y cuidar los pulmones de forma completamente natural. En esta ocasión vamos a elaborar una infusión con los siguientes ingredientes: 1 cucharadita de regaliz, 1 cucharadita de salvia, 1 cucharadita de tomillo y 1 taza de agua.

Su preparación es muy sencilla: hierve en un cazo el equivalente a una taza de agua. Cuando el agua alcance el punto de ebullición añade las hierbas en las cantidades indicadas, dejando hervir durante 3 minutos. Pasado este tiempo apaga el fuego, tapa y deja en reposo otros 3 minutos. Finalmente cuela y bebe.

Nota: Esta infusión no puede ser tomada durante el embarazo, por personas que toman medicamentos con corticoides y contra la hipertensión arterial.

Christian Pérez

Director y CEO de Gaia Media Magazines, empresa editora de Natursan. Ha cursado estudios de Historia por la ULPGC y de Psicología en la UNED. Apasionado de la nutrición y la vida sana, es creador de contenidos desde hace 11 años. ¡Ah! Y también papá a tiempo completo con 4 años de experiencia.

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Director y CEO de Gaia Media Magazines, empresa editora de Natursan. Ha cursado estudios de Historia por la ULPGC y de Psicología en la UNED. Apasionado de la nutrición y la vida sana, es creador de contenidos desde hace 11 años. ¡Ah! Y también papá a tiempo completo con 4 años de experiencia.

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