Esperar poco de los demás es ganar en calidad de vida

Es posible que en muchos momentos te hayas llevado una decepción con una persona que querías mucho, y que sin embargo no actuó como pensabas. En estos casos nos damos cuenta que, en realidad, lo mejor es esperar poco de los demás.

A lo largo de nuestra vida nos vamos a encontrar personas de lo más altruistas que harán lo que sea sin esperar nada a cambio. Lo mejor de esto es que muchas de ellas las habremos conocido en un solo día.

Sin embargo, también es normal que esas personas que pensábamos que iban a ser fieles a nosotros o que siempre iban a estar ahí, desaparecen de la noche a la mañana sin dejar rastro alguno.

Por qué debemos esperar poco de los demás

Es bueno aceptar que no siempre recibiremos el mismo trato

¿Cuántas veces nos han dicho nuestros padres que debemos hacer cosas altruistas sin tener por qué recibir nada a cambio? La verdad que esto nos enriquece como personas. Aunque conforme vamos creciendo y madurando, nos damos cuenta que muchas personas solo nos buscan cuando tienen un problema. Parecen de lo más simpáticas y afables. Pero una vez han conseguido su objetivo, desaparecen sin más.

Lo peor viene cuando nosotros necesitamos de su ayuda. Es aquí donde empiezan a buscar todo tipo de excusas para salir del paso y demostrar “si te he visto no me acuerdo”. Por estas razones, es importante ser muy conscientes que no podemos siempre esperar el mismo trato de los demás. Hay que ser inteligentes y darnos cuentas qué personas y cuáles no merecen estar a nuestro lado a pesar de las adversidades.

No es bueno idealizar a nadie

Esto suele ocurrir mucho en el ámbito de los sentimientos y del amor. Creemos que esa persona a la que tanto amamos, va a sentir siempre lo mismo por nosotros. Tenemos la completa certeza que esa persona es perfecta y que por tanto nunca cambiará. Pero nada más lejos de la realidad. Idealizar a la persona que tenemos en frente solo va a provocar que tengamos una visión irreal de ella.

Idealizar

Ante esta situación, seguro que antes o después vendrás las decepciones. Sobre todo si nos damos cuenta que la otra parte no ha sido del todo sincera con nosotros. Será ahí cuando nos llevaremos una decepción tanto con él/ella como con nosotros mismos.

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Por esta razón, es mejor aceptar que todas las personas que se cruzan con nosotros tienen sus virtudes y defectos. Somos seres humanos y en definitiva no existe la excelencia. De hecho, a través de los errores que hagan los demás, podremos conocerlos más profundamente y así conocer si encajan con nuestra personalidad. Recordad que siempre habrá decepciones que os ayudarán a abrir los ojos pero al mismo tiempo cerrar el corazón.

Las expectativas no deben crear dependencia

Llegará un momento que ya seremos lo suficiente mayores para conseguir nuestros objetivos y metas. No debemos siempre esperar que los demás nos ayuden y den su brazo a torcer ante cualquier problema que se nos presente.

Tristeza

Hay que tener presente que no necesitamos de las expectativas que tenemos en los demás para alcanzar la felicidad. Nosotros mismos somos de lo más útiles para conseguir nuestras metas. Si alguien nos quiere ayudar en el camino, pues bienvenida sea. Si alguien quiere caerse y volver a levantarse juntos dándonos un hombro donde apoyarnos,  pues seguro que lo apreciaremos de por vida. 

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Pero no podemos “depender” siempre de esta situación. Ya que lo contrario no podemos ser felices del todo. No necesitamos de medias naranjas para completarnos ni de amigos para toda la vida que siempre estén dispuestos a echarnos un cable. A la hora de la verdad estaremos solos ante el peligro. Por tanto, si solo estáis buscando a una persona para ser un poco más felices, ponéis delante de un espejo y la encontraréis en un abrir y cerrar de ojos.

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