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Nutrición y Dieta

Sobrepeso y obesidad causado por ansiedad, estrés y depresión

El estrés, la ansiedad y la depresión pueden provocar sobrepeso y exceso de peso. A su vez, la obesidad puede causar trastornos depresivos. ¿Por qué y cómo se trata?.

El estrés y la ansiedad provocan que algunas personas aumenten de peso (sobrepeso), mientras que, sin embargo, a otras las hace adelgazar. Pero, ¿existe una relación entre el estrés y la dieta?. Lo cierto es que, como se ha demostrado en muchas ocasiones científicamente, nuestra dieta y alimentación influye directamente en nuestro estado de ánimo. Los distintos alimentos que consumimos cada día pueden contener nutrientes y determinadas sustancias con acción directa sobre nuestro sistema nervioso, y más concretamente, sobre nuestro propio humor.

Lo mismo puede ocurrir a la inversa. Es decir, mantener un estado de ánimo depresivo, ansioso o estresado puede influir de forma negativa en la dieta.  O, dicho de otro modo: mantener una dieta adecuada ayuda a superar la depresión en sí, mientras que una dieta pobre en alimentos proteicos puede llegar a provocar que nuestros estados de ánimo decaigan al no tomar todos los aminoácidos que el cuerpo necesita.

Por ejemplo, cuando una persona está ansiosa o estresada (o simplemente nerviosa), tiende a ser muy común que descuide su alimentación, siendo muy habitual optar por alimentos no tan saludables ni nutritivos. 

Depresión por obesidad

El sobrepeso y los estados de ánimo

En este caso la relación es doble, dado que la depresión, el estrés y la ansiedad pueden llevar a un aumento de peso, y a su vez problemas emocionales como la depresión o la ansiedad pueden estar creados por el sobrepeso.

Esto es así porque, en muchas ocasiones, nos podemos encontrar con personas que, ante una determinada situación que les provoca estrés, nerviosismo o ansiedad tienden a responder comiendo.

Está demostrado también que el consumo de alimentos ricos en hidratos de carbono aumentan los niveles de serotonina, la cual contribuye a paliar muchos estados emocionales negativos. Por ejemplo tomar helados o chocolate no es malo ni grave siempre y cuando se haga de forma moderada. El problema estaría cuando, siempre que nos sentimos emocionalmente mal, tendemos a consumir alimentos como éstos para sentirnos mejor.

Y no sólo porque se puede aumentar de peso de esta forma al aumentar en sí el aporte de calorías, y luego muchas personas se sienten mal y culpables por haber comido de esa forma.

Y es que es cierto que hasta cierto punto comer determinados alimentos nos pueden ayudar a sentirnos mejor puesto que tomamos aminoácidos y sustancias que nos ayudan en estados emocionales, pero éstos no satisfacen necesidades de afecto, comunicación o confianza en uno mismo que propiciaron el atracón.

Cuando la depresión, la ansiedad o el estrés son causa del sobrepeso y la obesidad

Debemos tener en cuenta que la depresión es una enfermedad que afecta al organismo en su conjunto, particularmente al cerebro, afectando negativamente a la forma de pensar, a la forma como se ve la vida, al estado de ánimo, al apetito y al concepto que la persona tiene sobre sí misma.

Esto puede influir de manera negativa en la dieta, ya que es común que el estado depresivo ocasione que la persona se torne pasiva, poco activa, lo que significa que tenderá a cerrarse en casa, en sí misma, y dejará de realizar actividades al aire libre (esto es, se volverá sedentaria).

Si a esto le sumamos que los medicamentos recetados no solo para el tratamiento de la depresión, sino también para la ansiedad y el estrés, suelen provocar con cierta frecuencia aumento de peso, tenemos que el resultado final termina por no ser todo lo positivo que cupiera esperar.

Estrés y estados de ánimo

Cuando el sobrepeso es causa de depresión

También puede ocurrir al revés. Es decir, que la ansiedad o la depresión no sea una causa de sobrepeso (porque el nerviosismo característico de estos dos estados de ánimo influyen en que optemos por consumir alimentos más ricos en grasas y calorías), sino que sea el sobrepeso la causa de esa depresión o ansiedad.

Se ha demostrado en bastantes ocasiones que el exceso de peso tiende a causar trastornos del ánimo como la ansiedad o la depresión. ¿Por qué? Aunque en realidad son distintas las causas que pueden ocasionar la aparición de estos trastornos, la clave está en la falta de autoestima que suele causar el sobrepeso, especialmente cuando en algún que otro momento anterior la persona ha sufrido algún caso negativo sobre su exceso de peso (burlas, insultos…).

Esto es, la persona con sobrepeso tiende a tener una autoestima baja o muy baja, ya que poseen muchos pensamientos negativos tanto sobre su aspecto externo como sobre su vida en general. Es común que, además, se enfrenten a numerosísimas dietas con el fin de adelgazar, pero que finalmente nunca realizan. Esto puede ser debido a distintos aspectos: desde su bajo estado anímico hasta sus dificultades para relacionarse y realizar actividades al aire libre y placenteras, pasando por su falta de energía debido a ese estado depresivo. 

En cualquier caso, en una amplia variedad de estudios se ha constatado que la depresión puede ser una causa o una consecuencia de la obesidad.

Cómo se trata la depresión por obesidad

Cómo se trata la depresión, ansiedad o estrés por obesidad

Para el tratamiento de la obesidad cuando ésta es causa de depresión, ansiedad o estrés (y viceversa), es necesario que el especialista lleve a cabo un tratamiento integral, que además del debido tratamiento dietético, conlleve la prescripción de psicoterapia y fármacos.

Mientras que la prescripción de una dieta individualizada por el dietista/nutricionista es fundamental, también lo es la terapia cognitiva, que se ha constituido como uno de los tratamientos psicoterapéuticos más efectivos en el tratamiento de trastornos alimentarios.

Es decir, ayuda a la persona a aceptar su propio cuerpo, aumentando y ganando autoestima y seguridad en sí misma. Esto, a su vez, ayuda positivamente a adquirir un nuevo estilo de vida, adoptando hábitos alimentarios saludables y unos hábitos más activos físicamente.

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