El maravilloso método Hygge: o cómo ser feliz con las cosas sencillas

El conocido como método Hygge es una auténtica forma de vivir en Dinamarca, que básicamente se reduce en disfrutar de la vida con las cosas sencillas, aunque en realidad es muchísimo más.

Es viernes por la tarde. Acabas de terminar una semana dura de trabajo y por tanto solo te apetece desconectar de tus problemas cotidianos. Es lo más normal del mundo. Salir a dar un paseo con tu pareja, tomar una cerveza con tus amigos…. Todos estos son planes muy sencillos de realizar que seguro que más de una vez han conseguido darnos una pizca de felicidad.

Pues en esto consiste el método conocido como “hygge”, una especie de filosofía de vida que tuvo sus inicios en Dinamarca hace dos siglos.

Hygge

Desde entonces, miles de daneses lo ponen en práctica durante su día a día, hecho que les ha convertido en las personas más felices de todo el mundo tras noruegos y canadienses. Y a través de las siguientes líneas os contaremos como llevarla a cabo para así alcanzar una felicidad casi plena.

Darse un capricho en forma de comida no está mal de vez en cuando

Es muy recomendable llevar una dieta sana y equilibrada en todos los sentidos para así disfrutar de una mejor calidad de vida. Sin embargo, esto no quiere decir que de vez en cuando podamos practicar un poco de “hygge” dándonos algún que otro caprichito.

Así que alguna vez podéis s coger una simple onza de chocolate o cualquier dulce que os vuelva loco con el objetivo de daros un pequeño homenaje. Seguro que el cuerpo apenas lo notará.

Método Hygge

 Lo mejor es que lo saboreéis despacio. Que disfrutéis del momento mientras ese dulce recorre todo vuestro paladar. Esto es lo que se conoce “slow food”, un proceso que consiste en disfrutar lentamente de la comida para ir saboreando la  felicidad poco a poco.

Ponte ropa cómoda

Tengo decir que esto es uno de los momentos hygge que más aprecio. Tras una dura jornada de trabajo, tan solo tengo ganas de llegar a casa y quitarme los zapatos.

Tras esto, me pongo simplemente unos pantalones anchos, camiseta y sudadera para así estar de lo más cómodo por mi casa. Si estoy en invierno, a todo este atuendo le acompañan unos buenos calcetines gruesos que me permitan andar por casa sin pasar frio.

Disfrutar del Hygge

Puedo admitir que esta situación es una de las que más paz y tranquilidad me aportan durante el día. Os animo que la pongáis en práctica. Os tiene que dar igual si os va a ver gente durante el proceso. Recordad que en el método hygge solo importáis vosotros para ser felices.

Dedica tiempo a tus hobbies favoritos

Como bien hemos explicado en el último párrafo, habrá momentos que necesitaremos un poco de soledad para disfrutar de los pequeños placeres que nos la vida. Aquí depende un poco de los gustos y preferencias de cada uno. Cada uno tiene hobbies muy diferentes que pueden ir desde leer un libro, ver su serie favorita antes de acostarse o jugar a un videojuego que acaba de salir.

Leer un libro

Estamos seguros que cualquiera de estas prácticas puede conseguir cierto bienestar a corto plazo. Lo interesante sería llevarlas a cabo en esos momentos donde no tenemos más ataduras hasta el día siguiente.

De esta manera, se consigue disfrutar de cualquiera de estos hobbies de manera mucho más plena consiguiendo así un momento de lo más hygge sin apenas esfuerzo o dinero por vuestra parte.  Sencillo, ¿verdad?

El cara a cara sigue siendo importante

Ya sabemos que las redes sociales se han añudado de cualquier ámbito de nuestra vida. Las usamos para comunicarnos con nuestros amigos y hacer planes con ellos.

Hablar con amigos

O simplemente para hacer un poco más pública nuestra vida. Sin embargo, con el paso del tiempo hemos dejado de lado una práctica tan simple como es charlar con alguien cercano para que nos aconseje sobre cualquier problema que estamos sufriendo.

Algo parecido ocurre con las emociones. Nos las guardamos para crear así una coraza de falsa felicidad. Para evitar esto, el método Hygge nos recomienda que escribamos nuestros pensamientos y frustraciones en un papel. Así conseguiremos hacerlas mucho más pequeñas y por tanto será mucho más fácil buscarles una solución.

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