Hace algún tiempo nos hacíamos una interesante pregunta, relacionada directamente con uno de los alimentos más consumidos en nuestro país, sobretodo en esta forma de cocción: ¿el huevo aumenta el colesterol?. Y es que no hay duda que se trata de un auténtico placer gastronómico, cuando estallamos la yema con un buen trozo de pan y disfrutamos tanto de su textura como de todo su sabor.

No obstante, es cierto que desde hace años uno de los mitos del huevo más característicos tiene una relación especial con su contenido en grasas, y más concretamente sobre su supuesto aporte de colesterol. De hecho, ¿cuántas veces no habremos escuchado esa frase tan popular de que el huevo frito sube los niveles de colesterol por su elevado contenido en grasas?.

Huevos fritos y colesterol

Según apuntan muchos nutricionistas nos encontraríamos en realidad ante una creencia errónea, que ha hecho que el consumo habitual de huevo se relacione indebidamente con un mayor riesgo a la hora de sufrir enfermedades cardiovasculares.

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Por un lado, debemos tener presente que el huevo frito –efectivamente- posee un gran contenido en colesterol: un huevo de tamaño y peso medio (de 62 gramos) aporta 214 mg. de colesterol. Sin embargo, no es la cantidad ingerida de colesterol lo que eleva los niveles de grasas en sangre, sino la relación existente en esos alimentos entre grasas insaturadas y grasas saturadas.

Más concretamente, son las grasas saturadas las que vienen a determinar el aumento de colesterol en sangre, y no precisamente el propio colesterol de la dieta. Eso sí, debemos tener en cuenta que dependiendo de la forma de cocción del huevo aportaremos o no más grasas.

Si por ejemplo optamos por hacernos un huevo frito, no es cierto que el huevo tendrá más grasas y un mayor contenido en colesterol, dado que le pongamos más o menos aceite terminará por absorber siempre la misma cantidad. Y no es lo mismo utilizar aceite de oliva virgen extra para freírlo que cualquier otro tipo de aceite (como por ejemplo el de girasol).

Además no podríamos olvidarnos de los increíbles beneficios tanto de la yema de huevo como de los beneficios de la clara de huevo: es un alimento especialmente rico en proteínas, aporta una buena cantidad de vitaminas (A, D, E y B12) y minerales (hierro, fósforo, selenio, sodio y zinc), ácidos grasos esenciales omega 3 y lecitina.

¿Y qué ocurre con el huevo cocido? ¿Aumenta el colesterol?

Debemos tener en cuenta que son las grasas saturadas las que vienen a determinar el aumento de colesterol en sangre, y no precisamente el propio colesterol de la dieta. 

No en vano, se ha demostrado incluso que consumir un huevo por día no tiene ningún efecto sobre el colesterol sanguíneo, siempre y cuando se siga luego una alimentación sana y saludable.

Además, es sumamente importante conocer que tanto la lecitina como las grasas insaturadas que contiene la anteriormente citada yema de huevo reducen la absorción intestinal de colesterol en nuestro organismo.

Por ejemplo, desde el año 2000, la AHA (American Heart Association) habla del consumo de un huevo por día en sus guías de alimentación para la población sana.

Recuerda conocer cuáles son las cifras normales de colesterol para mantenerlo a raya.

Imagen | Charles Haynes

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¿El huevo frito aumenta el colesterol? ¿Y el huevo cocido?
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