De acuerdo a los últimos estudios, al parecer el aborto espontáneo tendría una mayor relación con el día en el que se produce la implantación después del momento de la concepción.

Parece que cada vez se van descubriendo nuevas causas que pueden provocar que el embarazo no llegue a término, sobretodo durante las primeras semanas de embarazo, cuando existe un riesgo mayor (especialmente y sobretodo entre las semanas 6 y 8).

Lo cierto es que el aborto espontáneo es más común de lo que se piensa; obviamente, la mayoría de las mujeres no van contando por ahí que han sufrido un aborto con anterioridad a su nuevo embarazo, o incluso aunque ya tengan algunos hijos. Las estadísticas son claras en este sentido: una cuarta parte de los embarazos acaban en aborto espontáneo.

De hecho, mientras que el riesgo de aborto espontáneo en una mujer de entre 20 a 30 años es de un 12%, entre los 30 a 40 años el riesgo aumenta hasta el 15%; sin embargo, a partir de los 40 años el riesgo sube 10 puntos (hasta el 25%).

La mayoría de los abortos se producen antes de la semana 24 de embarazo, siendo los más comunes aquellos que se producen antes de la semana 12, en su mayoría como consecuencia de anomalías cromosómicas en el feto, y éstos se producen de manera fortuita, no teniendo por qué estar relacionados con problemas genéticos en la madre o en el padre.

Hasta hace unos años se sospechaba que el aborto espontáneo podía tener una especial relación con el día de la implantación; es decir, con el día en el que el óvulo fecundado se implantaba.

Recientemente, un estudio publicado en el The New England Journal of Medicine, ha revelado que el aborto espontáneo tiene también relación con el día de la implantación, de forma que:

  • Si el embrión se adhiere (implanta) nueve días después de la fecundación, el riesgo de aborto es del 13%.
  • Si el embrión se implanta diez días después el riesgo de aborto aumenta al 26%.
  • Si el embrión se implanta once días después el riesgo de aborto aumenta al 52%.
  • Si el embrión se implanta más tarde el riesgo aumenta al 82%.

Los motivos para que el riesgo de aborto espontáneo aumente cuando se produce una implantación tardía son varios:

  • La receptividad del endometrio disminuye durante la fase lútea tardía, lo que se traduce en que el cuerpo de la mujer es aún más sabio de lo que se piensa, dado que nos encontraríamos ante un mecanismo natural mediante el cual se eliminan embriones deteriorados.
  • El cuerpo lúteo es menos sensible a la hormona gonadotropina coriónica 11 o 12 días después de la ovulación.
  • Los embriones no saludables pueden desarrollarse más lentamente, influyendo en una implantación anormal que resulta en la producción tardía y más débil de la hormona hCG.

Por tanto, como conclusión del estudio, cuando la implantación se produce entre 8 y 10 días después de la ovulación, el embarazo es mucho más saludable, reduciéndose el riesgo de aborto espontáneo.

Descubre más: Aborto retenido o diferido

¿Qué es la implantación?

Antes de hablarte de la implantación debemos hablarte del conocido como sangrado de implantación, dado que se produce como consecuencia de que el óvulo fertilizado se ha implantado o anidado en el útero.

Se trata de un tipo de sangrado leve, de textura más ligera, menos espesa, y cuyo color puede variar del tono rosado a un poco más amarronado.

Entendemos por implantación al momento en el que el cigoto llega al útero y se adhiere sólidamente al endometrio, donde se nutrirá de la sangre materna.

Justo desde el momento en el que se produce la concepción, tu organismo “trabaja” activamente para dar cabida a una nueva vida. Por ello justo después de la fecundación, se produce la división celular, de manera que en las primeras 12 horas el cigoto unicelular se divide en dos células, y éstas a su vez se dividen en otras dos (y así continúa, duplicándose cada 12 horas).

Mientras tanto, el cigoto se mueve a través de las trompas de Falopio, hasta llegar al útero, momento en el que se pega a la pared hasta que comienza a producir unas enzimas que le ayudarán a la hora de digerir el recubrimiento del útero, permitiéndole anidarse en el endometrio.

¿En qué día se produce la implantación?

Después de la concepción, la implantación suele producirse entre 7 a 10 días después de la fecundación. De hecho, lo más habitual es que para el día 12 el blastocito ya haya anidado en el endometrio, que podríamos considerar como su nuevo “hogar”.

Más información | Time of Implantation of the Conceptus and Loss of Pregnancy (en inglés)

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