El cuidado de nuestra tensión arterial es fundamental a la hora de disfrutar de una buena salud, y no sufrir determinadas enfermedades y patologías relacionadas. Sin embargo, la realidad es que no tendemos a preocuparnos de ella hasta que se encuentra elevada y nos hemos dado cuenta de ello, ya sea porque hemos sufrido algún síntoma o señal, o porque nos la han encontrado elevada de pura casualidad.

Pero, ¿sabes qué es y en qué consiste la presión arterial? Básicamente consiste en la presión que ejerce el corazón sobre las arterias para que éstas puedan ser capaces de conducir la sangre hacia los distintos órganos de nuestro cuerpo, a través del torrente sanguíneo. De esta forma, mientras que la presión máxima es aquella que se obtiene cuando el corazón se contrae, la presión mínima es la que se produce cuando el corazón se relaja.

En este sentido, se considera que una presión arterial es normal cuando los niveles máximos de presión arterial sistólica se sitúa entre 120-129 mmHg, y los niveles máximos de presión arterial diastólica se encuentra entre 80 y 84 mmHg. Sin embargo, se considera normal-alta cuando las cifras de presión sistólica está entre 130-139 mmHg, y las de presión diastólica (mínima) entre 80-89 mmHg.

La hipertensión arterial es considerada como un factor de riesgo cardiovascular, dado que supone una mayor resistencia para el corazón. Por ello, puede llegar a producir graves daños al corazón si no es médicamente tratada y controlada. De hecho, puesto que se trata de una afección que puede pasar desapercibida al no causar síntomas en un primer momento, se recomienda a partir de los 40 años tomarse la presión arterial con cierta regularidad.

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Hipertensión y salud del corazón

¿Cuáles son los efectos de la hipertensión en el corazón? ¿Por qué le produce tantos daños?

Cuando existe hipertensión el corazón debe trabajar más con el fin de bombear la sangre a la aorta (la arteria principal). Es decir, una presión arterial elevada ocasiona una mayor resistencia para el corazón.

Como consecuencia de ello, el corazón responde aumentando su masa muscular, al tener que adaptarse a este aumento del estrés, de manera que se engrosa y se produce lo que médicamente se conoce como hipertrofia ventricular izquierda.

Pero no solo se produce este engrosamiento de las distintas fibras del músculo cardíaco. También se desarrolla un mayor tejido conjuntivo entre las diferentes fibras musculares, produciéndose el “corazón hipertenso”, de forma que el músculo cardíaco se hace cada vez más rígido. Es decir, es como si el corazón entrada en un constante proceso de reconstrucción, engrosándose.

El síntoma de este efecto es más que evidente: surge una disnea por esfuerzo, de manera que la persona afectada suele tener dificultad al respirar (y tener falta de aire), al realizar cualquier tipo de esfuerzo.

También puede producirse dolor en el pecho, debido a que el flujo de la sangre hacia el músculo cardiaco no tiende a avanzar al mismo ritmo que el propio crecimiento del músculo. Como consecuencia, las arterias más pequeñas que lo recorren se suelen encontrar contraídas, poniendo en riesgo el aporte de oxígeno.

Hipertensión arterial y corazón

Síntomas de la hipertensión arterial en el corazón

Como te explicábamos en las líneas anteriores, una hipertensión arterial no tratada médicamente se convierte en un factor de riesgo muy peligroso para la salud del corazón. Sus síntomas más habituales son los siguientes:

  • Hipertrofia del músculo cardíaco: Conocido popularmente con el nombre de “corazón hipertenso”, se produce un engrosamiento de las distintas fibras del músculo cardíaco, desarrollándose a su vez una mayor cantidad de tejido conjuntivo entre las fibras musculares.
  • Disnea por esfuerzo: Debido a la rigidez del músculo cardíaco, la persona afectada se suele cansar a menudo cuando realiza algún esfuerzo, sintiéndolo como dificultad respiratoria y falta de aire.
  • Microangiopatía: Dado que las arterias más pequeñas del músculo cardiaco se encuentran a menudo contraídas debido a la presión elevada, se puede poner en riesgo tanto el aporte de oxígeno como de nutrientes.
  • Arritmia: Alteración del ritmo cardiaco.
  • Arteriosclerosis: La hipertensión es una causa directa de endurecimiento de las arterias.
  • Angina de pecho: Se siente como una presión o dolor opresivo que se sitúa en el pecho, pudiendo estar acompañado de dolor en los hombros y brazos, la espalda, la mandíbula y el cuello. También puede surgir indigestión.

Como vemos, la hipertensión arterial puede ser un enemigo directo para la salud de nuestro corazón. Así que, debemos adoptar medidas saludables y adoptar un estilo de vida saludable para cuidar no solo el corazón, sino nuestra presión arterial.

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Efectos de la hipertensión en tu corazón. El corazón hipertenso
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