Descubre la historia de Hachikō, el perro fiel de Japón

Probablemente la historia de Hachikō sea una de las historias más bellas, emotivas y tristes de cuantas han llegado hasta nuestros días. Te descubrimos la lealtad de este perro a su amo, el profesor Eisaburō Ueno.

A lo largo de su larga y dilatada historia, Japón nos ha dejado cuentos y relatos para el recuerdo. Puede que muchos de ellos sean simples mitos s o leyendas sin ningún fundamento. Sin embargo, hay otros que a pesar de tener bastantes décadas a sus espaldas, han servido como lección para millones de personas en todo el mundo.

Es el caso de Hachikō, el perro de raza akita protagonista de esta historia llena de amor, confianza, lealtad y sobre todo fidelidad hacia su amigo, amo y compañero.

La historia de Hachiko

Poniéndoos un poco en antecedentes, nuestro querido can nació alejado del mundanal ruido. Lo hizo justamente en una granja del pueblo de Odate en los aledaños de la prefectura de Akita alrededor del año 1924. Hachikō fue apartado rápidamente de su madre y hermanos para poner rumbo a una ciudad tan inmensa como Tokio. Sin embargo, nuestro protagonista no duró mucho tiempo solo en la capital del país del Sol Naciente.

Hachikō y su amo se convierten en amigos inseparables

Justo al llegar a la estación de Shibuya, llegó a las manos de Eisaburo Ueno, un humilde profesor del Departamento de Agricultura de la Universidad de Tokio. Hay que decir que este maestro nipón se encontraba al principio un poco reacio a quedarse con este Akita. Esto se debe a que su anterior perro había fallecido tan solo unas semanas atrás, dejándole con una pena y vacío bastante grande.

Aunque esto pareció importarle muy poco al perro protagonista de esta historia. Al poco tiempo de instalarse en la casa de su nuevo dueño, tanto Eisaburo como Hachikō se convirtieron amigos inseparables. Esto se acrecentó todavía más cuando la hija de este profesor tokiota se independizó y dejó la casa completamente sola para ellos dos.

Hachiko

Fue a partir de este momento donde perro y amo se convirtieron en uña y carne. Tanto es así, que Hachikō siempre acompañaba al señor Ueno a la estación de tren para despedirle y desearle suerte en su trabajo. Esto se convirtió en una especie de rutina. En una especie de prueba de amor irrefutable entre ambas partes. De hecho, esta historia tan curiosa empezó a hacerse famosa por todos los barrios de aquella época, hecho que propicio que este perrito se hiciese conocido hasta en los rincones más inhóspitos de Japón.

La desgracia se cierne sobre Hachikō

Sin embargo, el 21 de mayo de 1925, la desgracio se cernió sobre estos dos amigos.  Eisaburo Ueno murió a causa de un ataque al corazón mientras daba clases en la universidad de Tokio contra todo pronóstico. Ante este desgraciado desenlace, Hachikō se volvía a quedar solo en el mundo. Es más, este perro no podía asimilar que había perdido a su amo para siempre y por tanto le siguió esperando TODOS LOS DÍAS en la estación de tren como había hecho tiempo atrás.

Pero se dio cuenta que el profesor nunca volvía. Nunca bajaba del tren de la estación de Shibuya como hacía siempre de manera rutinaria. Algo estaba pasando. Hachikō sabía que algo le debió ocurrir a su fiel compañero. Pero le dio igual. Ahí siguió en la estación durante nueve largos años hasta que murió en el año 1935.

Foto de Hachiko

A pesar de su fallecimiento, el legado de este animal de compañía sigue vigente hasta nuestros días. Nos demostró que el amor y la amistad son uno de los valores más importantes que tiene el ser humano.

Hachikō nos dio la lección de que hay que estar siempre de lado de nuestros seres queridos. No solo en los momentos de máxima felicidad. Sino también en aquellos momentos de desgracia donde todo parezca perdido.

Topos los habitantes de Japón quedaron tan prendados por esta historia que en el año 1947 se erigió una gran estatua de bronce en su recuerdo, justo en la misma estación de Shibuya donde Hachikō esperaba a su amigo de manera fervorosa. Numerosas leyendas y mitos cuentan que cualquiera que toque el regazo de esta figura, volverá a la ciudad nipona de Tokio otra en vez en su vida, pero en esta ocasión acompañado de un ser querido o pareja que le procese amor y fidelidad eternas.

Créditos de las imágenes – Wiki Commons

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