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Nutrición y Dieta

Agua embotellada: cómo elegirla y en qué fijarte

Si sueles beber agua embotellada habitualmente es importantísimo saber cuál escoger. ¿En qué fijarte del etiquetado de la botella para estar seguros de que es una opción saludable y adecuada? Te lo descubrimos.

El agua es un elemento indispensable para la vida del ser humano, y para todos los seres vivos. Además de ser un elemento indispensable es a la vez un bien al que todos tenemos derecho y en muchas partes del mundo este bien es un recurso escaso o inexistente.

Como bien escaso que es, debemos preservarla, hacer un buen uso de ella y no malgastarla.

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En algunas ocasiones hemos dedicado varios post en los que informamos a nuestros lectores de los beneficios que el agua reporta a la salud de nuestro organismo, a nuestra higiene tanto corporal como en el hogar así como algunos consejos encaminados a hacer un uso responsable de ella.

En este post, la información va dirigida a orientarnos acerca de qué agua elegir para beber, cuál puede resultarme más saludable de tantas como podemos ver en el mercado.

¿En qué detalles o elementos de composición debo fijarme a la hora de buscar agua para un consumo saludable?

Debemos resaltar que el agua mineral que es embotellada para su posterior consumo es agua pura, ha pasado por diferentes procesos de control de calidad, controles óptimos para que el agua esté libre de microorganismos y bacterias, apta para su consumo.

En el mercado nos encontramos con muchas marcas de agua mineral embotellada, si nos fijamos podemos ver que la composición varía entre ellas, pueden ser diferentes.

Algunas son cálcicas, alcalinas o bicarbonatadas, hiposódicas y otras magnésicas, estas clasificaciones dependen del tipo de roca que existe o se encuentra presente en los manantiales de donde nacen estas aguas, de su origen.

Consejos para elegir agua embotellada

Además de las aguas minerales naturales con una mineralización constante o composición química estable, podemos encontrar aguas procedentes de manantiales en las que la mineralización es variable.

También nos encontraremos con aguas que han pasado por tratamientos como por ejemplo la descalcificación, aguas que han sido osmotizadas, para hacerlas potables, son aguas potables preparadas, estas aguas proceden de diferentes o varios orígenes.

En el caso del agua con gas embotellada podremos diferenciar dos tipos también, la que tiene en su composición gas natural porque su naturaleza es carbónica, es decir el gas está en el manantial,  o la que se le añade el gas carbónico.

Antes de escoger el agua embotellada, debemos fijarnos en su etiqueta, ahí es donde encontraremos información sobre su procedencia y lo que hay en su composición.

Atendiendo a su mineralización pueden ser de mineralización débil, son las que tienen residuo seco superior a 50 mg / litro e inferior a 500 mg / litro, las de mineralización muy débil tienen un residuo seco inferior a 50 mg /litro y en las de mineralización fuerte, el residuo seco que contienen es superior a 500 mg / litro.

Diferentes estudios aconsejan que las personas que padecen de hipertensión o que padezcan de cálculos renales consuman agua de mineralización muy débil, evitar las aguas fuertemente mineralizadas y que tengan alto contenido en sodio.

Cómo escoger botellas de agua

Entre tanta gama amplia de agua embotellada disponible en el mercado elige la que mejor cubra tus necesidades, buscando en las etiquetas su origen y composición.

Recuerda beber al menos dos litros de agua al día, aunque la cantidad de agua que cada persona necesita beber dependerá de la actividad diaria que realizamos, sí hacemos ejercicio perdemos más líquidos y necesitaremos hidratarnos más.

La temperatura es otro factor que influye, pues cuando hace calor, tomamos más líquidos, la edad que tengamos, la comida ya que muchos de los alimentos que formen parte de nuestra dieta nos proporcionan agua también.

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