Un simple gesto puede reportarnos grandes beneficios. Probablemente ni tengamos en cuenta lo que significa y nos aporta que nos sentemos a comer todos juntos en familia.

Debido a las circunstancias de cada persona, el ritmo agotador del día a día hace que numerables ocasiones nos sentemos solos a almorzar, desayunar y sin embargo sacar un poco de tiempo para comer acompañado es más que positivo es más que recomendable.

En la vida no todo es dulzura y felicidad: también hay dolor y lágrimas. Pero sea que uno se sienta feliz o triste, tiene que alimentarse. Una buena comida le viene bien tanto al que está feliz como al que está triste.” (Laurie Colwin, escritora estadounidense).

Mucho tiempo atrás en muchos hogares del mundo occidental se seguía un ritual que probablemente todos echemos de menos: todos los miembros de la familia se reunían alrededor de la mesa, por lo menos una vez al día, para compartir los alimentos además de compartir cómo les había ido el día.

No se permitían las interrupciones, no se veía la televisión, ni llevaba audífonos puestos, ni se utilizaba el teléfono para seguir hablando con los amigos. En aquel acogedor entorno, las personas presentes en ese momento tenían la oportunidad de enriquecer sus conocimientos, estrechar los lazos familiares y reírse de las cosas diarias de la vida, al tiempo que disfrutaban de los alimentos.

Sin embargo, hoy en día ese ritual se ha ido perdiendo y cada vez va en mayor aumento.

El hábito de comer en familia puede parecer anticuada a día de hoy. En muchos hogares, comer juntos es la excepción, ¿pero qué lo hace tan difícil? ¿Crees que merece la pena conservar esta tradición? ¿Qué ventajas aporta a los integrantes de la familia?.

Los beneficios de comer en familia…

Según la Universidad de Rutgers (Estados Unidos), al sentarnos a comer en familia nos alimentamos mejor debido a que ingerimos más fruta, verdura, fibra y alimentos ricos en calcio y en vitaminas.

Básicamente, se resume en que cuando comemos solos es más habitual que tendamos a consumir alimentos menos saludables (es común que tomemos lo primero que encontremos). Por ejemplo, prepararnos un sándwich rápido y un café o un vaso de leche. O que incluso lleguemos a saltarnos la comida o el desayuno.

Sin embargo, cuando comemos juntos -especialmente si lo hacemos con nuestros hijos-, es más normal que preparemos una comida de forma más concienzuda, escogiendo alimentos y bebidas más saludables: frutas, lácteos, cereales (sobre todo en su variedad integral)…

Además, esta costumbre o hábito aumenta nuestra autoestima ya que mejora el bienestar psicológico, compartir el tiempo de la comida aporta seguridad.

Sin duda alguna, este hábito refuerza los lazos familiares. Poder disfrutar de un tiempo de calidad en familia fortalece también las relaciones entre sus miembros.

Comiendo en familia

¿Por qué es tan adecuado para los peques de la casa?

Las comidas familiares aportan a nuestros peques la oportunidad de tener conversaciones con los adultos, aumentar su vocabulario, aprender nuevos temas y distintas formas de razonamiento y puntos de vista, lo cual mejora en un mejor desempeño escolar.

Además, de prestarles más atención e inculcarlos en ayudar en las tareas de casa en gestos como poner la mesa, recoger la mesa, ellos se sentirán partícipes también.

Nos ayuda a todos los miembros de la familia a relajarnos. En la mayoría parte de los casos, una comida familiar en armonía permite reducir tensión y estrés ocasionados por las rutinas diarias y las tareas del hogar.

Contando con todo lo nombrado anterior comer en familia es un hábito que nos conduce hacia una mejor alimentación, nos ayuda a desarrollar las relaciones afectivas y sociales y crea un ámbito de convivencia más saludable.

Sentarnos a comer en familia: por qué es tan beneficioso
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