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12 reglas para lograr una piel joven después de los 40

La edad no perdona, y tampoco el paso del tiempo. A medida que vamos cumpliendo años, tendemos a sentirnos más cansados, nos fatigamos con mayor facilidad, e incluso actividades que hace apenas unos años no nos suponían ningún tipo de esfuerzo, ahora nos supone toda una odisea. Y la piel, como ocurre con casi todo en nuestro cuerpo, tampoco lo perdona.

El sueño de cualquier persona es envejecer de la misma manera que lo hace un buen vino. Y es que, ¿cómo podríamos tener la piel de la misma manera que, por ejemplo, la teníamos hace unos pocos años? Si ahora has cumplido 40 años, es probable que ya hayas sentido cómo el paso del tiempo va haciendo mella en tu rostro.

Piel joven a los 40 años

Por ejemplo, es común que ya hayan surgido ojeras, oscuras y apagadas, bolsas bajo los ojos que dan la sensación de estar más cansados (a pesar de que durmamos toda la noche las horas que en realidad deberíamos), la piel tiende a volverse más flácida, y además, aparecen incómodas líneas de expresión.

¿Qué podemos hacer para disfrutar de una piel joven una vez hemos pasado la década de los 40? Quizá te sorprenda, pero es más sencillo y fácil de lo que piensas. Solo tienes que cumplir algunas de las reglas, pautas y consejos que te proponemos en los siguientes apartados.

Utiliza primero una crema hidratante

A medida que envejecemos, los niveles hormonales tienden a disminuir, y la piel se vuelve más flácida y seca. Si sueles maquillarte con bastante asiduidad, no es aconsejable utilizar una base de crema primero. ¿El motivo? Las fórmulas más cremosas y espesas, por lo general, suelen estar concebidas para brindar una cobertura mucho más completa, de manera que tendrán una mayor cantidad de pigmentos. Y, efectivamente, el pigmento consiste básicamente en eso: polvo.

Si te encanta utilizar una cobertura a base de una fórmula cremosa, lo más adecuado es utilizar un humectante facial más rico en nutrientes, o bien, una imprimación hidratante. Por tanto, es mejor usar primero una crema hidratante, y luego aplicarte cualquier base de maquillaje.

Por otro lado, sobre todo a partir de la menopausia, la mayoría de las mujeres necesitan de una crema hidratante, la cual deberían utilizar diariamente, lo que ofrecerá un aspecto mucho más suave y radiante. Destacan especialmente las cremas que contengan glicerina y ácido hialurónico, puesto que atraen el agua hacia la piel, humectándola y aportando humedad, así como la vaselina y la lanolina, que ejercen el efecto contrario: es decir, impiden que el agua -y la humedad- se escape.

Retírate el maquillaje antes de acostarte

No hay nada peor a la hora de mantener una buena salud de la piel que irte a la cama sin antes haberte quitado el maquillaje. Y no solo quitado el maquillaje, sino retirarlo todo, por completo. Lo que significa que debes tener algo de paciencia y constancia a la hora de conseguirlo eficazmente. De lo contrario los poros se obstruirán, y cuando te despiertes, tu cara podría verse hinchada y sucia. 

Además, los poros obstruidos pueden convertirse en un serio problema para la salud de la piel, dado que pueden aumentar el riesgo de sufrir acné y otros problemas relacionados.

Por tanto, limpiar el maquillaje y/o la contaminación propia del día a día es fundamental para reducir la irritación y la inflamación; los cuales, dicho sea de paso, pueden terminar acelerando el envejecimiento de la piel, o continuar irritándola aún más.

No te pierdas: Consejos para cuidar la piel a los 60

Opta por una crema facial a base de colágeno

Muchos dermatólogos y expertos en belleza consideran a las cremas de colágeno como auténticas “fuentes de la juventud”, ya que son cremas clínicamente probadas contra el envejecimiento natural, y especialmente utilizadas con el fin de borrar arrugas asociadas a la edad.

Como contrapartida deberíamos decir que son productos cosméticos bastante poco económicos, pero después de usarlas diariamente durante un período de, al menos, 15 días, observarás cómo disfrutarás de una piel mucho más tensa y tonificada.

Aléjate del estrés

No hay nada peor para la salud de la piel que el estrés. Y no solo el estrés, sino la ansiedad y también las tensiones nerviosas, especialmente si se mantienen de forma regular en el tiempo.

Cuando estamos estresados nuestro corazón tiende a latir con mayor velocidad, y de forma anormal, lo que causa cambios -en realidad- poco saludables en el organismo. Así, llega una menor cantidad de oxígeno al cerebro, de forma que no solemos pensar con tanta rapidez, y las células del cuerpo mueren mucho más rápido.

Por otro lado, cuando el estrés se vuelve crónico, y se mantiene durante un período más o menos largo de tiempo, puede causar un aumento en los niveles de cortisol, una hormona que descompone el colágeno, la cual permite que la piel sea capaz de regenerarse, haciéndola no solo más saludable, sino también flexible.

Por tanto, si deseas disfrutar de una buena apariencia, y de una buena salud en la piel, lo mejor que debes hacer es alejarse al máximo del estrés. ¿Y cómo conseguirlo? Es mucho más fácil de lo que piensas. Por ejemplo, puedes optar por practicar algo de ejercicio físico, lo que te aportará aún más beneficios para la salud y también para la piel. O practicar algún que otro ejercicio de respiración, tratando de dedicar al menos 10 minutos cada día a llevarlo a cabo.

Si deseas realizar un ejercicio de respiración, solo debes escoger un lugar cómodo y tranquilo, e intentar respirar por la nariz durante 4 segundos, conteniendo la respiración otros 4 segundos, y luego soltar el aire con otros 5 segundos más. 

Reduce la cantidad de sodio que consumes cada día

Aunque el sodio es fundamental para nuestro organismo, la realidad es que tendemos a comer más cantidad de lo que en realidad necesitamos. De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS), únicamente deberíamos consumir cada día no más de 5 gramos de sal (lo que supone alrededor de 2 gramos de sodio aproximadamente). Es decir, el equivalente a una cucharadita de postre.

Sin embargo, como puedes imaginar, el problema no solo lo encontramos en la sal que añadimos manualmente en los alimentos que consumimos, sino en la sal añadida que contienen muchos de los productos alimenticios que comemos cada día.

Y es que aunque las patatas fritas sean deliciosas, o la salsa de tomate con la pasta también, las consecuencias de todo ese sodio extra puede ser tremendamente negativo. En lo que se refiere a la piel, un exceso de sodio puede afectar cómo la piel absorbe la humedad, aumentando el riesgo de aparición de bolsas debajo de los ojos, al aumentar a su vez la retención de líquidos.

¿Lo mejor? No superar los 2 gramos de sodio por día, equivalente a 1 cucharadita.

Evita el sol (y protege tu piel)

Aunque los rayos ultravioleta son útiles para aportar vitamina D a nuestra piel, lo cierto es que la exposición repetida al sol conduce a la aparición de manchas marrones, arrugas finas y más profundas, así como la piel más flácida. Pero también puede tener un riesgo mayor, ya que aumenta el riesgo de cáncer de piel, sobre todo si no se utiliza la debida fotoprotección solar.

El sol, en definitiva, suele adelantar el reloj biológico relacionado con el envejecimiento natural.

Efectos del sol en la piel

Por otro lado, a partir de los 40 años de edad tanto el colágeno como el tejido elástico han experimentado suficiente daño como para empezar a mostrar un cambio, en muchas ocasiones bastante drástico. Por tanto, proteger la piel durante todo el año, incluso aunque sea otoño o invierno (y aún cuando el cielo esté nublado), es fundamental para evitar que el sol pueda acelerar aún más el proceso de envejecimiento.

De hecho, es sumamente recomendable aplicarte un fotoprotector solar diariamente, y no solo cuando vayas a tomar el sol a la playa o a la piscina. Tampoco debes olvidarte de una parte del rostro fundamental: la piel del párpado situada debajo de los ojos, la cual es la más delgada del cuerpo. 

Y es aquí donde el daño solar tiende a aparecer más rápidamente, en forma de dilatación y aumento del flujo sanguíneo que, como resultado, originará un incómodo y molesto color oscuro que aumentará la sensación de envejecimiento prematuro, cansancio y fatiga.

A la hora de elegir un buen protector cuando vayas a comprarlo a la farmacia o a tu tienda de belleza favorita, recuerda elegir siempre aquel que tenga un FPS (factor de protección) de al menos 30. No olvides que este valor se refiere a la cantidad de protección solar que proporciona a la piel, pero es cierto que es ciertamente complicado de entender. Básicamente consiste en una medida de cuánta protección tendrás de más con el uso del protector solar, en comparación con lo que hay naturalmente en la piel.

En el caso de un protector solar con un FPS de 30, significa que brinda 30 veces más protección que la que naturalmente está en la piel, y será necesario exponerte al sol 30 veces más para que se desarrolle una quemadura solar.

¿Lo mejor? Utilizar un protector de «amplio espectro», lo que significa que protege contra los rayos UVA y UVB. Esto es sumamente importante, puesto que si bien es cierto que antaño se creía que los rayos UVB eran los principales responsables de aumentar el riesgo de cáncer de piel, y que los rayos UVA únicamente causaban signos de envejecimiento como arrugas, manchas oscuras y determinados daños temporales, hoy se sabe que ambos tipos de rayos ultravioleta pueden contribuir activamente al riesgo de cáncer de piel. De ahí que sea esencial.

Y a diferencia de lo que pienses, el FPS presente en el maquillaje no cuenta como protector solar. El motivo es que, en la mayoría de las ocasiones, tiende a ser bastante raro que el maquillaje contenga un FPS de 30 o superior. O, si lo contiene, es probable que no te lo apliques en la cantidad recomendada (con una capa gruesa), o incidir especialmente en algunas de las zonas del rostro más delicadas y sensibles.

En el caso de los protectores, existen algunos productos que han sido especialmente formulados para problemas específicos de la piel. Así, si por ejemplo tienes la piel grasa, o con propensión al acné, debes intentar utilizar un protector solar etiquetado como cien por cien libre de aceite, o no comedogénico.

En el caso de que tu piel sea sensible, o seca, lo adecuado es optar por fórmulas hidratantes, pero que no contengan fragancias ni otros ingredientes altamente irritantes. En este último caso, especialmente si te preocupa su aplicación sobre la piel, una opción útil y recomendada es la de probar el producto con un pequeño parche en la parte interna del brazo, y esperar antes de colocarlo en toda la cara. Si no surge ningún tipo de reacción, podrás utilizarlo de forma totalmente segura.

¿Y si ya tengo algún daño visible al sol? Lo ideal es optar por un protector solar que contenga algunos ingredientes determinados, como por ejemplo podría ser el caso de los antioxidantes. No solo protegería la piel de más daños, sino que reducirá al máximo la acción negativa de los radicales libres, que suelen estar muy relacionados con el envejecimiento prematuro.

Y no te olvides de algo esencial: es importantísimo aplicarte también el protector solar en la parte superior de las ojeras, en el cuello y evidentemente en la cara. Incluso aunque no vayas a pasar un tiempo significativo al sol, el uso del protector es simplemente indispensable. Y no solo para proteger la piel del envejecimiento prematuro, sino para evitar problemas más graves, como por ejemplo podría ser el caso del cáncer cutáneo.

Otros consejos útiles a tener en cuenta:

  • Aplícatelo diariamente. Efectivamente, necesitas el protector solar todos los días, siempre que salgas de casa. Aún cuando haga frío y/o el cielo esté nublado, todavía sigues estando expuesta a los rayos UV. Además, recuerda que el cáncer de piel no es el resultado de una o dos quemaduras solares. Suele ser causado por una exposición solar acumulativa, la cual se produce todos los días, poco a poco.
  • Vuélvelo a aplicar de nuevo. Si te pasas el día fuera de casa, solo ponerte el protector solar una vez por la mañana, por ejemplo al salir, no es suficiente. Aún cuando vayas a permanecer al sol unas pocas horas. Especialmente después de mojarte o de sudar, es fundamental volvértelo a aplicar de nuevo. O, bien, cada dos horas cuando te encuentras al aire libre. Incluso si te aplicas el protector solar por la mañana, debajo del maquillaje, y te encuentras jugando o trabajando fuera de la oficina, será necesario volvértelo a aplicar de nuevo en algún momento.
  • El protector solar solo es una parte más de la protección solar. Evidentemente, el protector solar se convierte en la primera línea de defensa contra la exposición al sol, pero no es la única. También es fundamental utilizar otras estrategias, como permanecer a la sombra siempre que sea posible, evitar permanecer al sol durante las horas de mayor peligro (entre las 12 y las 16 horas), usar ropa con factor de protección solar siempre que sea posible, y ponerte unas gafas homologadas y un sombrero de ala ancha.

Exfolia la piel suavemente (y con frecuencia)

Exfoliar la piel ofrece excelentes beneficios. A medida que envejecemos, la piel tiende a volverse mucho más seca, mientras que las células muertas se adhieren a la superficie de la misma con mayor facilidad, brindándole una textura más áspera.

Cuando utilizamos un exfoliante facial, e incluso lo hacemos con cierta regularidad, conseguimos eliminar estas células muertas, así como el resto de la contaminación y la suciedad, mejorando el funcionamiento natural de la piel, puesto que las células que retienen el agua salen a la superficie, y los ingredientes activos en el cuidado de la piel (como ocurre con los antioxidantes y los retinoides), tienden a penetrar mucho mejor. 

Es decir, la exfoliación regular ayuda a que la mayoría de productos utilizados comúnmente en el cuidado de la piel penetren mejor en ella, siendo adecuada para permitir que éstas se absorban más fácilmente.

Por otro lado, es conveniente hacerlo cada cierto tiempo para disfrutar de todos sus beneficios y cualidades. Por ejemplo, al menos una o dos veces por semana. Eso sí, tampoco se aconseja hacerlo muy a menudo, ya que podría afectar a la salud de la piel.

Lee también: Por qué deberías hacer una doble limpieza facial

Utiliza retinoides

Como te hemos comentado en algún que otro momento, distintos estudios han demostrado que los retinoides ayudan a la hora de suavizar el aspecto de las líneas de expresión más finas, así como de las manchas marrones, gracias a que es capaz de aumentar la producción de colágeno, y normalizar la actividad de las distintas células cutáneas.

Los retinoides son derivados de la vitamina A, los cuales suelen ser habitualmente utilizados para la elaboración de cremas antiarrugas. 

No obstante, dependiendo de la cantidad usada puede acabar causando la descamación de la piel, y enrojecimiento. Por suerte, suelen ser efectos secundarios que duran poco tiempo, dado que, por lo general, la piel desarrolla cierta tolerancia entre las 6 a 12 semanas después del tratamiento. Por este motivo, los investigadores aún continúan buscando formas para conseguir que los retinoides sean más tolerables.

Opta por antioxidantes naturales

No hay nada mejor para neutralizar a los radicales libres que los antioxidantes. Los radicales libres son partículas que, en la piel, causan arrugas y daño solar, y cuando se acumulan en la piel, puede acabar provocando cáncer de piel.

Pero las cualidades de los antioxidantes no acaban aquí. ¿Sabías que también pueden ayudar a protegernos contra los daños causados por distintas agresiones ambientales, como la contaminación o el tabaquismo (el cual, por cierto, acelera el envejecimiento enormemente)?.

Descansa mucho. Duerme bien

La falta de sueño, unido al cansancio, suele debilitar el brillo natural de nuestra piel, ocasionando un envejecimiento instantáneo (solo tenemos que pensar en los ojos hinchados y rojos, unido a las ojeras y a las bolsas bajo los ojos, para darnos cuenta de ello).

Y, aunque de forma un poco más “sigilosa”, la realidad es que también afecta a nuestra piel. Según parece, la fatiga ocasiona que el cortisol, la hormona del estrés, aumente de forma brusca. Y si el cortisol es extremadamente elevado, puede causar envejecimiento al descomponer el colágeno de la piel. 

Según algunos expertos, una única interrupción del sueño nocturno puede causar que el sistema inmunitario se vuelva contra tejidos y órganos sanos, llegando a desencadenar incluso una respuesta inflamatoria del cuerpo.

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Consejos para una piel joven a los 40 años

Opta por un maquillaje mucho más ligero

A la hora de parecer más joven no solo es adecuado cuidar y protegerse la piel regularmente. También depende de los productos cosméticos y estéticos que utilices cada día, entre los que sobre todo se encuentra el maquillaje.

La mayoría de expertos recomiendan usar un maquillaje más ligero, en lugar de una base pesada y polvos, que pueden terminar hundiéndose en las arrugas y líneas de expresión, haciéndolas más evidentes.

Optar por una sombra de ojos más suave, un color de labios algo más claro, y en definitiva una base de maquillaje algo más ligera, ayudarán a ocultar las imperfecciones. Finalmente, no te olvides de hidratarte bien antes de aplicar el color base, tal y como te proponíamos al comienzo de esta nota.

Rellena tus cejas

Aunque es cierto que se trata de un consejo no directamente relacionado con la salud de la piel, sí puede ser de enorme utilidad a la hora de conseguir parecer más joven a partir de los 40 años de edad.

¿Y en qué consiste? Básicamente debes mantener las cejas gruesas y llenas de nuevo, ya que con el paso del tiempo, y sobre todo a medida que vamos cumpliendo años, éstas pueden adelgazarse.

Una opción útil es usar un lápiz de cejas, o quizá pensar en algo más permanente. Algunos sérums ban demostrado ser especialmente útiles a la hora de mejorar las cejas, ayudando a la hora de disfrutar de unas cejas mucho más jóvenes y definidas en pocos días.

También existe una técnica en la que el especialista tatúa cejas de aspecto natural, rellenando los huecos para, finalmente, darle una forma que se adapte mejor al rostro.

Como vemos, los consejos a seguir a la hora de disfrutar de una piel mucho más joven después de haber cumplido los 40 años de edad son sumamente sencillos y fáciles. Tanto que es perfectamente posible continuar siguiéndolos décadas después, ya que son perfectamente útiles y efectivos.

Y, sobre todo, no te olvides de lo fundamental: aléjate del estrés, vive más relajadamente, cuida tu alimentación, practica ejercicio físico con regularidad y, en especial, trata de vivir más alegremente. Como te sientas interiormente acabará traspasando a tu piel, y conformará la imagen que brindes exteriormente.

Otros consejos útiles que te ayudarán muchísimo a lucir cada día más joven

Además de las reglas que te hemos propuesto a lo largo de los apartados anteriores, también existen otros consejos y trucos sencillos y tremendamente fáciles de seguir, que te serán de bastante ayuda a la hora de completar -e incluso mejorar- tu rutina diaria de cuidado de la piel. ¿Quieres descubrirlos? Toma nota:

  • Utiliza un corrector para las ojeras. Siempre es buena idea comenzar a utilizar un corrector para las ojeras a partir de los 30 años, cuando el estrés, el cansancio o la falta de sueño puede hacer mella en tu cara, y comienzan a formarse esos incómodos círculos oscuros debajo de los ojos. De hecho, en algunas ocasiones su aparición no tiene nada que ver con el cansancio o con haber dormido mal por la noche: también puede ser debido a algún problema o afección de salud, en particular cuando también surgen bolsas debajo de los ojos. Por tanto, en el caso de utilizar un corrector, aplícalo siempre en la mitad interna de tus ojos, lo que te ayudará a la hora de cubrir cualquier oscuridad, sin llamar necesariamente la atención sobre las arrugas.
  • Retírate con suavidad el maquillaje de los ojos. Quizá estás cansada y tengas prisa para introducirte en la cama y descansar. Pero, como opinan muchos expertos, es de vital importancia tomarte tu tiempo a la hora no solo de seguir tu rutina diaria de cuidado de la piel, sino particularmente cuando te vas a eliminar el maquillaje del rostro (y en especial de la zona de los ojos). No debemos olvidarnos que esta zona se caracteriza por tener una piel aún más delicada, de manera que los tirones constantes pueden aumentar la flacidez, y hacer que la piel que lo rodea se vea aún más oscura. Puedes probar a utilizar un aceite limpiador, aunque recuerda que los productos a base de aceite pueden ser contraproducentes para la salud ocular.
  • Mantén los labios siempre debidamente hidratados. Los labios agrietados son un problema tremendamente común, en especial durante los meses de otoño e invierno, como consecuencia del clima existente en la calle. Quizá pienses que bastará con humedecerte los labios con un poco de saliva, algo muy habitual que tendemos a hacer todos/as en algún que otro momento. Sin embargo, ¿sabías que esto puede hacer que la piel se reseque y agriete todavía más? Lo más adecuado es humedecerlos y protegerlos con frecuencia, aplicándote un bálsamo labial que contenga vaselina, manteca de karité, vitamina E o, en definitiva, una combinación de estos maravillosos ingredientes. También es recomendable utilizar un bálsamo que contenga protector solar, para proteger la delicada piel de los labios de los rayos ultravioleta. ¿Alguna vez te has planteado la posibilidad de que, como ocurre con el resto del cuerpo, la exposición al sol también puede dañar la piel se los labios?
  • Cuida los ojos más delicados. Los ojos, como probablemente sepas, se convierten en un elemento central de nuestro rostro. Además, dependiendo de la apariencia y aspecto que tengan, pueden hacer que te veas mayor o menor, en función de diferentes factores. Por ejemplo, las ojeras o las bolsas debajo de los ojos pueden hacer que parezcas más mayor de lo que en realidad eres. Lo aconsejable es descansar y dormir lo suficiente, y tratar las alergias, dado que éstas también pueden hacer que se formen círculos oscuros debajo de los ojos. Una opción excelente es usar rodajas de pino frescas, o bolsitas de té húmedas debajo de los ojos. Ayudará a combatir la hinchazón, y proporcionará además un interesantísimo efecto calmante (y relajante). Por otro lado, en caso de que hayas intentado reducir o eliminar las ojeras, y no te haya sido del todo posible, puedes optar por algún producto que contenga retinol, hidroquinona, té verde o vitamina C, que ayudarán de forma muy positiva al a hora de reducir el color oscuro de la piel, haciendo en definitiva que las ojeras sean más claras.
  • Elimina siempre las células de piel muerta. Si sigues una rutina de cuidado de la piel habitualmente, es muy probable que no tengas que hacer tanto caso de este consejo. Pero la realidad es que, a medida que vamos cumpliendo años, se hace un poco más difícil conseguir que las células de la piel se renueven tan rápido como lo hacían antes. El resultado es que la piel más externa (la visible, la que podemos ver) se torna desigual, rugosa y con manchas. Una exfoliación regular, al menos una o dos veces por semana, puede convertirse en una parte de la rutina de cuidado de la piel contra el envejecimiento. Lo recomendable es utilizar una toallita suave, y un limpiador con cualidades exfoliantes, útiles para eliminar con suavidad las células muertas tanto de la piel de la cara como del cuerpo. Esto ayudará a reducir la apariencia de la piel escamosa y opaca. Eso sí, también debes evitar exfoliarte demasiado, o hacerlo agresivamente, ya que podrías irritar la piel, dejándola aún más enrojecida y con una mayor cantidad de manchas.
  • No te olvides de tu cabello. Aunque cuidarte la piel es esencial a la hora de parecer siempre más joven, como cuides tu cabello también ayudará muchísimo. No te olvides que el cabello se adelgaza a medida que vamos envejeciendo. Para evitar que se muestre tan delgado, puedes agregar cierto volumen utilizando un cepillo grande con el que levantar el cabello en las raíces. O bien optar por la configuración fría/fresca de tu secador de pelo, en lugar de utilizar únicamente calor. Recuerda que también los rulos pueden añadir cuerpo y volumen. Por otro lado, usar un acondicionador profundo, y hacerlo además de forma regular, te ayudará a mantener un pelo lo más brillante y saludable posible. Y recuerda también no abusar de los tintes: hoy en día muchas mujeres, incluso las más jóvenes, abrazan esas primeras canas que empiezan a aparecer, y escogen ir completamente naturales a la vez que dejan que su cabello se vuelva gris. ¿Lo aconsejable? Si el cabello gris no tiende a complementarse bien con tu tono de piel, puedes considerar añadir un poco de color; te proporcionará un aspecto más alegre, y evitará que parezca deslucido.

¿Cuándo visitar al dermatólogo?

Si estás preocupada por el cuidado de tu piel, estás tratando de encontrar productos suaves útiles para tu día a día (y parece que no puedes encontrar uno que verdaderamente funcione, sea útil o adecuado), es el momento oportuno de acudir a la consulta del dermatólogo.

Alternativamente, si además estás intentando abordar un determinado problema específico de la piel, como por ejemplo podría ser el caso de un brote de acné, la hiperpigmentación o la aparición de cualquier otra afección cutánea, y no ves ninguna mejora, este especialista podría ayudarte a resolver el problema. Y, en caso de ser necesario, posiblemente recete un medicamento o producto tópico más fuerte, que sí podría ser más efectivo.

Por otro lado, si también descubres que tu piel reacciona mal a algún que otro producto, y en definitiva no estás del todo segura de por qué ocurre esto, un dermatólogo te ayudará a resolver las dudas. Por ejemplo, te podría ayudar a descubrir qué es lo que esté causando esa molesta e incómoda irritación, y proporcionarte una serie de pautas acerca de cómo evitarlo en un futuro.

Christian Pérez

Director y CEO de Gaia Media Magazines, empresa editora de Natursan. Ha cursado estudios de Historia por la ULPGC y de Psicología en la UNED. Apasionado de la nutrición y la vida sana, es creador de contenidos desde hace 11 años. ¡Ah! Y también papá a tiempo completo con 4 años de experiencia.

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Director y CEO de Gaia Media Magazines, empresa editora de Natursan. Ha cursado estudios de Historia por la ULPGC y de Psicología en la UNED. Apasionado de la nutrición y la vida sana, es creador de contenidos desde hace 11 años. ¡Ah! Y también papá a tiempo completo con 4 años de experiencia.

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