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Pros y contras cremas con ácido glicólico y retinoico

Cuando se trata de luchar contra el envejecimiento natural de nuestra piel, no hay duda que, hoy en día, es posible encontrarnos en el mercado con una amplísima variedad de productos más o menos efectivos. Aún cuando existen cremas que prometen restarnos años desde el primer momento de uso, la realidad es bien diferente: para poder ver los resultados esperados, es esencial la constancia y, sobre todo, tratar de tener cierta paciencia. Y es que solo con el uso regular, y extendido en el tiempo, es posible disfrutar de una piel mucho más juvenil, iluminada, cuidada y nutrida.

Para ello, tal y como opinan muchos expertos, es conveniente comenzar a cuidarnos desde mucho antes a cuando en realidad empezaríamos a hacerlo. Por ejemplo, lo más común es esperar hasta que empiezan a formarse las primeras arrugas para preocuparnos acerca de los tratamientos y terapias que podrían ser de utilidad. Se trata de un completo error, puesto que para disfrutar de una piel joven y nutrida es fundamental mantenerla debidamente cuidada desde que somos jóvenes.

Pros y contras cremas con ácido glicólico y retinoico

Por ejemplo, respecto al uso de los retinoides (que actualmente están tan de moda por sus cualidades -demostradas- a la hora de reducir las arrugas, las manchas solares e incluso los brotes de acné), muchos dermatólogos coinciden en señalar que, lo verdaderamente ideal, es comenzar a usarlos a partir de los 25 años de edad. ¿Por qué? Muy sencillo: a partir de esta edad la producción de colágeno natural se ralentiza, y la falta de colágeno es la que ocasiona que, luego, con el paso de los años, empiecen a formarse arrugas. 

Por tanto, teniendo en cuenta que los retinoides ayudan a aumentar la cantidad de colágeno y disminuyen la actividad de la colagenasa (una enzima que descompone el colágeno en la piel), es conveniente pensar que, lo más recomendable, sea intentar usarlos justo desde el mismo momento en el que la producción de esta importante proteína disminuye.

Lo mismo ocurre con el ácido glicólico. Otro ingrediente que, junto con el ácido retinoico, también tendemos a ver de forma asidua en la composición de una buena cantidad de cremas y lociones para el cuidado de la piel. Aún cuando se traten de dos ingredientes cuya acción tiende a ser completamente diferente. Y es que mientras que, por un lado, el ácido glicólico actúa como un exfoliante natural, el ácido retinoico proporciona cualidades interesantes cuando deseamos contrarrestar la aparición de arrugas, manchas e incluso acné.

Lo que puede hacer que nos hagamos diferentes preguntas: ¿en qué consisten, cuáles son sus principales diferencias, y qué ventajas -y desventajas- suponen su uso regular, justo a partir del instante en el que los añadimos a nuestra rutina de cuidado de la piel? Toma nota.

¿Qué es el ácido glicólico?

Típicamente derivado de la caña de azúcar, el ácido glicólico pertenece a la familia del ácido alfa-hidroxi (AHA), de la misma manera que también encontramos otros ácidos comúnmente utilizados en el sector de la belleza, como podría ser el caso del ácido láctico (procedente de los lácteos, concretamente de la leche agria), y del ácido málico (procedente, entre otras fuentes, de la manzana).

Posiblemente hayas descubierto ya que el ácido glicólico es un ingrediente habitual en muchos productos concebidos para el cuidado de la piel. De hecho, como coinciden en señalar la mayoría de expertos, se trata del ácido alfa-hidroxi más popular. Y, a su vez, el científicamente más estudioado.

Desde un punto de vista químico, el ácido glicólico consiste en una molécula de pequeño tamaño, y bastante agradable, de manera que cuando lo aplicamos directamente sobre la piel, puede penetrar en ella con muchísima facilidad. Consiste en un ácido soluble en agua, capaz de unirse a otros ácidos que puede reconocer, como podría ser el ácido láctico, el ácido cítrico y el ácido tartárico. Todo ello gracias a que, al ser no solo el más pequeño, sino también el más simple estructuralmente hablando, posee el peso corporal más bajo, lo que ayuda a que penetre más fácilmente en la piel, y además, sea bastante más efectivo.

Como veremos, en lo que a los agentes exfoliantes se refiere, la realidad es que podríamos decir que el ácido glicólico se convierte en uno de los ingredientes más milagrosos a la hora de conseguir una tez muchísimo más radiante y brillante

La función principal por la que se usa el ácido glicólico es como exfoliante de la piel, al ser enormemente capaz de despegar las células muertas entre sí. De hecho, antes de que comenzara a utilizarse de manera más extendida en la elaboración de cremas y productos para el cuidado de la piel (encontrándolo habitualmente como un ingrediente más en la composición de los mismos), era considerado como uno de los tratamientos estrella de la mayoría de dermatólogos hace algunos años. 

Es más, muchos de estos especialistas lo han venido usando en su práctica durante décadas. Podemos mencionar en esta ocasión las exfoliaciones químicas, habitualmente realizadas en la consulta del dermatólogo, y en la que es común el uso de una solución de ácido glicólico.

¿Y en qué consiste el ácido retinoico?

En los últimos años los retinoides se han venido promocionando como uno de los últimos ingredientes para el cuidado de la piel, capaz de eliminar las arrugas. La realidad es que su uso, al menos por parte de los dermatólogos, se remonta al año 1971, cuando las autoridades sanitarias aprobaron su uso en el tratamiento del acné. Luego, pasados unos años, diferentes estudios científicos descubrieron que, además, proporcionaban otros beneficios para la piel, entre ellos la reducción de arrugas y manchas de la edad. Concretamente, empezó a descubrirse que promovía el recambio celular, a la vez que desvanecía las manchas de pigmentación presentes en la piel.

Consisten en una clase de compuestos derivados de la Vitamina A, la cual se utiliza, dicho sea de paso, de forma habitual en el cuidado de la piel. Muchos de los estudios científicos (que principalmente han investigado acerca de los efectos de la tretinoína, generalmente un tipo de retinoide que únicamente se puede utilizar mediante receta, por los efectos secundarios que puede llegar a producir), muestran que es capaz de ayudar a reducir arrugas, líneas finas de expresión y problemas relacionados con la pigmentación de la piel, especialmente después de 12 semanas de uso.

Pero antes de indagar acerca de cuáles son las principales ventajas del ácido retinoico sobre la piel, es esencial tener en cuenta que básicamente consiste en el agente activo de los retinoles y retinoides. Es decir, cuando el retinoide o retinol es aplicado sobre la piel, tiene la capacidad de convertirse en ácido retinoico activo. Pero existen ciertas diferencias entre los retinoides y los retinoles que debemos tener en cuenta. Por ejemplo, los retinoles suelen ser más débiles porque en su formulación tienden a experimentar muchos cambios para convertirse en ácido retinoico. No ocurre lo mismo con los retinoides, que suelen convertirse directamente, de ahí que presenten una acción mucho más rápida, y que, además, sean más potentes.

¿Y cómo funciona este ácido? Actúa al difundirse a través de la membrana celular, uniéndose a los receptores presentes en el núcleo de la célula, lugar donde finalmente desempeña un papel similar a un gen, promoviendo el crecimiento celular. 

No te pierdas: Es eficaz el acido retinoico para las arrugas

Principales ventajas de usar ácido glicólico en la piel

En primer lugar es necesario tener en cuenta que el ácido glicólico es una sustancia exfoliante. Lo que significa, como veremos a lo largo del presente apartado, que ayuda a eliminar las células muertas de la piel, permitiendo que se muestren capas más nuevas y brillantes (que encontramos habitualmente debajo de las anteriores), gracias a que actúa sobre la capa más externa de la piel, denominada estrato córneo.

Ideal para pieles propensas al acné

Tanto las espinillas como el acné surgen a partir de la obstrucción de los poros que ocurren, habitualmente, en la piel del rostro. En la mayoría de las ocasiones, esta obstrucción es causada por una acumulación de células muertas y sebo (aceite), sobre todo cuando la piel presenta una tendencia a producir mucha grasa, y no es exfoliada con cierta habitualidad.

El ácido glicólico actúa aflojando estas células muertas entre sí, por lo que puede convertirse en una opción muy interesante cuando se intenta reducir el acné. ¿Y cómo actúa este ácido en este sentido? De acuerdo a los especialistas, el ácido glicólico posee la capacidad de penetrar en los folículos pilosos, aflojando tanto el sebo (aceite) como las proteínas que se han ido acumulando, y que, con el paso del tiempo -cuando no son eliminadas-, pueden provocar puntos negros y brotes de acné.

Actúa como un exfoliante natural

La capa más externa de nuestra piel (conocida bajo el nombre de estrato córneo), suele contener normalmente capas apretadas de células muertas, las cuales se encuentran unidas entre sí.

Como te mencionábamos al comienzo de estas líneas, el ácido glicólico es un exfoliante, de forma que es especialmente útil cuando deseamos ayudar a nuestra piel a eliminar las células muertas que se han ido acumulando en ella después del último tratamiento exfoliante.

De esta manera, al actuar sobre la capa más externa de la piel, una vez las células muertas acumuladas han desaparecido, ayuda a revelar las capas más nuevas y brillantes. Y es que el ácido glicólico es capaz de aflojar los enlaces existentes entre las células muertas. Gracias a ello, esas capas ásperas y duras de grupos de células muertas de la piel pueden desprenderse con mayor facilidad.

Estimula la producción de colágeno

De forma similar a como lo hace el ácido retinoico, ¿sabías que el ácido glicólico ayuda a que se produzcan mayores cantidades de colágeno? Cuando deseamos disfrutar de una piel más joven, el colágeno es esencial. Consiste en una proteína que destaca principalmente por ser uno de los principales componentes de nuestra piel (constituye el 75 por ciento de la estructura de soporte de ésta), proporcionando estructura y soporte. Además, también la encontramos en los huesos, ligamentos y tendones. Por tanto, cuando los niveles de colágeno son los adecuados, nuestra piel se muestra perfectamente libre de arrugas ni líneas finas de expresión. Básicamente se muestra totalmente joven.

Sin embargo, el colágeno comienza a disminuir con el paso de los años. Habitualmente a partir de los 25 años de edad, la producción natural de colágeno tiende a ralentizarse, lo que significa que acabamos perdiendo colágeno año tras año. 

Además, el colágeno que produce nuestro cuerpo comienza a ser de menor calidad. A lo que se le añade un incómodo participante: la genética puede afectar a la rapidez con que esta degradación ocurre. Al igual que determinados factores ambientales, como el seguimiento de una dieta nutritivamente pobre y alta en azúcar, hábitos de estilo de vida negativos como el tabaco, la contaminación y la exposición continua a los rayos ultravioleta. Todos estos factores ocasionan que aumente la formación de radicales libres, que aceleran la descomposición del colágeno.

En el caso del ácido glicólico, estimula los fibroblastos presentes en la dermis, produciendo así mayores cantidades de colágeno. Por este motivo, tras estimular la producción de colágeno, lo más común es que la piel se muestre -y se sienta- más firme, minimizando por tanto la apariencia de las arrugas y de las líneas finas de expresión. Y no solo eso: la piel se sentirá muchísimo más uniforme, radiante y suave.

Beneficios interesantes contra el envejecimiento

Como hemos visto, el acné tiende a estar producido por la obstrucción de los poros como consecuencia de la acumulación de células muertas en la piel, las cuales se juntan y se pegan entre sí. Sin embargo, ¿sabías que esto puede hacer que, también, la piel se vea menos iluminada y vibrante?

Cuando somos adolescentes, la renovación celular tiende a ocurrir con bastante rapidez. Gracias a ello, es común que no surjan muchos de los problemas cutáneos que, posteriormente, empiezan a aparecer a partir de los 25-30 años de edad. De hecho, a medida que envejecemos, el proceso de renovación y de eliminación de las células muertas disminuye. 

Precisamente, dado que el ácido glicólico trabaja activamente ayudando a eliminar esas células muertas de la piel, al menos a un nivel ciertamente microscópico, ésta tiende a volverse más luminosa y vital. Sus cualidades no quedan aquí, puesto que también se pierde algo de textura rugosa, de forma que la piel se vuelve a su vez más suave.

Actúa contra problemas relacionados con la pigmentación de la piel

Otro beneficio interesante de la exfoliación con ácido glicólico es el de ayudar positivamente contra el exceso de pigmento. En términos simples, el pigmento adicional que surge sobre nuestra piel como consecuencia de la formación de manchas de la edad, daño solar, melasma o las propias cicatrices de acné, suelen almacenarse durante bastante tiempo en nuestra capa de células muertas.

Sin embargo, el ácido glicólico actúa deshaciéndose de una buena cantidad de las reservas excesivas de pigmento, ayudando de forma tremendamente positiva a la hora de igualar el tono general de la piel.

Ayuda a que otros productos se absorban mejor

Si te han sorprendido muchas de las cualidades que, al menos hasta el momento, ya te hemos mencionado acerca del ácido glicólico, quizá te sorprenda aún más descubrir que no se quedan ahí. 

Gracias a las propiedades exfoliantes que ofrece y proporciona el ácido glicólico, ayuda a preparar la piel para que otros productos puedan ser mejor absorbidos.

Así, después de haberte exfoliado la piel con el glicólico, obtendrás una mejor absorción de productos con beneficios antioxidantes o antienvejecimiento como la vitamina C o factores de crecimiento tópicos, o bien tratamientos y medicamentos para el acné, como el retinol. 

Ventajas del ácido retinoico

Desventajas (y contras) del ácido glicólico

No es apto para todo tipo de pieles

Como ocurre con la mayoría de productos (sean exfoliantes o no), el ácido glicólico no es apto para cualquier tipo de piel. Por ejemplo, se recomienda principalmente su uso en pieles normales, con tendencia grasa y mixtas.

Sin embargo, no es adecuado para pieles altamente sensibles o secas, puesto que a menudo suelen reaccionar mostrando irritación. 

Puede hacer que la piel se vuelva más sensible al sol

Especialmente durante los meses de verano, muchos dermatólogos no aconsejan la aplicación de cualquier producto exfoliante que contenga ácido glicólico, principalmente porque puede hacer que la piel acabe volviéndose más sensible a la luz solar.

Dado que durante las vacaciones de verano solemos pasar más tiempo expuestos al sol, ya sea en la playa o en la piscina, al ocasionar que la piel se vuelva más sensible a la acción -y efecto- de los rayos ultravioleta, puede aumentar el riesgo no solo de quemaduras solares, sino de formación de manchas.

No obstante, sin importar la época del año en la que nos encontremos recuerda que es importantísimo aplicarte un protector solar de amplio espectro con un factor de protección solar de al menos 30, cada vez que vayas a salir a la calle, y sobre todo, después de haberte exfoliado la piel. 

Puede aumentar la irritación durante los meses de invierno

Muchos expertos aconsejan tener en cuenta que determinados factores estacionales pueden terminar causando ciertos problemas después de utilizar el ácido glicólico. Si en verano, por ejemplo, veíamos que puede hacer que la piel se vuelva mucho más sensible a la acción de los rayos ultravioleta (aumentando por tanto el riesgo de quemaduras y manchas solares), durante los meses de invierno la función de barrera natural de la piel puede verse comprometida.

Por este motivo, es común que durante los meses más fríos del año la piel tienda a volverse más seca y / o agrietada. Debido a ello, el ácido glicólico puede penetrar de forma aún más profunda en la piel, aumentando la irritación.

Principales ventajas de usar ácido retinoico en la piel

Como ya te hemos mencionado en algún apartado anterior, la producción de colágeno disminuye con la edad. Es más, se sabe que, a partir de los 25 años, la producción de colágeno se ralentiza en torno a un 1% cada año.

Aumenta la producción de colágeno

De forma similar a como lo hace el ácido glicólico, el ácido retinoico aumenta la producción de colágeno. Pero no solo eso, también bloquea la producción de colagenasa. ¿Y qué es la colagenasa? Se trata de una enzima que actúa de forma natural descomponiendo el colágeno. 

Si tenemos en cuenta que la producción normal de colágeno disminuye con la edad, es importantísimo conservarlo. Y es que a mayor cantidad de colágeno más gruesa, voluminosa y elástica será la piel. En definitiva, ésta se mostrará muchísimo más joven, y un aspecto bastante más juvenil y saludable.

Descubre: Mejores cremas de ácido retinoico para la cara

Desventajas (y contras) del ácido retinoico

Es necesario un uso continuado para ver resultados

En la belleza es imprescindible tener cierta paciencia, y también la constancia, a la hora de conseguir los resultados esperados (o, al menos, los más deseados). Y en el caso del ácido retinoico no va a ser menos. 

Como manifiestan muchos expertos, es necesario utilizar el ácido retinoico durante al menos 12 semanas de forma continuada -siguiendo las recomendaciones del envase o del dermatólogo, si se trata de un retinoide recetado- para poder disfrutar de estos resultados.

Al principio surgen síntomas no muy agradables

Si es la primera vez que te has aplicado un producto con retinoides sobre la piel, y has acabado alarmándote por los síntomas que han comenzado a surgir, es algo absolutamente normal, por lo que no deberías preocuparte.

Se sabe que el ácido retinoico puede causar irritación, habitualmente en forma de enrojecimiento, descamación y un molesto ardor. Por este motivo, lo más habitual es que los retinoides de mayor concentración deban ser recetados por el médico, y sean únicamente utilizados bajo su supervisión (siguiendo, por tanto, sus recomendaciones de uso y administración).

Debemos tener en cuenta que los retinoides recetados tienden a ser más activos, por lo que pueden terminar irritando la piel antes, y además, durante un mayor período de tiempo. Por suerte, la piel acabará desarrollando cierta tolerancia, por lo que aunque es posible experimentar algo de irritación y enrojecimiento cuando comenzamos con el tratamiento (debido principalmente al aumento de la renovación de la piel), después de unas pocas semanas la piel puede manejar mejor este ingrediente. O, lo que es lo mismo, la piel se vuelve más resistente a la irritación, a la par que empieza a beneficiarse de sus efectos.

Por este motivo, para intentar disminuir estos efectos secundarios al máximo, los dermatólogos recomiendan usarlo cada tres noches (en una cantidad muy pequeña, del tamaño de un guisante), y luego, después de una o dos semanas, hacerlo cada dos noches. Posteriormente, si no han surgido más reacciones en la piel, es posible hacerlo todas las noches. 

No es adecuado para embarazadas

De acuerdo a un estudio publicado en el año 2011 en la edición especializada Canadian Family Physician, el uso de retinol o retinoides debe ser inmediatamente suspendidos desde el momento en el que la mujer sabe que está embarazada. Además, tampoco se recomienda su uso por parte de aquellas mujeres que están planteando quedarse embarazadas.

¿Por qué? Se ha encontrado que el uso del retinol se ha relacionado con defectos de nacimiento. De ahí que tampoco se aconseje su uso durante la lactancia materna.

La piel se vuelve más sensible al sol

De la misma manera que ocurre con el ácido glicólico, el ácido retinoico puede hacer que la piel se vuelva más sensible a la luz solar, debido principalmente a que la piel renovada que se forma no solo es más delicada, sino también mucho más delgada.

No obstante, en esta ocasión los expertos consideran que esto no debería convertirse en un motivo para disuadirnos de usar este tipo de productos durante los meses de verano, pero sí es fundamental usar protección solar de amplio espectro durante el día.

Lo ideal, por tanto, es intentar minimizar los riesgos al máximo. Lo recomendable es mantenerse alejado del sol siempre que sea posible. Sin embargo, si debemos permanecer al aire libre, lo aconsejable es limitar las horas, sobre todo entre las consideradas como de “mayor riesgo” (es decir, entre las 10 de la mañana y las 2 de la tarde). Además, es preferible utilizar un factor de protección solar de al menos 30 o más, y que sea de amplio espectro. 

También se ha descubierto que la luz del sol puede acabar desactivando el ácido retinoico, por lo que siempre lo más aconsejable es aplicarlo únicamente por la noche, durante la rutina de cuidado de la piel nocturna.

Mayor sequedad e irritación si el producto no se usa correctamente

Hay veces que pensamos que un uso excesivo de un determinado producto, o en mayor cantidad de lo recomendado, se traducirá en más beneficios para la piel, pero en la mayoría de las ocasiones esto no es del todo cierto.

En el caso del ácido retinoico, no se debe usar más cantidad de producto que el aconsejado, ni mucho menos hacerlo con mayor frecuencia de lo que el médico haya recetado, o de lo que se especifique directamente en la etiqueta del envase. Hacerlo no solo no aumentará su efectividad, sino que aumentarán los efectos secundarios relacionados (sequedad, irritación, cambios en el color de la piel, enrojecimiento, hinchazón, ampollas, formación de costras y mayor sensibilidad a la luz solar).

De ahí que la mayoría de profesionales recomienden primero empezar poco a poco. Por ejemplo, es posible empezar con un producto de venta libre (es decir, sin receta) con una concentración de al menos 0.25 por ciento. Es posible optar por una concentración más alta cuando nuestra piel no es particularmente sensible, aunque debes tener en cuenta que ésta es considerada como la cantidad mínima necesaria para que el producto en cuestión sea verdaderamente efectivo.

En cualquier caso, puedes hacer lo que se conoce como “prueba / error”, para así determinar qué concentración y frecuencia funcionará mejor para tu tipo de piel. No obstante, como casi todo el mundo puede usar al final alguna formulación, podríamos decir que, salvo unas pocas contraindicaciones (que ya te hemos mencionado anteriormente), casi prácticamente cualquier tipo de piel podría usarlo. 

¿En qué consiste el método de “prueba / error”?

Bajo el nombre de método de “prueba / error” nos encontramos ante una técnica recomendada por dermatólogos, y también por la mayoría de expertos en belleza, para descubrir la cantidad y frecuencia recomendadas a la hora de utilizar un producto sobre la piel, particularmente si es la primera vez que lo vamos a hacer, nuestra piel es sensible, y sobre todo, el producto en cuestión posee una concentración o intensidad tal que aumentaría el riesgo de que se produjeran efectos secundarios o reacciones. De hecho, como ya hemos visto, es lo que ocurre tanto con el ácido glicólico como con el ácido retinoico.

Aunque probar un nuevo producto no tiene por qué siempre suponer un problema para un cutis sensible, y tampoco tiene por qué provocar un brote doloroso, es imprescindible hacer primero una prueba segura para disminuir al máximo las posibilidades de que esto pueda ocurrir.

No nos referimos, en esta ocasión en concreto, al método del pequeño parche en la piel, habitualmente porque lo más común, en particular al comienzo de usarlo, es que el ácido glicólico o el retinoico tienden a producir una determinada reacción, que desaparece justo cuando la piel comienza a tolerar el producto, apenas unas pocas semanas después. Es decir, si optamos por la prueba del parche, y esperamos 24 horas, lo habitual es que surja enrojecimiento y una leve irritación, no porque el producto nos cause reacción, sino porque la piel responderá así al recambio celular (lo que nos puede llevar a error).

A la hora de hacer el método de “prueba / error”, básicamente debes probar utilizando únicamente una mínima cantidad de producto. Como te comentamos en algún momento, los dermatólogos aconsejan usar solo una cantidad similar al tamaño de un pequeño guisante. Y a no ser que el especialista nos haya recomendado o prescrito usar un retinoide de alta concentración, probar siempre con un retinol o con cualquier otro retinoide de una concentración más baja, por ejemplo al 0.1.

La frecuencia de uso es también fundamental. En un comienzo, por ejemplo, lo aconsejable es hacerlo cada dos o tres noches, y esperar durante al menos dos semanas mientras la piel comienza a hacerse al producto, y empieza a tolerarlo. Esto ayudará a minimizar los efectos secundarios y las posibles reacciones que puedan surgir. Así, a medida que pasen las semanas y según la irritación o el enrojecimiento vayan desapareciendo, será posible empezar a aplicarlo cada dos noches, o cada noche.

Si el objetivo es aumentar la concentración del producto en cuestión hasta el máximo posible (esto es, hasta lo que admitiría tu piel), la clave está en avanzar en la concentración del mismo, utilizando un producto con retinoides con una mayor concentración. 

Cómo usar los retinoides tópicos de forma correcta

Aunque si se trata de un retinoide recetado por tu dermatólogo, lo más probable es que sea él quien te indique la cantidad y frecuencia con que debas utilizar el producto en cuestión, siempre es buena idea seguir las instrucciones que te ofrecemos a continuación:

  • Ten especial cuidado si estás ya utilizando otros tratamientos tópicos para el acné. Si es así, coméntaselo al dermatólogo y pregúntale concretamente si podría ser necesario que los suspendas temporalmente.
  • Por lo general, una crema tiende a ser menos irritante que un gel. Así, si existe la opción de elegirlo, empieza -como ya te hemos comentado- primero por un producto con una menor concentración (de al menos 0.1%).
  • Al principio, utiliza el retinoide tópico cada tres o cuatro noches. En caso de que tengas la piel sensible, muchos especialistas recomiendan lavarla después de una hora de aplicación. En caso de que aún así surja irritación, es aconsejable aplicarlo con una menor frecuencia. Cuando esto no ocurra, y la piel haya comenzado a tolerar el retinoide tópico, intenta aplicártelo todas las noches. Recuerda que, en la mayoría de las personas, la piel se acostumbra poco a poco, de forma gradual a medida que pasan los días.
  • Recuerda que es esencial aplicarte el retinoide tópico siempre por la noche. No te olvides que los rayos ultravioleta pueden influir en el efecto del producto en sí, disminuyendo su acción y, además, haciendo que la piel se vuelva todavía más sensible si cabe (aumentando no solo el riesgo de quemadura solar, sino también de la formación de manchas solares).
  • Aún cuando el retinoide tópico te lo apliques con la rutina de cuidado de la piel nocturna, al dejar la piel más sensible es esencial utilizar un productor solar de amplio espectro en la piel expuesta, por la mañana antes de salir a la calle. ¿Lo mejor? Optar por un protector solar con un factor de protección solar de al menos 30.
  • Si lo deseas, puedes utilizar tu maquillaje habitual. También es aconsejable el uso de limpiadores suaves, evitando el jabón. Los humectantes deberían ser siempre no grasosos (si es así, se pueden aplicar con la frecuencia necesaria).

Principales contraindicaciones a tener en cuenta

Siempre que vamos a empezar a utilizar un determinado producto para la piel, y concretamente deseamos añadirlo con cierta regularidad a nuestra rutina de cuidado de la piel (independientemente de que lo usemos diariamente, o no) es imprescindible tener siempre presente cuáles son las contraindicaciones que podrían impedirnos su uso.

Tal y como ya hemos visto a lo largo del presente artículo, los retinoides tópicos como el ácido glicólico y el ácido retinoico pueden irritar la piel con muchísima facilidad, sobre todo cuando se aplican por primera vez en la piel, y especialmente cuando -además- tenemos la piel sensible. En este sentido, uno de los síntomas o reacciones más comunes es la picazón. 

También debemos tener en cuenta que el uso excesivo del producto es contraproducente, lo que puede aumentar la reacción, cursando con enrojecimiento, hinchazón, descamación y ampollas en la zona donde ha sido aplicado en grandes cantidades. Recuerda que no por usar más obtendrás más beneficios o un mayor efecto. Al contrario, es incluso muchísimo peor.

El riesgo de quemaduras solares es igualmente mayor, puesto que al despegar y renovarse la capa superior de la piel, tiende a volverse más sensible a la acción directa de los rayos ultravioleta. Por otro lado, durante los meses de invierno, la exposición al frío o al viento pueden agravar la irritación. Ocurre por igual ante el uso de ciertos cosméticos, jabones, limpiadores, agentes exfoliantes y astringentes.

En el caso de que se trate de retinoides tomados por vía oral, están especialmente contraindicados durante el embarazo o la lactancia materna. Aunque una revisión sistemática no mostró un aumento de las deformidades en los bebés nacidos después de la exposición a los retinoides tópicos tras el primer trimestre de gestación, algún estudio sí ha encontrado un aumento del riesgo de defectos congénitos. Por este motivo, la mayoría de los fabricantes recomiendan que los retinoides tópicos no sean utilizados durante estas dos etapas.

¿Qué ocurre si tengo la piel sensible? ¿Debo dejar de usarlos?

Una característica claramente distintiva para quienes tienen la piel sensible, en especial cuando además presentan otros problemas cutáneos relacionados como el eccema (dermatitis atópica) o la rosácea, es que al contar con una barrera de humedad natural comprometida, los retinoides pueden acabar penetrando más de lo que en realidad debería, por lo que no solo aumentará la dosis, sino también la irritación.

Siempre que sea bajo la recomendación del profesional, los retinoides pueden ser utilizados por personas que tengan la piel sensible, pero manteniendo determinadas precauciones, y siguiendo siempre las indicaciones dadas por él.

Por ejemplo, algunos expertos recomiendan tomarse al menos dos semanas antes de utilizar el retinoide para fortalecer la barrera natural de la piel, evitando el uso de limpiadores (es mejor sustituirlos por agua micelar o por alguna crema, en lugar de una loción que produzca espuma o un gel), y cualquier forma de exfoliación.

Luego, durante el día, es imprescindible el uso de un protector solar de amplio espectro a base de minerales. ¿Y qué significa que un protector solar es de amplio espectro? Básicamente significa que el protector no solo es capaz de proteger a nuestra piel frente a la acción de los rayos UVA (), sino también los rayos UVB ().

Por la noche, además de seguir con la rutina nocturna de cuidado de la piel especialmente diseñada para pieles secas o sensibles, es aconsejable optar por una crema reparadora. Finalmente, una vez que la piel se encuentre en perfectas condiciones para usar un retinoide, se deben seguir las recomendaciones del producto en cuestión o del dermatólogo en caso de que se trate de un retinoide con receta.

Escoger la fórmula adecuada es, cuanto menos, fundamental. Y es que salvo por el acné, o por la presencia de arrugas severas, la mayoría de los dermatólogos empezarán con una crema de vitamina A de venta libre (esto es, sin receta) para impulsar así el rejuvenecimiento de la piel, en lugar de optar por una versión recetada. Las dos fórmulas mas eficaces son el retino -que, recordemos, es una forma más débil de los retinoides- y el retinaldehído, que la piel tiene la capacidad de convertir en ácido retinoico, pero no es tan potente.

De acuerdo a los diferentes estudios clínicos que se han llevado a cabo, y las tasas de conversión aceptadas, se estima que una cantidad de 0,05 por ciento de ácido retinoico (el equivalente a 0,5 por ciento de retinol) sería la concentración que se ha demostrado ayudaría a mejorar la piel dañada por el sol, por lo que no tendría por qué ser tan necesario optar por un producto con receta para obtener los mismos beneficios contra el envejecimiento. 

También es fundamental tener cierto cuidado con algunas zonas del rostro que suelen ser aún más sensibles todavía. Es lo que ocurre, por ejemplo, con la zona situada alrededor de los ojos.

A la hora de aplicarlo, es esencial hacerlo solo dos noches a la semana, añadiendo una noche cada dos semanas a medida que la piel empieza a desarrollar cierta tolerancia. Pero, antes de proceder a la administración / aplicación del retinoide, es aconsejable preparar la piel con un humectante. ¿Lo mejor? Optar por un humectante que contenga polifenoles con cualidades antiinflamatorias, como podría ser el caso de cualquier humectante con té verde, o bien una combinación de lípidos que ayuden a reponer las barreras naturales de la piel. Esto ayudará sin duda alguna a la hora de frenar los posibles efectos secundarios que puedan surgir.

Luego de la crema hidratante, exprime una gota de retinoide del tamaño de un guisante, y alísalo primero sobre la frente, luego sobre las mejillas, la nariz y el mentón. Eso sí, es aconsejable evitar las zonas situadas en la comisura de la boca, las fosas nasales y, también, los párpados superiores. 

Dado que la piel de la frente y de las mejillas tienden a ser más gruesas, y también menos sensible al no contar con pliegues donde los retinoides puedan acumularse e intensificarse (aumentando por tanto el riesgo de irritación), es aconsejable utilizar una dosis ligeramente mayor, al tolerar mejor el producto.

De acuerdo a los especialistas, clínicamente las células de la piel tienden a tardar alrededor de tres semanas en adaptarse al ácido retinoico y al ácido glicólico, momento en el cual a partir de entonces comenzarían a desarrollar cierta tolerancia. Por tanto, no te olvides de lo fundamental: cierto grado de irritación es absoluta y totalmente normal al principio. Pero cuando vaya más allá de un poco enrojecimiento, o una descamación leve, se recomienda volver a usar el producto una única vez a la semana, o bien cambiar a una formulación muchísimo más débil.

También durante los cambios estacionales es habitual que se produzca una caída de la humedad, lo que puede acabar resecando aún más la piel, y causar a su vez más irritaciones inesperadas.

Christian Pérez

Director y CEO de Gaia Media Magazines, empresa editora de Natursan. Ha cursado estudios de Historia por la ULPGC y de Psicología en la UNED. Apasionado de la nutrición y la vida sana, es creador de contenidos desde hace 11 años. ¡Ah! Y también papá a tiempo completo con 4 años de experiencia.

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Director y CEO de Gaia Media Magazines, empresa editora de Natursan. Ha cursado estudios de Historia por la ULPGC y de Psicología en la UNED. Apasionado de la nutrición y la vida sana, es creador de contenidos desde hace 11 años. ¡Ah! Y también papá a tiempo completo con 4 años de experiencia.

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