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La mejor rutina de cuidado de la piel a los 40 años

Para cuando llegues a la edad de 40 años, es bastante probable que ya sepas algunas cosas acerca del cuidado de la piel, sobre todo si desde un primer momento te preocupaste sobre cómo cuidarla y protegerla. Así, si eres una experta en belleza, posiblemente descubriste el retinol a los 20 años, y los sérums a los 30. Pero, ¿qué ocurre a los 40 años? Efectivamente, tal y como opinan muchos especialistas, ahora, lejos de temer la llegada de cada cumpleaños y entristecerte con la aparición de cada nueva arruga y línea fina de expresión, es el momento ideal para cuidar tu piel aún más.

A partir de los 40 años, de hecho, lo más habitual es que la tasa de renovación natural de las células se haya reducido a prácticamente la mitad. Algo absolutamente normal, sobre todo desde la década de los 20 años. De esta forma, es más común que a partir de esta edad observes cómo las arrugas comienzan a hundirse, y la piel se muestre un poco menos radiante y luminosa.

La mejor rutina de cuidado de la piel a los 40 años

Efectivamente, la llegada de la menopausia tampoco es una buena noticia, ya que los distintos cambios hormonales que ocurren habitualmente en esta época tiende a provocar cambios en los niveles de estrógeno, los cuales suelen disminuir, y terminan afectando negativamente a la importantísima función de los fibroblastos, que producen colágeno y elastina. También afecta a los melanocitos, que ayudan a mantener la piel firme, tonificada y lisa.

Como consecuencia de todo ello, la piel acaba volviéndose mucho menos flexible, de manera que puede empezar a ceder. Además, dado que también produce menos cantidad de grasa, puede terminar por volverse seca.

Por todo ello, es imprescindible, y fundamental, mantener un régimen completo de belleza y además llevarlo a cabo diariamente, lo que ayudará a la hora de nutrir la piel con la mayor cantidad de nutrientes posible, y a mantenerla debidamente hidratada. Evidentemente, esto no significa tener hoy que cambiar tu rutina diaria de belleza si ayer tenías 39 y hoy cumpliste 40. Pero sí es útil que ésta se acomode mejor a los distintos cambios que suelen ocurrir durante esta década…

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¿Cuál es la mejor rutina de cuidado de la piel a partir de los 40 años?

Primer paso. Limpiar la piel

Lo cierto es que se trata del primer paso que, en realidad, deberíamos dar siempre, independientemente de la edad que tengamos. Y es que, como opinan muchos expertos, el comienzo de cualquier rutina de cuidado de la piel debe comenzar con la doble limpieza.

En este sentido, ya en una ocasión anterior te hablábamos acerca de las ventajas que tiene para nuestra piel la conocida como doble limpieza, la cual consiste, como su propio nombre indica, en limpiar la piel dos veces.

Aunque existen distintas opciones, una de las más recomendadas consiste en utilizar primero un aceite limpiador, seguido de un limpiador a base de espuma, agua o leche. De esta forma, al optar por limpiar la piel dos veces (en lugar de una, como habitual y comúnmente se suele hacer), conseguiremos de forma cien por cien efectiva eliminar toda la suciedad, las bacterias y el aceite que se ha acumulado a lo largo del día en nuestra piel.

No obstante, no debemos olvidarnos de algo fundamental: ahora es más que probable que la piel produzca menos cantidad de aceite, por lo que también puede ser de enorme utilidad optar por limpiar la piel dos veces con la ayuda de aceites de limpieza hidratantes.

Segundo paso. Tónico

Cuando cumples 40 años, es posible que prefieras utilizar un tónico capaz de hidratar y reequilibrar la piel, por lo que lo más recomendable a partir de esta edad es optar por un tónico lleno de ingredientes hidratantes, y que contengan además ingredientes botánicos y péptidos naturales.

¿Sabes qué son los péptidos? Básicamente consisten en unas sustancias naturales formadas por cadenas de aminoácidos, especialmente útiles para el envejecimiento natural de la piel, dado que pueden ayudar con la renovación celular, así como con la reparación de los tejidos.

Tercer paso. Exfoliación

Efectivamente, el proceso de exfoliación de nuestra piel es un paso esencial en cualquier rutina o regímen de cuidado de la piel, y esto es así independientemente de la edad que tengamos, seamos más o menos jóvenes. Pero, más aún, se convierte en un elemento esencialmente importante para las pieles más maduras, dado que ayuda a aumentar la renovación de la piel.

Al utilizar un exfoliante químico suave, al menos dos veces por semana, puede ayudar a aumentar la renovación celular, así como su brillo. Mientras que, a su vez, es útil para reducir la aparición de manchas de la edad y las manchas solares.

Eso sí, recuerda lo esencial: nunca te apliques el exfoliante de forma agresiva, frotándolo en exceso sobre la piel, puesto que podrías correr el riesgo de irritar la piel, haciendo que se inflame y se enrojezca con demasiada facilidad. La sobreexfoliación tampoco es recomendada, sobre todo si te lo realizas diariamente o con mayor regularidad. Al contrario de lo que posiblemente pienses, no por aplicarte más exfoliante disfrutarás de una piel más suave. Lo único que podrías conseguir es irritar la piel todavía más.

Por otro lado, dependiendo del tipo de piel que tengas, es recomendable optar por el exfoliante más adecuado. Toma nota:

  • Si tienes la piel sensible. Aún cuando tu piel sea sensible, o extremadamente sensible, también necesita exfoliarte con cierta regularidad. Eso sí, es de vital importancia escoger un exfoliante que sea lo más suave posible con la piel (que haya sido concebido, por ejemplo, para su uso específico en este tipo de piel), y que al aplicártelo lo hagas aún con más suavidad. Lo mejor es optar por un exfoliante que contenga ácido láctico, el cual ayudará no solo a la hora de exfoliar suavemente la piel, sino que, a la misma vez, le proporcionará una interesantísima cualidad hidratante. Tampoco es recomendable utilizar un cepillo de limpieza o exfoliante, dado que podría terminar siendo demasiado duro para la piel.
  • Si tienes la piel seca. Efectivamente, incluso la piel seca necesita ser exfoliada de vez en cuando. De hecho, cuando no se hace con cierta regularidad, las capas de células muertas terminarán por acumularse en la parte superior de la piel, dificultando que determinados productos utilizados comúnmente para el cuidado de la piel, como podría ser el caso de las cremas y lociones hidratantes, no penetren como deben, por lo que al final no harán su trabajo como es debido. Es más, la piel puede volverse incluso todavía más seca y escamosa. Lo mejor es evitar los productos exfoliantes fuertes, o demasiado agresivos.
  • Si tienes la piel normal o mixta. Incluso la piel normal puede tener algunas partes secas, y otras con mayor cantidad de grasa. Además, es muy habitual que este tipo de piel cambie a lo largo de las estaciones; así, mientras que durante el verano es común que se torne mucho más grasosa, durante los meses de otoño e invierno se vuelve más seca. Aunque se pueden utilizar, hay que tener cierto cuidado con los ácidos faciales demasiado fuertes o agresivos, sobre todo cuando se usan de manera exagerada. ¿Lo mejor? Optar por exfoliantes que contengan determinados ácidos faciales, como el ácido salicílico o el ácido glicólico. También es tremendamente común que la zona T de la cara (que como probablemente sepas, comprende el área de la frente, la nariz y el mentón), tenga una mayor cantidad de grasa que el resto de la cara; en esta área sí es posible usar un exfoliante más fuerte, o incluso hacerlo con una mayor frecuencia si es necesario. Sea como fuere, luego, después de haber terminado con la exfoliación, es muy recomendable aplicarte un sérum o suero que te ayude a tratar cualquier problema específico de la piel, incluyendo arrugas, líneas de expresión o manchas oscuras.
  • Si tienes la piel grasa. Cuando tienes la piel grasa la exfoliación regular es esencial, ya que ayuda a evitar que los poros se obstruyan (cosa que ocurre con mayor facilidad y rapidez en este tipo de piel), reduciendo así el riesgo de que se forman granos y puntos negros. Los ácidos faciales, como por ejemplo es el caso del ácido salicílico, pueden ser de mucha ayuda, aunque no se recomienda excederse ni en su aplicación ni a la hora de dejarlo sobre la piel actuando, ya que puedes correr el riesgo de que la piel se irrite o se enrojezca, haciendo -en definitiva- más mal que bien. Por otro lado, la piel grasa también puede ser exfoliada con una mayor frecuencia, en comparación con cualquier otro tipo de piel. No obstante, esto no significa que sea recomendable hacerlo de manera excesiva, utilizando mucha cantidad de producto, durante demasiado tiempo (dejándolo más del necesario), o aplicarlo de manera agresiva, frotando la piel.

Cómo hacer un exfoliante natural y casero

Aunque puedes encontrar en las tiendas una amplia diversidad de exfoliantes, algunos de acción suave y otros ligeramente un poco más fuertes, lo cierto es que también es perfectamente posible aprender a hacer el tuyo en casa, con ingredientes cien por cien naturales. De hecho, es muy sencillo, ya que en la mayoría de las ocasiones únicamente se requiere combinar los ingredientes propuestos en la receta, y aplicarlo inmediatamente sobre la piel después de haberla limpiado en profundad. ¿Te animas a hacer el tuyo? Te proponemos algunas recetas simples y útiles:

  • Mascarilla exfoliante de yogurt y azúcar. El azúcar es un maravilloso exfoliante físico, además de una fuente de ácido glicólico, que estimula el recambio celular y reduce a su vez las obstrucciones en los poros. Para hacerlo solo necesitas 1 cucharada de yogurt natural y 1 cucharadita de azúcar. Agita ligeramente el yogurt y ponlo en un cuenco o tazón. Añade el azúcar y mezcla bien hasta que ambos ingredientes se combinen. Luego, con la piel limpia, aplícate la mascarilla exfoliante en una capa más bien gruesa, dejando actuar durante 15 minutos. Luego, humedécete la piel con la yema de los dedos y masajeate la cara con movimientos circulares. Conseguirás una exfoliación adicional.
  • Mascarilla exfoliante de avena y leche. La leche es rica en ácido láctico, que ayuda a exfoliar las células muertas de la piel, permitiendo disfrutar de una piel renovada y mucho más lisa y suave. A su vez, la avena ayuda a suavizar la piel todavía más. Para hacerla solo necesitas 1 cucharada de avena, 2 cucharadas de leche y 1/4 cucharadita de canela. Solo tienes que combinar todos los ingredientes en un tazón o cuenco pequeño, hasta que la mezcla esté uniforme y sea lo más suave posible. Aplícatelo sobre la cara, dejando que repose durante al menos 20 minutos. Finalmente, enjuágate la piel con agua tibia mientras mueves los dedos con suaves movimientos circulares.
  • Mascarilla exfoliante de harina de arroz y té verde. La harina de arroz ayuda a exfoliar la piel con suavidad, permitiendo disfrutar de una piel mucho más brillante, renovada y radiante. Por otro lado, el té verde destaca por sus enormes cualidades antioxidantes. Para hacerlo necesitas 1/2 taza de té verde (recién hecho, pero frío) y 1 cucharada de harina de arroz. En primer lugar empezaremos a hacer el té verde como habitualmente lo haces. Si no tienes experiencia, únicamente tienes que poner el equivalente a una taza de agua en una cacerola, y calienta hasta que empiece a hervir. Luego apaga el fuego, pon el té verde y deja durante 3 minutos. Luego cuela el agua y deja que se enfríe por completo. Una vez que se haya enfriado, añade una cucharada de harina de arroz, y mezcla bien hasta que esté bien suave y mezclado. Lávate la piel en profundidad, y luego aplícate la mascarilla en pequeños movimientos circulares mediante pequeños movimientos circulares. Deja que la mezcla actúe durante 15 minutos. Luego, pasado el tiempo, enjuágate la piel con agua tibia.
  • Mascarilla exfoliante de café y naranja. Se trata de una mascarilla muy aromática, que proporciona beneficios exfoliantes para dejar la piel lo más fresca y suave posible. Mientras que el café molido actúa como un exfoliante físico suave, el jugo de naranja, gracias a su ácido cítrico, limpia en profundidad la piel y reduce cualquier obstrucción de los poros. Para prepararla solo necesitas 1 cucharada de café molido y 2 cucharadas de jugo de naranja recién exprimido. Parte la naranja por la mitad y exprímelo para obtener su jugo. En un cuenco o tazón añade el jugo de naranja y el café molido, y mezcla bien hasta que adquiera una consistencia espesa. Aplícatelo sobre la piel en forma de una capa uniforme, y deja actuar durante 20 minutos. Para retirártelo enjuágatelo con agua tibia, y con movimientos circulares, para conseguir exfoliar al máximo las células muertas acumuladas en la piel.

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Cuarto paso. Suero o sérum antioxidante

Si por el momento no te has atrevido a utilizar un sérum o suero, es el momento de invertir en uno bueno. ¿Por qué? Muy sencillo: los sérums son elaborados a partir de fórmulas ligeras, con una estructura molecular muchísimo más pequeña, de manera que son eficaces a la hora de penetrar mejor en la piel, repararla e hidratarla, a un nivel mucho más profundo.

En este aspecto, muchos expertos recomiendan los sérums a base de antioxidantes naturales, como por ejemplo podría ser el caso de la vitamina C y de la vitamina E, dos reconocidas vitaminas con efecto antioxidante, útiles par iluminar la piel y mejorar su tonalidad, dejándola con un brillo radiante.

También podemos nombrar los sérums a base de péptidos y factores de crecimiento, que son de hecho tremendamente ideales para las pieles maduras. Como te comentábamos en un apartado anterior, los péptidos están formados por aminoácidos, que ayudan de forma positiva a la hora de reconstruir la epidermis de la piel, a la vez que estimulan el colágeno.

Quinto paso. Crema hidratante iluminadora (durante el día)

Crema hidratante iluminadora (durante el día)

A partir de los 40 años, sobre todo debido a los diferentes cambios hormonales a causa de la llegada de la menopausia, es muy común que muchas mujeres sufran problemas de hiperpigmentación, produciendo una inconsistencia en el color que resulta en la aparición de manchas oscuras, así como áreas de tono de la piel desiguales.

A la hora de ayudar a combatir la hiperpigmentación tan común durante esta época es posible utilizar una crema hidratante iluminadora que contenga algún antioxidante natural, como por ejemplo la vitamina C. Es ideal aplicarla por la mañana, ya que puede ayudar a proteger la piel durante el día, y a luchar contra los estragos comúnmente causados por la contaminación. También los profesionales aconsejan el ácido alfa-hidroxi o la vitamina A, que proporcionan una mayor acción antienvejecimiento.

En cualquier caso, asegúrate usar un humectante que contenga un factor de protección solar (FPS) de al menos 15, o más. Esto es esencial especialmente en las cremas hidratantes de día, sobre todo si vas a salir a la calle.

Sexto paso. Retinol (de noche)

A los 40 años, la piel empieza a adelgazarse como consecuencia de la pérdida de colágeno, lo que termina conduciendo a la aparición de líneas finas y arrugas, en especial cada vez que sonríes.

Por tal motivo, es necesario aumentar el colágeno natural de la piel, y lo puedes conseguir mediante el uso de un retinoide. Eso sí, lo más recomendable es preguntarle a tu dermatólogo, ya que algunos retinoides pueden causar efectos secundarios.

Por ejemplo, puedes optar por empezar por un producto retinoide de venta libre, especialmente si es la primera vez que lo vas a usar, y luego aumentar a una concentración bajo prescripción del dermatólogo, de acuerdo a lo tolerado. De hecho, un retinoide de prescripción médica será siempre extremadamente hidratante.

Dado que las áreas del cuello y el escote suelen mostrar signos o señales tempranas de envejecimiento, lo más recomendable es aplicarte también el retinol sobre estas zonas. Y el momento ideal para hacerlo es por la noche, durante tu rutina de belleza nocturna, después de la tonificación, pero antes de aplicarte tu crema hidratante.

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Séptimo paso. Crema para los ojos

¿Sabías que los ojos son una de las primeras zonas de nuestro cuerpo en comenzar a mostrar signos de envejecimiento? Esto es debido a que la piel situada alrededor de los ojos es muy delicada.

Por este motivo, se aconseja utilizar una crema para los ojos de día y de noche, intentando siempre buscar una fórmula que contenga antioxidantes y retinol, puesto que estas dos sustancias básicas ofrecerán siempre los mejores resultados.

También destaca el uso del colágeno hidrolizado, el cual es útil para suavizar y fortalecer la piel situada a alrededor del ojo. Y si tienes dudas, lo mejor es buscar alguna crema especialmente concebida para esta zona, que contenga té verde, vitamina C y manzanilla, puesto que son excelentes para la reducción de ojeras, y para la disminución de la hinchazón.

Octavo paso. Hidratación

Es bastante probable que, a estas alturas, ya te hayas convertido en una auténtica profesional de la hidratación, y también sepas la importancia que supone utilizarlo tanto por la mañana como por la noche. Pero, eso sí, debes asegurarte de que sea la fórmula correcta, lo que significa que debe ser una crema enriquecida con ingredientes con cualidades antienvejecimiento.

Por otro lado, es fundamental no solo hidratarte la piel por la mañana, sino también por la noche, antes de irte a la cama.

La textura y consistencia de la crema o loción hidratante también tiende a variar enormemente en función del tipo de piel que tengas. De la misma manera que ocurre con el producto exfoliante, que es aconsejable escoger uno u otro dependiendo directamente de nuestra piel. Toma nota:

  • Si tienes la piel sensible. Lo más recomendable es optar por un humectante hipoalergénico, especialmente concebido para su uso seguro en este tipo de piel, y que no contenga fragancia. Como aconsejan muchos dermatólogos, la clave están en escoger un producto hidratante que contenga, en realidad, muy pocos ingredientes, lo que significará menos interacciones potenciales con este tipo de piel tan frágil.
  • Si tienes la piel grasa o con tendencia al acné. Las cremas y lociones hidratantes que contienen ácidos alfa-hidroxiácidos pueden ser de muchísima ayuda, ya que también tienden a proporcionar un interesantísimo efecto antienvejecimiento. Evidentemente, si tu piel también suele tener tendencia al acné, lo ideal es optar por un humectante facial no comedogénico, lo que significa que no habrá riesgo de que pueda obstruir los poros. 
  • Si tienes la piel seca. El objetivo está en mantener la piel debidamente hidratada. Lo aconsejable es elegir un humectante con una consistencia mucho más pesada, y que a ser posible contenga ingredientes como la dimeticona o el ácido hialurónico, que brindan precisamente esa cualidad hidratante. Eso sí, también existen otros ingredientes cuya presencia en la composición del producto sería bastante interesante: es el caso de la lanolina o la vaselina, que retienen la humedad; o las proteínas, la urea y la glicerina, que ayudan a atraer agua a la piel.
  • Si tienes la piel atópica o con dermatitis. Lo adecuado es usar una pomada humectante con una consistencia espesa, que contenga vaselina. Incluso si lo deseas, únicamente puedes optar por la vaselina, lo que proporcionará cierta protección a la piel mientras ayuda a aliviar las grietas, manteniendo la piel un poco más flexible.

Y recuerda lo más importante: aplícate la crema o loción hidratante mientras la piel todavía está húmeda; es decir, inmediatamente después de haberte aplicado el producto limpiador, o después de salir del baño o de la ducha (muchos expertos aconsejan incluso hacerlo dentro de los primeros 60 segundos). Luego, simplemente sécate la piel con ligeras palmaditas.

Noveno paso. Aceite facial (solo por la noche)

Dado que a los 40 años la rutina de cuidado de la piel se basa tanto en la hidratación como en intentar retener la mayor cantidad de humedad posible (puesto que la sequedad de la piel tiende a ser una característica básica del envejecimiento), lo ideal es añadir un aceite facial a tu rutina, convirtiéndose en un paso ciertamente imprescindible.

Los aceites son lipofílicos, lo que significa que poseen una estructura molecular más pequeña. De esta forma pueden penetrar más en la dermir, permitiendo que la piel pueda ser capaz de retener un mayor nivel de hidratación, y a un nivel mucho más profundo.

Pero sus cualidades no quedan aquí, ya que también ayudan a reparar y a proteger la barrera de la piel, a la vez que la nutren.

Décimo paso. Mascarilla para dormir (solo por la noche)

Antes de irte a la cama un paso interesantísimo que puedes probar a añadir a tu nueva rutina de cuidado de la piel es utilizar una mascarilla para dormir, dado que crea una capa de protección útil para permitir que los ingredientes puedan penetrar mejor en la piel mientras duermes.

Esto ofrece interesantes beneficios, puesto que, durante la noche, mientras descansamos, la piel tiende a perder la mayor cantidad de humedad. Por tanto, es aconsejable incorporar una mascarilla hidratante al menos una o dos veces por semana.

Algunas recetas de mascarillas faciales hidratantes que puedes incluir en tu rutina

Al igual que las mascarillas con cualidades exfoliantes, ¿sabías que también puedes hacer en casa mascarillas hidratantes, ideales para incluir en tu rutina de cuidado de la piel? En su elaboración únicamente utilizamos ingredientes cien por cien naturales. Y, además, son sumamente sencillos de preparar.

  • Mascarilla hidratante para la piel seca. Se trata de una receta maravillosa, tremendamente fácil de hacer, calmante y nutritiva. Para su elaboración necesitas 2 zanahorias medianas, 2 cucharaditas de miel y 2 cucharaditas de mantequilla. Para prepararla lava las zanahorias y pélalas. En un cazo con agua al fuego pon las zanahorias y hiérvelas. Luego, cuando estén blandas, colócalas en una licuadora con miel y mantequilla, y licúa bien hasta que se forme una pasta suave y ligeramente líquida. Luego, aplícate la mascarilla en la cara, dejando actuar durante 20 minutos. Pasado el tiempo, enjuágate la piel con agua tibia.
  • Mascarilla hidratante para la piel sensible. Esta mascarilla proporciona interesantes cualidades antibacterianas, que pueden ser de mucha utilidad a la hora de controlar los brotes de acné. Además, también actúa como un blanqueador natural de la piel (gracias a la presencia de limón), mientras que la leche, por su riqueza en alfa-hidroxiácidos, proporciona muchos beneficios suavizantes y calmantes sobre la piel. Para hacerla necesitas 1 cucharada de jugo de limón, 3 cucharadas de leche y 1/4 cucharada de cúrcuma. Parte el limón por la mitad, y exprímelo para obtener su jugo. En un cuenco pon el jugo de limón, la leche y la cúrcuma (en las cantidades indicadas), y mezcla lentamente hasta que los ingredientes se combinen. Aplícate esta maravillosa mezcla en la cara, y deja que actúe entre 15 a 20 minutos. Luego, enjuágate la piel con agua tibia.
  • Mascarilla hidratante para piel grasa. Si tienes la piel grasa, posiblemente esta mascarilla hidratante te encantará. Y es que para su elaboración necesitamos 1/2 taza de yogur natural y 1/4 taza de fresas frescas. Es una mascarilla con un elevado contenido en vitamina C, y además, dado que las fresas son una fruta naturalmente ácidas, son útiles para eliminar el exceso de sebo en la piel, nutrir y revitalizar el tono, además de aclarar manchas y cicatrices causadas por el acné. Para su elaboración bate ligeramente el yogurt y ponlo en un cuenco. Luego, lava las fresas, retira la parte superior y tritúralas hasta formar una pasta. Añádelas al yogur, y mezcla bien. Luego simplemente aplícate esta mascarilla sobre la cara, y deja actuar durante 20 minutos. Pasado el tiempo, enjuágate la piel con agua tibia.

Otros tratamientos útiles que puedes considerar

Además de la rutina de cuidado de la piel que te hemos propuesto a lo largo de la presente nota, también existen una serie de tratamientos dermatológicos y estéticos que pueden ser de enorme utilidad, y ayuda. A continuación te resumimos cuáles son sus principales características (y beneficios):

  • Exfoliación profesional. Una exfoliación profesional, además de la que puedes llevar a cabo semanalmente en casa, es una gran idea, dado que favorece la renovación de las células de la piel, ayudando a iluminarla y a reducir la hiperpigmentación causada habitualmente por la presencia de acné.
  • Láser. Si deseas limpiarte los poros en profundidad, a la vez que mejorar la textura de la piel, el conocido como láser Isolaz puede convertirse en un tratamiento efectivo, al ser capaz de penetrar en el interior de la piel.
  • Botox. El botox, aplicado debidamente, puede ser verdaderamente discreto, y puede ser útil para evitar la presencia visible de líneas de expresión ya existencias, o incluso impedir que las futuras se profundicen. Si tienes dudas, te recomendable preguntar al experto acerca del botox.

Aún cuando no te hayas preocupado con anterioridad de seguir una rutina de cuidado de la piel, cualquier dermatólogo te dirá que nunca es demasiado tarde para comenzar. Aunque, es cierto, cuando antes desarrolles una rutina de belleza, mejor, dado que la prevención tiende a ser muchísimo más efectivo que la corrección.

No obstante, siguiendo algunas de las pautas que te hemos indicado a lo largo de la presente nota, conseguirás disfrutar no solo de una piel mucho más cuidada, sino que ésta acabará volviéndose más firme, brillante, y sobre todo, saludable.

¿Debes limpiarte también la piel por la mañana?

La mayoría de rutinas de cuidado de la piel se llevan a cabo por la tarde, tarde-noche, después de un largo día en el que se han ido acumulando suciedad o mugre, contaminantes ambientales, células muertas… y también los propios productos cosméticos, como por ejemplo podría ser el caso del maquillaje.

Dado que no es muy buena idea dejarse el maquillaje por la noche, después de una larga e intensa jornada (incluso es contraproducente no retirarlo bien, dejando algunos restos sobre la piel), lo más común es que el régimen de belleza se lleve a cabo al llegar a casa, o bien antes de acostarte.

¿Y por qué debes retirarte tanto la suciedad, como especialmente el maquillaje? Si bien es cierto que durante el día, no suele causar problemas, cuando te lo dejas más horas (por ejemplo, durante la noche), puede acabar obstruyendo los poros, aumentando el riesgo de brotes de acné. Además, la piel puede inflamarse e irritarse con mayor facilidad. Y el problema puede ser aún mayor si, además, a la mañana siguiente vuelves a aplicarte más maquillaje encima.

En lo que se refiere a la cuestión de si es útil o recomendable lavarse o limpiarse también por la mañana, todo dependerá de nuestro gusto personal, de nuestra necesidad y, en particular, del tiempo que tengamos. Hay quienes prefieren hacerlo, y otros simplemente optan por enjuagarse la piel con agua tibia.

Lo cierto es que si tienes la piel grasa, probablemente te sorprenda descubrir que, por la noche, la piel también tiende a producir sebo. De ahí que luego, al despertarte y mirarte al espejo, te percates que ésta se muestra ligeramente grasienta y brillante.

Independientemente de que tu piel sea o no grasa, también puedes beneficiarte de las cualidades de lavarte la piel por la mañana. Eso sí, sin excederte: únicamente bastará con enjuagarte un poco la piel con agua tibia, y aplicarte tu crema hidratante de día favorita.

Algunos errores comunes que debes evitar en tu rutina de cuidado de la piel

No se nace aprendido, y a la hora de seguir cada día una rutina de cuidado de la piel regularmente es posible cometer algunos errores. La clave, especialmente para conseguir los resultados deseados, es la de conocer cuáles pueden ser e intentar evitarlos la máximo.

No aplicarte la crema hidratante lo suficientemente rápido después de la limpieza

Son muchos los expertos que aconsejan aplicarte la crema o loción hidratante inmediatamente después de haberte limpiado la piel en profundidad. De hecho, si no te aplicas el humectante dentro del minuto siguiente tras haber finalizado la limpieza, no lo estarás aplicando en el momento recomendado.

¿Sabías que la piel puede deshidratarse tan rápido después de la limpieza? La humedad se evapora rápidamente, por lo que es fundamental aplicar una crema o loción hidratante de inmediato, puesto que todavía continúa húmeda. Proporcionará beneficios interesantes, puesto que ayudará a reducir esa sensación seca, tensa y apretada, que comúnmente podemos tener después de habernos lavado la cara, o tras habernos duchado o bañado.

Evita el jabón en barra

Si todavía sigues utilizando jabón en barra con el fin de lavarte la cara diariamente, en lugar de utilizar un limpiador profundo (que, es cierto, puede ser más caro, pero también tan adecuado como efectivo), posiblemente estés haciendo más daño que bien. Y es que cuando lo haces así casi de forma inmediata estarás retirando toda la humedad presente en la piel, lo que conducirá a la acumulación de células muertas de la piel.

Por otro lado, cuando utilizas el jabón en barra la aplicación de la crema hidratante posteriormente no serviría para nada, puesto que lo único que estarías haciendo es reparar el daño causado por este tipo de jabón. Además, también revertiría los beneficios de cualquier exfoliante que hayas utilizado en tu rutina de cuidado, independientemente de que se trate de un exfoliante químico o un exfoliante casero.

Evita frotarte el producto sobre la piel

Quizá pienses que, a la hora de aplicarte cualquier producto para el cuidado de la piel, debes aplicarlo frotándolo sobre ella con el fin de conseguir que proporcione más cualidades, pero lo cierto es que, en realidad, esto es un completo error. Si lo haces así lo único que puedes conseguir es que la piel acabe irritándose.

Por tanto, lo más adecuado es aplicar el producto con movimientos suaves y ascendentes, no solo cuando lo haces sobre la cara, sino también sobre el cuello.

No te realizas una doble limpieza

Como ya te hemos comentado en algún que otro momento, la doble limpieza facial proporciona las cualidades óptimas y necesarias para conseguir que la piel del rostro que perfectamente limpia, y en profundidad. Para ello, se utiliza primero agua micelar, un aceite limpiador o un bálsamo con el que eliminar todo el maquillaje y la suciedad. Y, luego, se utiliza un limpiador -a base de agua- con el fin de eliminar absolutamente todo lo demás (mugre, acumulación de células muertas…).

Si no te realizas una doble limpieza, en realidad es perfectamente posible que no te estés limpiando la piel lo suficiente, lo que puede ocasionar que surja irritación y el riesgo de brotes de acné aumente.

No te quitas el maquillaje de ojos por separado (del resto del maquillaje)

Cuando te retiras el maquillaje, ¿únicamente utilizas un poco de desmaquillante en una almohadilla de algodón, y luego te frotas toda la cara de una vez? ¿O quizá te lavas la cara con la ayuda de un limpiador desmaquillante? Si lo haces de una forma, o de otra, en realidad no es correcto.

Como probablemente hayas descubierto ya, el maquillaje de ojos se caracteriza por ser más difícil de eliminar, y se requiere una mayor atención para poder retirarlo con suavidad. No podemos olvidarnos que la piel situada alrededor de los ojos tiende a ser más delicada y frágil, precisamente por el hecho de ser más delgada.

Por tanto, es imprescindible aplicar un desmaquillante específico para la zona de los ojos, y además hacerlo con suavidad (en lugar de frotar con fuerza), y luego proseguir con el resto del rostro. Igualmente, en el resto de la cara lo ideal es continuar haciéndolo con suavidad. 

Cuidado con aplicarte los productos para el cuidado de la piel en el orden incorrecto

Cuando habitualmente utilizas una enorme cantidad de productos para cuidar tu piel diariamente, sobre todo en tu rutina de cuidado de la piel, lo más probable es que, tal vez, te estés aplicando los productos en el orden inadecuado. De hecho, hacerlo en el orden incorrecto puede hacer que algunos de ellos simplemente se vuelvan ineficaces, por lo que al final casi obtendrías el mismo resultado que si no te lo hubieras aplicado: nada.

De ahí que la clave esté en seguir siempre el orden correcto. Aunque ya te hemos hablado acerca de este orden precisamente en los apartados anteriores, volvemos a recordarte que sería algo más o menos así: es aconsejable empezar limpiándote la piel en profundidad. Luego es útil empiezan con un producto más ligero, como un suero o un tónico. Luego podría ser interesante aplicarte un producto de acción antioxidante, como la vitamina C o vitamina E. También es recomendable aplicarte crema para los ojos antes de la crema hidratante para el resto de la piel de la cara. Y, finalmente, añadir tu crema hidratante y un aceite encima.

No te olvides del cuello

¿Alguna vez te has limpiado en profundidad, y posteriormente aplicado el tónico o suero, la crema hidratante y el aceite en el cuello? Lo cierto es que, en realidad, es tremendamente común que la rutina de cuidado de la piel se detenga a la altura de la barbilla. Olvidándonos de una parte también esencial del cuerpo, puesto que el cuello se caracteriza por tener una piel más delgada, y es habitual que tienda a envejecer más fácil y rápidamente.

¿Lo más adecuado? Utilizar una crema hidratante también en el cuello, aplicándotela a modo de masajes circulares suaves de la misma manera que lo haces con otras zonas del rostro, como por ejemplo la frente o las mejillas. No es necesario utilizar productos específicamente concebidos para esa área: solo tendrás que aplicarte una pequeñísima cantidad de crema hidratante.

Y, sobre todo, evita aplicarte un exceso de producto

Los excesos nunca son buenos, y en belleza ocurre prácticamente lo mismo. Quizá pienses que por el mero hecho de aplicarte una mayor cantidad de producto podrías obtener un mayor número de beneficios. O que, incluso, el resultado tienda a ser más rápido. Pero esto no es en realidad así.

Si ya hemos visto que aplicarte demasiado exfoliante -y además hacerlo de forma agresiva- puede ser enormemente contraproducente para la piel (ya que podría aumentar el riesgo de irritación y de aparición de brotes de acné), cuando te aplicas demasiada cantidad de crema hidratante también sería poco adecuado, ya que al final lo único que estarás consiguiendo es malgastar un producto que probablemente sea caro.

¿Lo mejor? Recuerda que únicamente necesitas una pequeña cantidad de producto, habitualmente del tamaño de una moneda. Eso será suficiente para hacer el trabajo. Y, en definitiva, conseguir los resultados esperados. Y lo mismo ocurre con cualquier otro producto, y no solo con la crema hidratante: sérum o tónico, limpiador y humectante (o aceite).

Christian Pérez

Director y CEO de Gaia Media Magazines, empresa editora de Natursan. Ha cursado estudios de Historia por la ULPGC y de Psicología en la UNED. Apasionado de la nutrición y la vida sana, es creador de contenidos desde hace 11 años. ¡Ah! Y también papá a tiempo completo con 4 años de experiencia.

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Director y CEO de Gaia Media Magazines, empresa editora de Natursan. Ha cursado estudios de Historia por la ULPGC y de Psicología en la UNED. Apasionado de la nutrición y la vida sana, es creador de contenidos desde hace 11 años. ¡Ah! Y también papá a tiempo completo con 4 años de experiencia.

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