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Consejos para cuidar la piel a los 60

Es cierto que, el envejecimiento, es un proceso que simplemente no puede llegar a prevenirse. Algunas señales y signos aparecen de forma más lenta y suave, mientras que otros pueden ser tan evidentes que se hace necesario tratarlos de raíz. En la mayoría de las ocasiones, llevar a cabo una atención más o menos temprana con el uso de tratamientos tópicos puede ser suficiente, convirtiéndose así en la primera opción, la cual se caracteriza por ser natural y recomendable, en especial cuando pasamos de la década de los 20 a los 30. Pero, ¿qué ocurre cuando llegamos a los 60 años? ¿De qué forma podemos continuar cuidando nuestra piel para, al menos, intentar retrasar el envejecimiento natural al máximo?.

Posiblemente sepas que nuestro envejecimiento natural (es decir, el proceso natural de envejecimiento de nuestro cuerpo), al menos en cierta medida, se encuentra influenciado y determinado por la genética. Y no solo por la genética, también por nuestro origen étnico, por la exposición continuada al sol, en especial sin utilizar la debida protección, y lo que hacemos -y no hacemos- para cuidar la piel.

Consejos para cuidar la piel a los 60

De acuerdo a la mayoría de expertos en este sentido, los cambios más evidentes que tienden a ocurrir en nuestra piel a medida que vamos cumpliendo años, son: una pigmentación mucho más oscura (unida a la aparición de manchas), una menor elasticidad de la piel, cambios en el tamaño de los poros, líneas finas más pronunciadas, y un adelgazamiento tanto del músculo como de la grasa, en especial de la zona del rostro.

Especialmente cuando se cumplen los 40 años, la menopausia puede convertirse en un factor determinante, que acabe por amplificar al máximo los signos del envejecimiento para las mujeres. Por ejemplo, los cambios en los niveles de estrógenos pueden ocasionar la aparición de una piel mucho más seca.

Mientras que, la pérdida de colágeno tan común y habitual a partir de esta edad, puede conducir a que la piel se vuelva más flácida, en especial en determinadas zonas del rostro, como alrededor de los ojos (aumentando la aparición de ojeras) y la mandíbula. Por otro lado, años de exposición al sol no tienden precisamente a ayudar mucho, ya que sus señales pueden terminar resurgiendo como una textura rugosa, así como manchas solares.

El uso de tratamientos tópicos (entre los que fundamentalmente destacan tanto la vitamina C como los retinoides) son de especial importancia a partir de los 50 años, ya que ayudan a suavizar y alisar la piel áspera y seca. Algunos expertos recomiendan probar el conocido como dermarolling, un rodillo que puede ayudar de forma muy positiva a la hora de elevar la cantidad de colágeno fácilmente en casa.

El dermarolling es un dispositivo que dispone de una serie de microagujas que, al ser aplicado sobre la piel, crea una pequeña “lesión”, que luego ayudar a que la producción de elastina y colágeno aumente, mejorando las arrugas fijas y las cicatrices, a la vez que reduce la hiperpigmentación y rejuvenece la piel. Eso sí, es necesario se cuidadoso con el proceso de esterilización, ya que puede aumentar el riesgo de infecciones innecesarias.

Tampoco podemos olvidarnos de algo fundamental: el fotoprotector solar, ya que continúa siendo imprescindible proteger nuestra piel de la acción de los rayos ultravioleta. Por lo que lo más recomendable es optar por un protector solar con un índice de protección SPF de al menos 50.

Pero, ¿y qué otras cosas podemos hacer cuando hemos cumplido los 60 años? Te proponemos algunos consejos sencillos que te ayudarán de forma muy positiva a la hora de cuidar tu piel a los 60.

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Consejos útiles para cuidar la piel a partir de los 60 años

A partir de los 60 años, uno de los cambios más evidentes y notables la pérdida de grasa de la piel, lo que se acaba traduciendo en un adelgazamiento. Por suerte, los distintos tratamientos tópicos pueden proporcionar cierta ayuda a la hora de conseguir disminuir las líneas finas de expresión, las ojeras y la hiperpigmentación, y conseguir una mejor firmeza textura.

Consejos útiles para cuidar la piel a partir de los 60 años

Utiliza todos los días un protector solar

Si existe una regla de belleza básica, posiblemente la más importante y destacada sea el uso de un protector solar de buena calidad, sobre todo diariamente. Y es que nada daña más la piel que la exposición al sol. Se convierte, de hecho, en la causa número uno de arrugas, manchas oscuras y, aún peor, cáncer de piel.

Aquí está el truco: no todos los protectores solares son evidentemente iguales. Ya que todo dependerá de nuestro tipo de piel. No obstante, independientemente de que tengamos -o no- una piel oscura, es fundamental elegir un protector solar de al menos FPS 50, y escoger siempre uno que sea capaz de bloquear los rayos UVA y UVB.

¿Y qué significa FPS? Básicamente consiste en el Factor de protección solar (FPS o SPF), cuyo valor encontramos en todos los envases de protectores y bloqueadores solares, y que actúa multiplicando el tiempo en el que nuestra piel podría estar expuesta al sol una vez nos hemos aplicado el producto. Aunque todo dependerá del tipo de piel que tengamos…

Las pieles muy claras, conocidas como fototipo tipo 1, pueden resistir al sol sin quemarte durante un máximo de 10 minutos. Por tanto, una crema con un factor de protección solar 30 (FPS 30), multiplicará por 30 el tiempo que esa misma persona podría estar expuesta al sol, una vez se ha aplicado el protector o bloqueador. Es decir, podría permanecer al sol durante alrededor de 300 minutos, sin quemarse.

En el caso de la piel tipo 2, que puede resistir 20 minutos al sol sin quemarse, cuando se aplica una crema con un 50 de FPS, podría permanecer expuesta al sol durante al menos 1.000 minutos, sin quemarse. Eso sí, como opinan muchos dermatólogos, en realidad los protectores con un FPS superiores a 50 proporcionan solo un pequeño aumento en la protección UV, y tienden a durar la misma cantidad de tiempo que los FPS algo más bajos.

Evidentemente, se trata de la teoría, porque todo es un poco más complicado. ¿Sabías que que existen diferentes factores que pueden influir de forma negativa en la eficacia -real- de la protección de muchas cremas solares? La sudoración, el contacto con el agua (aún cuando la crema sea supuestamente «resistente al agua»), el efecto de la fricción con la ropa o el contacto con la propia arena de la playa. De ahí que sea imprescindible volverse a aplicar la crema sobre la piel nuevamente al menos cada 2 horas.

La cantidad de crema solar que te apliques es también fundamental. Muchas personas cometen el error de aplicarse una ligera o fina capa sobre la piel. Es más, no suelen incidir en determinadas partes del cuerpo que suelen quemarse con mayor facilidad, por lo que al final es como si simplemente no hubieran hecho nada. De acuerdo a los dermatólogos, es esencial aplicarse al menos unos 2 milímetros de crema por cada 2 centímetros cuadrados de piel.

El momento en el que te aplicas la crema es igualmente esencial. Muchos suelen hacerlo únicamente cuando se encuentran en la playa o en la piscina, pero es un error. Dado que los filtros y cremas solares deben ser absorbidos por las capas más profundas de nuestra piel, para que en definitiva su efecto sea el más completo posible, es fundamental aplicarse la crema al menos 30 minutos antes de la exposición al sol. Esto significa, necesariamente, que debemos aplicarnos la crema antes de salir de casa.

¿Lo mejor? Utilizar un FPS de al menos 30, y elegir siempre un protector o bloqueador solar que sea de «amplio espectro». Existen dos tipos de luz UV, que pueden acabar dañando la piel: UVB y UVA. Esto significa que un protector de amplio espectro nos protege de la acción negativa y dañina de ambos.

Los rayos UVB pueden quemar la piel, mientras que los rayos UVA influyen directamente en su envejecimiento prematuro, causando manchas de envejecimiento y arrugas. Además, se sabe que ambos rayos ultravioleta pueden causar cáncer de piel.

Por otro lado, también es fundamental que sigas los consejos que te proponemos a continuación:

  • Utilízalo siempre, independientemente de que el día esté nublado, llueva o haga sol. Los rayos UV son capaces de atravesar la capa de nubes, por lo que es imprescindible acostumbrarse a utilizar protector solar a diario. Y no te preocupes, no obstruirá los poros, siempre y cuando, claro está, te limpies la cara debidamente todas las noches.
  • Vuelve a aplicártelo durante todo el día. Y si, además, piensas tomar el sol, es conveniente renovarlo al menos cada dos horas.
  • Aplícate también un poco sobre las manos. ¿Sabías que muchos dermatólogos son capaces de determinar la edad de una persona, en especial de una mujer, simplemente mirando las manos?.

No te olvides de que el daño solar a la piel es acumulativo; es decir, se acumula a lo largo del tiempo. Por tanto, todavía hoy sigue siendo importante protegerla con un buen protector o bloqueador solar.

Utiliza cremas hidratantes y limpiadores adecuados

Aunque todo depende del tipo de piel que tengas, es fundamental escoger humectantes, limpiadores y una rutina de cuidado de la piel especialmente formulada dependiendo de tu tipo de piel.

Por ejemplo, si tienes la piel sensible, es conveniente comenzar siempre probando los productos en el brazo o en el cuello antes de utilizarlos. Por suerte, si tienes la piel grasa, los estudios muestran que las personas con piel grasa suelen desarrollar una menor cantidad de arrugas. Igualmente, esto no significa que no sea igual de importante hidratar tu piel, y cuidarla.

Independientemente de ello, también es posible que hayas podido notar cómo, a medida que vas cumpliendo años, la piel se vuelve más seca. Lo cierto es que a medida que envejecemos la piel sufre una desaceleración natural en el recambio celular y en la producción de aceite. En las mujeres se hace aún más evidente a partir de la menopausia. Aunque la elección de la mejor crema hidratante dependerá directamente del tipo de piel que tengas.

Cremas hidratantes adecuadas si tienes la piel seca

Probablemente sepas que la piel seca suele verse mucho más afectada por las condiciones climáticas propias del otoño y del invierno, cuando el aire frío y seco, y el aire del exterior y el aire caliente del interior de casa, se combinan entre sí para dejar la piel dañada y reseca. Cuando ocurre, este tipo de piel se muestra siempre escamosa, sin luminosidad ni brillo, lo que indica una clara necesidad de hidratación.

Para este tipo de piel lo mejor es optar por cremas y geles más potentes, que contengan ingredientes hidratantes, como la lanolina, ceramidas, hialuronato o la manteca de karité. Es fundamental no solo utilizar una crema hidratante de día, sino también una crema de noche, para garantizarte así la máxima hidratación.

Y nunca te olvides de algo fundamental: no es recomendable utilizar una crema de día también para la noche. ¿Por qué? Muy sencillo: lo más habitual es que las cremas de uso nocturno contengan además determinados ingredientes activos que permiten a la piel recuperarse después de los daños propios del día a día. 

Cremas hidratantes adecuadas si tienes la piel grasa

Quizá no hay nada más molesto que tener la piel grasa, ya que siempre se muestra brillante y luminosa. Lo que puede hacer que siempre estés buscando un poco de papel para secarte, y retocarte el maquillaje cada tanto.

Es posible que te preocupe añadir algún producto humectante a tu rutina de belleza, especialmente si piensas que solo acabará empeorando el problema. Pero no debes preocuparte, no tiene por qué ser así si escoges la opción más recomendada para tu tipo de piel.

Dado que la piel grasa se caracteriza por producir una mayor cantidad de aceite adicional, debido a la sequedad, en realidad ese aporte de hidratación extra consigue todo lo contrario: si utilizas el tipo correcto, reducirás esa cantidad de grasa o aceite.

¿Lo mejor? Escoger cremas hidratantes ligeras o livianas, y que no contengan ni grasa ni aceite. Aquellas cremas con ácido hialurónico en fórmulas de suero o sérum, gel o loción pueden garantizar una correcta y adecuada hidratación, mientras se impide la sobreproducción de grasa.

Cremas hidratantes adecuadas si tienes la piel sensible

Como ocurre con la piel mixta, encontrar una crema hidratante adecuada cuando tienes la piel sensible puede volverse igualmente un tanto difícil. En ocasiones, es posible utilizar un producto que pensabas que era adecuado, pero a los pocos minutos, te percatas que la piel ha empezado a irritarse, surgiendo enrojecimiento, picazón o inflamación.

En caso de que tengas la piel sensible, o sufras algún tipo de afección cutánea, como alergias, eccema (dermatitis atópica) o rosácea, lo más adecuado es escoger únicamente productos que ayuden a tratar y calmar la sensibilidad. Se deben evitar los productos con alcohol (aunque, es cierto, las cremas hidratantes no suelen contenerlo), sin fragancias y evitar aquellas que utilizan cualquier ingrediente protector solar que no sea titanio o zinc. Opta por buscar cremas hidratantes cremosas y suaves, que contengan ingredientes cien por cien naturales.

Eso sí, no te olvides de lo esencial: aún cuando sea una crema específicamente diseñada para su uso en pieles sensibles, recuerda probar el producto a modo de parches en la piel.

Cremas hidratantes adecuadas si tienes la piel mixta

Cuando tienes la piel mixta suele ser muy habitual que la tarea de intentar, al menos, encontrar una crema hidratante facial adecuada se torne muy difícil. Y es que probablemente ya sepas que, cuando tu piel es mixta, suelen combinarse parches secos con manchas aceitosas… De ahí que intentar al menos dar con una crema adecuada sea complicada.

Lo más adecuado en este sentido es optar por un humectante ligero, y aplicarlo concentrándolo únicamente en aquellas áreas de la piel donde más lo necesites. Luego, aplicarte una crema hidratante solo en las áreas que habitualmente se muestran más secas, como las mejillas y la línea de la mandíbula, y en menor cantidad en la conocida como zona T del rostro, que puede ser ligeramente más grasa.

¿Y en el caso del limpiador? ¿Cuál utilizar según el tipo de piel que tengamos?

Como ya te hemos explicado en algunos momentos, lavarse la cara se convierte en el primer paso de cualquier rutina de cuidado de la piel. En definitiva, es algo absolutamente imposible de olvidar (y de omitir). Eso sí, el tipo de limpiador facial que utilices es importantísimo, tanto o más como escoger un producto adecuado según tu tipo de piel.

¿Y por qué es tan importante? Ten en cuenta que cualquier maquillaje que te hayas aplicado, los aceites naturales propios de nuestra piel, el uso de protectores solares, determinantes contaminantes ambientales, la suciedad o incluso los residuos de los limpiadores… tienden a acumularse en la superficie de la piel a lo largo de todo el día. 

De hecho, tanto la mejor forma de limpiarse la cara como el producto que utilizas para hacerlo tiende a variar de persona a persona, puesto que la piel de cada individuo es diferente. Por ello, es imprescindible conocer los diferentes tipos de limpiadores que puedes encontrar actualmente en el mercado, para saber cuál es más adecuado para tu tipo de piel. Toma nota:

  • Limpiadores en gel. Son productos hidratantes y de consistencia liviana. Ayuda a eliminar el maquillaje más ligero, hidrata la piel y, además, la deja lo más fresca posible. Es útil para pieles normales, sensibles (con tendencia al acné o al enrojecimiento), grasas o mixtas.
  • Limpiadores con espuma ligera. Son ideales para limpiar la piel en profundidad. De hecho, suelen ser capaces de eliminar la mayoría de los tipos de maquillaje, suavizando la piel a la vez que la limpia a fondo. Es útil para personas con la piel grasa (sensible al acné), o mixta.
  • Limpiadores a base de aceite. Es especialmente útil para eliminar el maquillaje más pesado; o cuando deseas limpiar tu piel dos veces. Es decir, es ideal para llevar a cabo una doble limpieza, utilizando primero un limpiador a base de aceite, seguido inmediatamente de un limpiador de crema o loción ligera, espuma o gel. En definitiva, ayuda a eliminar rápidamente el maquillaje, dejándola suave y flexible. Este tipo de limpiador es ideal para piel normal, sensible, seca y mixta, y aunque en teoría es adecuado para cualquier tipo de piel, si tienes la piel grasa lo recomendable es probarlo antes de usarlo diariamente.
  • Limpiadores en forma de loción o crema. Poseen una textura sedosa, y ayudan a humectar la piel mientras lo aplicas. Son útiles para eliminar la mayoría del maquillaje, pero si utilizas un maquillaje tipo waterproof (esto es, resistente al agua), es posible que sea necesario el uso de un desmaquillante de forma separada.
  • Agua micelar. Es un producto revolucionario para limpiar la piel, en la que no es necesario incluso enjuagarte la piel con agua para retirártelo. Eso sí, funciona mejor cuando lo aplicas dentro de una doble limpieza facial, como primer paso.
  • Toallitas limpiadoras. Si prefieres optar por limpiarte la piel rápidamente, sin tener que enjuagarte o lavarte la cara. Pueden convertirse, de hecho, en un método de limpieza tan eficiente como excelente, pero no se recomienda usarlas diariamente.

Descubre también: La mejor rutina de cuidado de la piel a los 40 años

Cuidados básicos con la piel seca

Si has notado que últimamente tienes la piel seca (o muy seca), es conveniente intentar mantenerla en las mejores condiciones posibles, limpiándola con productos adecuados, que no eliminen la humedad de la piel. También es adecuado usar un exfoliante. Pero lo que es aún más importante es mantener la piel debidamente hidratada durante todo el día.

A continuación te exponemos también otros consejos útiles para evitar que la piel de tu rostro se seque:

  • Evita utilizar agua caliente. Esto solo acabará quitando los aceites de la piel. En su lugar, sustituye el agua caliente o muy caliente por agua tibia, o incluso puedes optar por evitar el agua y limpiar tu piel con la ayuda de una crema limpiadora fría.
  • Utiliza un limpiador cremoso, formulado especialmente para pieles secas.
  • Por la mañana, debajo del maquillaje, o por la noche, puedes optar por aplicarte una crema y un aceite espeso e hidratante, ya que son los ideales para retener la humedad.
  • Piensa en invertir en un producto cosmético que contenga ácido hialurónico, un elemento con cualidades antienvejecimiento, que ayudan a la piel a absorber y retener mejor la humedad. Y, además, rellena la piel.
  • Trata de exfoliarte la piel semanalmente. En caso de que tengas la piel seca, es posible que también la tengas escamosa. Si es así, lo más adecuado es exfoliarla al menos una o dos veces por semana. Luego puedes utilizar una toallita húmeda y un poco de aceite de coco.
  • A la hora de mantener el resto del cuerpo hidratado (efectivamente, no deberíamos olvidarnos del resto de la piel), debes optar por jabones más cremosos para el cuerpo. Y, luego, después de la ducha, es fundamental hidratarse. Puedes optar por usar cremas de farmacia, o aceites.

La exfoliación es también muy importante

Aunque ya te hemos hablado sobre este proceso de belleza básico en el apartado anterior, hemos querido exponerlo en un apartado individual porque se trata también de un elemento básico fundamental.

Y es que, a medida que envejecemos, la exfoliación de la piel es igualmente imprescindible. De hecho, como opinan muchos expertos, en realidad la capa más externa de la piel es una acumulación de piel muerta, la cual se espesa a medida que envejecemos. Por lo que si deseas disfrutar de una piel más fresca, es necesario exfoliarla al menos cada semana.

Evidentemente, debes exfoliar tanto tu cuerpo como tu rostro semanalmente, y un poco más a menudo (dos veces por semana) si la piel se seca, pica y se descama, lo que puede aumentar sobre todo durante los fríos meses de invierno.

Una recomendación básica en este sentido es usar un cepillo seco para exfoliar antes de bañarte, lo que puede ayudar a que la crema hidratante se aplique mucho mejor, y se absorba más fácilmente.

Para el rostro lo más aconsejable es optar por un buen exfoliante facial. Aunque las mascarillas faciales pueden no ser imprescindibles, pueden ayudar a dejar la piel sintiéndola aún más increíble, ya que limpian e hidratan la piel en profundidad. Puedes comprarlas en farmacias, grandes almacenes o tiendas especializadas, o hacer tus propias recetas caseras de exfoliantes faciales.

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Utiliza también cremas para el contorno de los ojos

¿Sabías que los primeros signos de envejecimiento, por lo general, suelen aparecer en la zona alrededor de los ojos? Lo cierto es que la piel situada alrededor de los ojos es tremendamente delgada, y tiende a volverse aún más delgada a medida que vamos envejeciendo.

Una buena crema para los ojos puede ser de enorme utilidad, ya que están especialmente formuladas para ser aplicadas en esta zona más sensible del rostro. Sin embargo, en caso de que no tengas, puedes optar por un humectante facial.

Contorno de ojos a los 60 años

Lávate el rostro siempre antes de irte a dormir

Como te hemos explicado en los apartados anteriores, la piel seca se convierte en uno de los desafíos más comunes para las mujeres mayores de 60 años. ¿Por qué? Muy sencillo: la piel de las personas tiende a secarse muchísimo a medida que vamos perdiendo glándulas sebáceas, lo que ocurre sobre todo cuando envejecemos.

Por suerte, una de las mejores maneras de reducir la piel seca es lavarse la cara todas las noches antes de irse a la cama. Eso sí, no es recomendable utilizar jabón, puesto que el jabón solo terminará por eliminar los aceites naturales, tan esenciales para mantener la piel sana.

¡Bebe agua!

Mantener una hidratación adecuada es fundamental, no solo a la hora de ayudar a que nuestro organismo funcione correctamente, sino para conseguir que la piel se encuentre debidamente hidratada.

Por tanto, trata de beber agua cada día. Y como opinan muchos nutricionistas, en realidad no se debería indicar una cantidad mínima de vasos de agua a tomar cada día, sino que la clave está en mantenerse debidamente hidratados, y no esperar a que tengamos sed, porque la sed solo es un síntoma de que ya estamos deshidratados.

¿Lo mejor? Combinar el consumo de agua con jugos de frutas naturales, infusiones y tés naturales. Y, sobre todo, intentar tener siempre en la mesilla de noche una botella de agua fresca. De esta forma, cada vez que la veamos nos “invitará” a beber más.

Deja el tabaco

No hay nada peor para la salud de la piel, y para la salud en general, que fumar. ¿Por qué? Muy sencillo: si fumas es probable que tengas más arrugas en comparación con otras personas de tu misma edad que no fumen. Por tanto, intenta dejarlo.

Pero no son del todo suficientes a la hora de combatir la flacidez que suele surgir como consecuencia de la pérdida de volumen en el rostro. Por suerte, existen algunas opciones menos invasivas, como la terapia de ultrasonido conocida como Ultherapy.

Christian Pérez

Director y CEO de Gaia Media Magazines, empresa editora de Natursan. Ha cursado estudios de Historia por la ULPGC y de Psicología en la UNED. Apasionado de la nutrición y la vida sana, es creador de contenidos desde hace 11 años. ¡Ah! Y también papá a tiempo completo con 4 años de experiencia.

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Director y CEO de Gaia Media Magazines, empresa editora de Natursan. Ha cursado estudios de Historia por la ULPGC y de Psicología en la UNED. Apasionado de la nutrición y la vida sana, es creador de contenidos desde hace 11 años. ¡Ah! Y también papá a tiempo completo con 4 años de experiencia.

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