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Cómo desmaquillarse la cara correctamente

No hay duda, muchas mujeres coinciden entre sí al señalarlo: desmaquillarse la cara no es tan divertido como maquillarse. Aún cuando apenas tardes unos pocos segundos en retirarte el cosmético de la piel del rostro. No obstante, a pesar de que hayas tenido un largo día en el trabajo, seguido posiblemente de una tarde todavía más larga si cabe para cuidar a los más pequeños de la casa, es fundamental retirarte el maquillaje como es debido antes de retirarte a descansar.

¿El motivo? Como conoceremos detalladamente en un futuro apartado, lo cierto es que dejarte el maquillaje con la intención de eliminarlo al día siguiente no es muy buena idea. Y es que, pasadas unas horas, es posible que el producto cosmético en cuestión acabe bloqueando los poros, aumentando el riesgo de que se produzca algún incómodo y molesto brote de acné. Además, la piel puede volverse mucho más sensible e inflamada.

Cómo desmaquillarse la cara correctamente

Cómo quitar el maquillaje de forma adecuada (y completa)

1. Empieza por los ojos

Especialmente si utilizas maquillaje waterproof (es decir, maquillaje resistente al agua), el producto grueso y oscuro que se acumula tanto del rímel como del delineador de ojos puede ser enormemente difícil de retirar.

Los removedores a base de aceite son excelentes para ello, puesto que son suaves y consiguen arrastrar el rímel y cualquier otro producto cosmético. Es más, ¿sabías que son también excelentes para los lápices labiales de larga duración?.

Dado que la piel situada alrededor de los ojos es muy sensible y delicada, es importante ser lo más cuidadosa posible. No son aconsejables las toallitas desmaquillantes, y aunque sí puedes usar las almohadillas de algodón, lo ideal es utilizar los dedos. No obstante, si dispones de toallitas húmedas, o almohadillas previamente empapadas con algún producto limpiador especialmente diseñado para utilizar en esta zona, sostenlas con cuidado sobre los ojos un poco, para dejar que el removedor penetre bien en la piel, y luego limpia el producto.

Truco: Algunos expertos aplican primero el removedor, y luego lo dejan reposar mientras utilizan hilo dental y un cepillo, lo que ayuda a que tanto el rímel como el delineador se ablanden y se deslicen con mayor facilidad, una vez que lo vayas a limpiar. Además, cuanto más tiempo permanezca menos tiempo tendrás que dedicar a restregarte y limpiar los ojos, lo que podría causar irritación y arrugas.

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2. Limpiar

Después de utilizar un desmaquillante, a menudo se hace necesario enjuagarse o lavarse un poco la cara. En este sentido, antes de lavarse el rostro algunos especialistas aconsejan utilizar vapor caliente, convirtiéndose así en una excelente opción de autocuidado de la piel con el fin de ayudar a ablandar los poros, para que el producto limpiador pueda penetrar de manera más profunda.

¿Y cómo hacerlo? Es muy sencillo. Solo tienes que poner agua en una cacerola al fuego, y calentar hasta que alcance el punto de ebullición. Luego retíralo del fuego y deja que se enfríe un poco, pero no lo suficiente para no desaprovechar los vapores. Añade una gota de aceite esencial de lavanda, o de árbol del té, sitúate encima de la cacerola con una toalla por encima. Quédate así durante 2 o 3 minutos.

Una vez hecho esto, utiliza tu limpiador facial favorito. Enjuágate la piel con agua tibia, con lo que ayudarás a que los poros se abran. Aplícate el limpiador con cuidado, siempre con movimientos circulares, en toda la cara (y no te olvides también del cuello). Asegúrate de limpiarte el rostro hasta la línea del cabello, zona donde también se acumula el maquillaje. Finalmente, una vez aplicado, déjalo actuar durante 15 a 20 segundos. Para terminar, enjuágate con agua fría.

3. Tonifica la piel

Después de limpiarte la piel, una opción excelente -y recomendada- para tonificarla es utilizar un tónico facial, lo que proporciona no solo interesantes cualidades, sino que, además, te ayudará a asegurarte de que no quedará ningún tipo de maquillaje ni suciedad.

Para aplicarlo, únicamente tienes que añadir unas cuantas gotas de tu tónico favorito a una almohadilla de algodón, y frotarla con suavidad sobre la piel. Eso sí, presta especial atención a aquellas zonas del rostro donde el producto cosmético tiende a acumularse más, como ambos lados de la nariz y la conocida como “zona T” (es decir, el área de la cara que comprende la zona de la barbilla, la nariz y la frente).

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4. Hidratación

Después de haberte aplicado un producto desmaquillante, tu limpiador facial, y tu tónico facial favorito, es el momento de proporcionar humedad a la piel e hidratación, y esto solo se consigue con una buena crema hidratante, incluso aunque no tengas la piel seca.

Y esto significa también no solo hidratar la piel, sino también la zona de los ojos y de los labios.

Truco: Si dejas la piel húmeda mientras te aplicas la crema hidratante, conseguirás mantener la hidratación aún más si cabe.

Y recuerda algo fundamental: las toallitas húmedas para bebés no son recomendables, ya que aunque se puedan parecer a las toallitas desmaquillantes, no están formuladas para llevar a cabo el mismo trabajo. Aún cuando proporcionen una limpieza suave para la piel, no necesariamente contienen los ingredientes que originalmente se precisan para descomponer el maquillaje más rebelde. Al contrario, algunas de estas toallitas podrían incluso contener alcohol, con el riesgo de irritación y escozor que ello podría suponer.

Consejos a la hora de desmaquillar la piel

La forma correcta de eliminar el maquillaje de ojos

Como probablemente sepas, es fundamental ser lo más cuidadosa posible a la hora de limpiar todas las partes del rostro. Y como ya te comentamos en el apartado anterior, es cierto que el maquillaje para los ojos -como el rímel- puede ser aún más complicado de quitar si cabe, sobre todo si se trata de una mascarilla impermeable o resistente al agua.

Dado que la máscara de pestañas, y el delineador de ojos, pueden ser difíciles de eliminar, y no es muy recomendable frotar el área de los ojos de manera excesiva al ser una parte bastante sensible de la cara, lo recomendable es optar por un desmaquillante a base de aceite, pero un producto que no sea tan aceitoso como para dejar un incómodo residuo sobre la piel.

De manera alternativa, puedes usar agua micelar especialmente formulada para eliminar el maquillaje waterproof. Y es que si utilizas un desmaquillante eficaz, no deberías necesitar restregar o frotar intensamente la piel, puesto que deberías poder enjuagarte más fácilmente.

O, bien, puedes elegir un desmaquillante de ojos de doble fase (también conocido como desmaquillante de ojos bifásico), el cual contiene una parte de aceite y una parte de agua, de manera que mientras que el aceite consigue arrastrar el pigmento, la fase acuosa aliviará la piel y actuará a modo de enjuague. Para aplicarlo, solo tienes que presionarlo con suavidad sobre las pestañas durante 5 a 10 segundos, y posteriormente limpiarlo suavemente.

¿Y en el caso de los lápices labiales de larga duración? Cómo quitarlos correctamente

Aunque en el apartado anterior te proporcionábamos los pasos necesarios para retirarte también el maquillaje de la zona de los labios, hemos preferido por hacer especial hincapié en el proceso a seguir para retirar los lápices labiales, en particular aquellos que sean de larga duración.

Muchos expertos recomiendan utilizar un bálsamo a base de vaselina, útil para ablandar y aflojar el lápiz labial. Para conseguirlo, solo es necesario aplicar una capa gruesa, y dejarla reposar durante algunos minutos. Luego, para quitar ligeramente el lápiz labial, utiliza un cepillo de dientes de cerdas muy suaves. Aunque una toalla de algodón perfectamente limpia también será útil.

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Por qué es fundamental quitarte el maquillaje antes de irte a la cama

Son muchos los expertos que coinciden en señalar la importancia de quitarte el maquillaje antes de acostarte. Aunque es cierto que algún especialista en belleza indica que técnicamente no es necesario, siempre y cuando utilices el tipo correcto de maquillaje, la realidad es que la mayoría de los dermatólogos opinan todo lo contrario.

Al acostarte con el maquillaje puesto (o, al menos, con una pequeña cantidad si no lo has retirado debidamente, aún cuando no sea del todo visible), la piel no “respira”, lo que podría acabar obstruyendo los poros y causar brotes de acné. Todo dependerá, evidentemente, del tipo de maquillaje que sea, dado que existen algunos productos cosméticos que pueden ser utilizados durante largas horas sin riesgo.

En cualquier caso, muchos dermatólogos no opinan lo mismo. Dormir con el maquillaje puesto puede provocar una exposición innecesaria a los radicales libres presentes en el medio ambiente, que el maquillaje retiene cada vez que es aplicado sobre la piel, y se mantiene en ella durante largas horas. Estos radicales causan la descomposición del colágeno, lo que puede acabar ocasionando la aparición de líneas finas en la piel.

No obstante, independientemente de que el maquillaje sea el correcto, y que no cause ningún problema el hecho de dejártelo puesto durante una única noche, lo cierto es que también podrías acabar aruinando tu funda de almohada, lo que posiblemente te obligará a tener que sustituirla y cambiarla al día siguiente.

Por otro lado, dado que durante el día se acumula una enorme cantidad de estrés oxidativo, cuando te acuestas con el maquillaje puesto no le estás proporcionando a la piel la oportunidad de recuperarse, pudiendo conducir a un envejecimiento prematuro.

Llegados a este punto, posiblemente te hagas la siguiente pregunta: ¿y qué ocurre si te dejas el maquillaje durante una única noche? Es probable que te haya ocurrido que alguna que otra noche salieras a cenar con las amigas, y luego pasaras por alguna discoteca, de forma que no llegaras a casa hasta bien tarde, y de ahí te fueras directamente a la cama.

Si es así, es poco probable que una noche de dormir maquillada cause daños duraderos en la piel. Pero si esto lo haces con cierta regularidad, los poros terminarán por obstruirse más, y más. Así, eventualmente, podría resultar en la formación de un microcomedón, que consiste en un comedón microscópico y subclínico (lo que significa que todavía no es visible), pero que sí es capaz de atraer las bacterias que causan el acné a tus poros.

Por qué es fundamental quitarte el maquillaje antes de irte a la cama

En resumidas cuentas, a continuación te ofrecemos un resumen breve y sencillo sobre las posibles consecuencias de dormir con el maquillaje puesto:

  • Irritación e infección ocular. Especialmente cuando el maquillaje te lo has aplicado en la zona de los ojos, no eliminar el maquillaje de los ojos puede causar enrojecimiento, sequedad, irritación y en casos más graves, infección ocular.
  • Obstrucción. Como ya te hemos comentado en varias ocasiones, no retirarte la base de maquillaje definitivamente, y dejarla durante largas horas, puede conducir a poros obstruidos, aumentando el riesgo de aparición de incómodos y molestos granitos. Además, los folículos de las pestañas y las glándulas sebáceas también pueden obstruirse fácilmente, sobre todo si duermes con el rímel puesto. Si estas áreas se obstruyen pueden formar pequeñas protuberancias, conocidas bajo el nombre de orzuelos.
  • Piel seca. Aunque no te dejes el maquillaje en la piel, los restos de maquillaje que no hayas podido retirar correctamente pueden inhibir la absorción de los productos utilizados para el cuidado de la piel, creando una barrera que impide que los ingredientes beneficiosos puedan penetrar con normalidad en la superficie de la piel. En definitiva, aún cuando tengas la piel reseca, tu crema hidratante no podrá nutrirla como debería.
  • Rotura de pestañas. El rímel puede hacer que las pestañas acaben volviéndose quebradizas, se rompan con mayor facilidad y, al final se caigan mucho más rápido.
  • Labios agrietados. Acostarse y dormir con cualquier tipo de lápiz labial, aún cuando tenga cualidades hidratantes, puede ocasionar sequedad, y que los labios se agrieten más fácilmente al perder humedad.

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Antes de irte a dormir: Cómo preparar tu cara para la noche

Ahora que has conseguido quitarte todo el maquillaje, y tu piel se encuentra completamente limpia e hidratada, puedes descansar y dormir tranquila. Esto significa que, por la mañana, tu piel estará perfecta, y tu rostro estará lista para empezar nuevamente con la rutina propia del día a día. Incluso no necesariamente tienes que lavarte la piel nuevamente por la mañana, aunque podría ser recomendable.

Todo dependerá de tu tipo de piel. Si tienes la piel seca, al lavarla dos veces podrías acabar desponjándola aún más de la humedad, tan necesaria. Sin embargo, en caso de que tengas la piel grasa, podrías utilizar una limpieza por la mañana para eliminar cualquier acumulación de sebo o aceite durante la noche.

Aún cuando utilices una toallita desmaquillante, porque estás muy cansada o no tienes demasiado tiempo, recuerda que no son opciones muy recomendables, sobre todo si las usas con cierta regularidad, puesto que dejan algunas sustancias sobre la piel que podrían acabar irritándola. En cualquier caso, si las usas de forma puntual, no te olvides que lo fundamental es seguir luego con tu rutina de cuidado de la piel habitual, lo que proporcionará a tu piel el cuidado y la protección que tanto necesita.

La clave, como vemos, es intentar mantener la piel libre de cualquier producto maquillante y cosmético el mayor tiempo posible, particularmente siempre que no sea imprescindible llevarlo puesto. Y, sobre todo, hidratarla y nutrirla adecuadamente, con lo que conseguirás evitar y prevenir uno de los efectos más indeseados: el envejecimiento prematuro.

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Christian Pérez

Director y CEO de Gaia Media Magazines, empresa editora de Natursan. Ha cursado estudios de Historia por la ULPGC y de Psicología en la UNED. Apasionado de la nutrición y la vida sana, es creador de contenidos desde hace 11 años. ¡Ah! Y también papá a tiempo completo con 4 años de experiencia.

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Director y CEO de Gaia Media Magazines, empresa editora de Natursan. Ha cursado estudios de Historia por la ULPGC y de Psicología en la UNED. Apasionado de la nutrición y la vida sana, es creador de contenidos desde hace 11 años. ¡Ah! Y también papá a tiempo completo con 4 años de experiencia.

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