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Cómo aplicar el sérum facial

Quizá pueda ser posible que te encuentres buscando cómo mejorar tu rutina de cuidado de la piel. Es posible que comiences con un limpiador profundo (o simplemente con un poco de agua micelar), prosigas con un tónico facial, te apliques el tratamiento específico para el contorno de los ojos, y acabes con tu crema hidratante favorita. Pero si deseas completarla al máximo con la intención de proporcionarle o brindarle a la piel todo el cuidado, la hidratación y la nutrición que tanto necesita hoy en día, no hay duda que debes pensar en añadir un nuevo producto: un sérum facial.

Se convierte, es cierto, en un paso mínimo pero tremendamente útil y poderoso gracias a que proporciona una serie de beneficios interesantes para el cuidado de la piel. Y cómo ya te hemos explicado en una ocasión anterior (concretamente, en el artículo Qué es y para qué sirve el sérum), se convierte en una opción excelente porque consiste en un producto liviano que contiene una cantidad o porcentaje altamente concentrado de determinados ingredientes activos, los cuales son comúnmente utilizados para el beneficio de la salud de la piel.

Cómo aplicar el sérum

Esto significa que, como ocurre con los tónicos, los sérums faciales tienden a ser mucho más potentes a la hora de obtener los mismos ingredientes activos a través de una crema hidratante o una mascarilla facial. Aunque es cierto que poseen una consistencia o una textura ligeramente más espesa que los tónicos faciales, tienden a proporcionar más beneficios al contener una mayor concentración de ingredientes activos. De hecho, si el suero facial posee en torno a un 70% de concentración de ingredientes activos, en el caso de las cremas hidratantes en la mayoría de las ocasiones únicamente alcanzan entre un 5 a un 10%.

¿Lo mejor? Intentar usar siempre un sérum facial basado en nuestro tipo de piel, y que cumpla con las necesidades concretas que nuestra piel pueda tener en ese determinado momento. Es cierto que la mayoría de los sueros faciales suelen contener una serie de ingredientes activos útiles aptos para cualquier tipo de piel (y de los que, en definitiva, cualquier tipo de piel podría aprovecharse), como antioxidantes naturales entre los que destacan la vitamina A, C y E, o cualquier otro ingrediente activo que pueda ser utilizado para tratar diferentes problemas tópicos específicos.

Por ejemplo, el ácido hialurónico y otros humectantes naturales como podría ser el caso del ácido glicólico también son interesantes a la hora de hidratar ligeramente la piel y tratar problemas relacionados con la decoloración y la hiperpigmentación, mientras que los péptidos o retinoles (derivados de la vitamina) proporcionan cualidades únicas y efectivas frente a algunos de los principales signos del envejecimiento. 

Eso sí, una vez que hayamos decidido qué tipo de sérum facial vamos a usar, es el momento de aplicárnoslo sobre la piel del rostro. Recuerda que, en la rutina de cuidado de la piel, el orden de los factores sí tiende a alterar el producto (o, lo que es lo mismo, el resultado final que se consiga con el mismo). Esto significa que es imprescindible aplicarnos los productos en el orden correcto, puesto que el más mínimo fallo acabará por estropear cualquier régimen de belleza bien planificado.

En este sentido, siempre es más adecuado empezar por los productos de belleza más ligeros y / o livianos, y acabar con los más pesados, que en la mayoría de las ocasiones tiende a ser la crema hidratante o humectante. Pero antes de llegar a ese último paso es necesario seguir una rutina adecuada. Y es aquí sobre lo que te hablaremos ahora.

Cuándo y cómo integrar el sérum facial en nuestra rutina de cuidado de la piel

Cualquier rutina de cuidado de la piel que se precie cuenta principalmente con un total de tres pasos básicos o esenciales, que ayudan a lavarse la cara (limpieza), equilibrarla (tonificación), así como hidratarla y suavizarla (hidratante). Por tanto, el objetivo de cualquier régimen de belleza es el de afinar la piel para conseguir que funcione de la mejor manera posible, a la vez que se solucionan y se tratan determinados problemas en cualquier área en la que deseamos trabajar más profundamente.

Y se convierten, de hecho, en una oportunidad ciertamente maravillosa a la hora de notar cambio en la piel. Debemos tener en cuenta que, a medida que la piel necesita cambios con la edad, también lo harán los productos (por ejemplo aquí puedes ver los serum  faciales para mayores de 40 años). No se trata obviamente de crear la perfección, sino de permitir que los pasos a seguir dentro del régimen de belleza se conviertan en una rutina de cuidado diario que ayude a fortalecer la piel cada día. 

No obstante, si nos has leído hasta aquí es probable que ya te hayas percatado de que nos ha faltado un paso: la aplicación del sérum. Esto es debido a que, como opinan la mayoría de expertos en belleza (y también los dermatólogos), los sérums faciales no son esenciales ni indispensables, pero esto no significa que no sean sumamente útiles e interesantes cuando los integramos dentro de nuestra propia rutina de cuidado de la piel. 

¿Sabes por qué? Precisamente por una de las características que los diferencian del resto de productos utilizados en el régimen de belleza: su elevadísima concentración en ingredientes activos, que fortalecen la rutina y ayudan a que la piel sea capaz de absorber todavía mejor los productos que nos hayamos puesto anteriormente, y los que nos añadamos luego. Pero para poder disfrutar de todos esos beneficios, es imprescindible saber cuándo es el mejor momento para integrar nuestro sérum favorito en la rutina de cuidado de la piel. A continuación te explicamos cuándo hacerlo:

1. Limpieza

Se trata posiblemente de uno de los pasos más básicos, esenciales e imprescindibles dentro de cualquier rutina de cuidado de la piel. Debemos tener en cuenta que, cada día, nuestra piel entra en contacto con suciedad, mugre, exceso de sebo y determinados contaminantes ambientales que deben ser eliminados, pero suavemente.

¿Lo mejor? Lavarse la cara dos veces al día, mañana y noche, lo que ayudará de forma tremendamente positiva al a hora de reducir los poros obstruidos, el riesgo de brotes de acné y la opacidad.

A la hora de utilizar el limpiador facial, es esencial escoger siempre la fórmula correcta para limpiar la piel pero sin eliminar los aceites. El agua micelar, por ejemplo, puede convertirse en una opción excelente que no requiere enjuague ni aclarado. Mientras que, si utilizas maquillaje, puedes optar por alguna leche limpiadora y desmaquillante. 

Descubre: Diferencia entre sérum y crema

2. Tónico

Después del limpiador facial llega el momento de tonificar la piel. Hoy en día el tónico facial que podemos encontrar en la mayoría de tiendas de belleza nada tiene que ver con los tónicos que se utilizaban hace décadas, y que originalmente consistían en productos a base de alcohol que se utilizaban principalmente para secar la piel grasa y para eliminar cualquier resto de suciedad después del primer paso (la limpieza).

Pero hoy en día, por suerte, han evolucionado hasta convertirse en una serie de productos de consistencia tremendamente liviana y ligera -gracias principalmente a que están elaborados a base de agua-, repletos de agentes activos para proporcionar una auténtica inyección extra de nutrientes, lo que ayuda positivamente a que el resto de los productos del régimen de belleza puedan ser mejor absorbidos por la piel, a la vez que equilibra su propia complexión.

Es esencial aplicarlos siempre después de la limpieza y antes de ponernos cualquier otro producto. La clave está en utilizar una almohadilla o disco de algodón, aunque si deseas ahorrar producto y no desperdiciarlo, puedes aplicártelo directamente con la ayuda de las manos limpias, vertiendo únicamente unas gotas del tónico en la palma de la mano y luego deslizarla.

3. Sérum

Efectivamente, le llega el turno a nuestro producto estrella. Y es que se convierten en poderosísimos aliados de la piel, gracias a que están repletos de dosis concentradas de diferentes ingredientes activos, los cuales pueden ser de enorme utilidad a la hora de mitigar una amplia variedad de problemas, desde líneas finas de expresión y arrugas hasta manchas. 

Incluso aunque no tengamos problemas específicos, no hay duda que un sérum antioxidante por la mañana puede convertirse en la mejor opción a la hora de proteger a nuestra piel frente a la acción de los agresores externos. Mientras que, por la noche, podemos disfrutar de las diversas cualidades ofrecidas por sérums hidratantes y / o con acción antienvejecimiento, en especial si contienen ácido hialurónico, retinol, péptidos, vitamina C, niacinamida o vitamina B3.

Por tanto, después del tónico facial nos encontramos con el momento más oportuno para aplicarnos nuestro sérum facial. Y antes de la aplicación de la crema hidratante. Eso sí, no debe mezclarse nunca con la crema, puesto que acabará disminuyendo la capacidad del sérum para que pueda ser mejor absorbido por la piel. Es decir, los productos siempre deben ser aplicados uno por uno, sin mezclar.

No obstante, ten en cuenta que no todos los sérums faciales se aplican con la misma frecuencia, lo que variará en función de los ingredientes activos que se han utilizado en su formulación. En este sentido, algunos expertos en belleza aconsejan utilizar un sérum con antioxidantes siempre por la mañana (porque proporcionan protección adicional contra algunos factores y elementos ambientales), mientras que otros ingredientes y agentes activos suelen funcionar mejor cuando son aplicados por la noche (es el caso, por ejemplo, de los retinoles, que no son estables al sol y que pueden incluso hacer que la piel se vuelva todavía más sensible en este sentido).

Cómo aplicarte un suero facial

4. Hidratante

Después de la limpieza, la tonificación y el uso del sérum facial le llega el turno a la crema hidratante, cuya función básica es la de hidratar y suavizar la piel, ayudando en la prevención de la pérdida del agua a través de las capas externas de la piel, a la vez que pueden complementar los aceites protectores que encontramos naturalmente -y otros componentes básicos- en el interior de la piel, como por ejemplo podría ser el caso de las ceramidas.

No olvides que muchos dermatólogos aconsejan aplicarse una crema hidratante prácticamente todo el año, independientemente del tipo de piel que tengamos (sí, incluso las pieles grasas también necesitan un aporte extra de hidratación), y de la estación en la que nos encontremos. Debemos tener en cuenta que, a medida que vamos envejeciendo, nuestra piel pierde la capacidad natural de retener agua, por lo que si a eso le unimos determinadas actividades -como por ejemplo el lavado con jabón-, pueden acabar eliminando los hidratantes naturalmente presentes en la superficie.

Eso sí, que la crema hidratante sea apta para cualquier tipo de piel, y que todo el mundo necesite humedad, no significa que no debamos escoger la más adecuada en función de nuestro tipo de piel, dado que la textura deberá ser diferente. Por ejemplo, para pieles grasas lo más aconsejable es optar por un humectante en forma de gel; para la piel normal o combinada una loción hidratante; para la piel seca y reseca una crema hidratante bien espesa; y para las pieles sensibles o irritadas un bálsamo hidratante que además calme.

Lee también: Cómo hacer un sérum facial casero

Cómo debes aplicarte el sérum facial correctamente

Como te hemos explicado ya en varias ocasiones, es esencial integrar el sérum facial dentro de nuestra rutina de cuidado de la piel para asegurarnos que lo utilizamos cada día y de forma habitual, dado que es siempre la mejor forma de tenerlo siempre presente, y de aprovecharnos al máximo de todos sus beneficios, cualidades y beneficios. Pero para conseguirlo, como hemos visto, es esencial hacerlo en el momento más correcto.

Recuerda nuevamente que el sérum facial siempre debe aplicarse después del tónico facial y antes del humectante. Pero todo dependerá de la consistencia que tenga el suero. Es decir, si se trata de un sérum a base de agua (como ocurre con la mayoría de sérums faciales), es fundamental aplicarlo siempre antes de la crema hidratante. Sin embargo, si es a base de aceite, debe siempre ser aplicado inmediatamente después de la crema hidratante. Esto es imprescindible, dado que al contener una molécula más grande, ayudan a mantener la crema y el resto de productos en su sitio, mientras que sus ingredientes activos en altas concentraciones hacen su trabajo (de forma ligeramente menos efectiva, es cierto, pero lo hacen igualmente).

Para aplicarte el sérum facial adecuadamente a continuación te proponemos los pasos a seguir:

  1. Los diferentes ingredientes activos que encontramos en la composición del sérum facial tienden a penetrar y actuar mejor cuando la piel está limpia, tibia y, además, ligeramente humedecida. Por lo que es fundamental limpiarla bien en primer lugar con la ayuda de un limpiador profundo (ya sea leche desmaquillante, un limpiador en sí o agua micelar).
  2. Si vas a utilizar un tónico, recuerda aplicártelo siempre después del limpiador y antes de sérum. En caso de que no vayas a usar un tónico, entonces puedes aplicarte sobre la piel del rostro una toalla tibia y húmeda, ya que ayudará a abrir los poros suavemente y dejar la piel ligeramente humedecida. Si vas a usar un tónico, puedes aplicarte el sérum inmediatamente después, ya que la piel seguirá siendo igualmente humedecida.
  3. Aplícate ahora pequeños puntos de sérum en toda la cara, y luego mezcla ligera y rápidamente por toda la piel del rostro, evitando la delicada zona del contorno de los ojos (a no ser, dicho sea de paso, de que se trate de un sérum facial que también pueda ser usado en esta área). A la hora de aplicarte el sérum, debes usar trazos cortos pero suaves y ligeros. No es recomendable estirar o frotar la piel.
  4. Mientras el sérum todavía permanece húmedo sobre la piel, porque no se ha absorbido del todo, golpea suavemente la superficie de la piel de la cara con la ayuda de los dedos, durante al menos 30 segundos. Esta acción alentará al sérum a hundirse completamente en las capas más profundas de la piel, hasta donde sea posible.
  5. Finalmente, cuando el sérum esté completamente seco, es el momento de aplicarte la crema de contorno de ojos, la crema hidratante, el aceite o humectante en sí de forma similar a como lo has hecho con el suero. Para terminar, deja que se hunda completamente antes de proseguir con cualquier otro tratamiento estético, o antes de aplicarte tu sabe y maquillaje como normalmente lo harías.

Recuerda que el proceso de limpieza anterior a la aplicación del producto es, cuanto menos, esencial, porque ayuda a obtener el máximo beneficio del sérum. Y, nuevamente, volvemos a recordarte algo fundamental que nunca deberemos olvidar: aún cuando los sueros faciales pueden ofrecer una cantidad mínima de cualidades y propiedades hidratantes, no deben ser utilizados como humectantes independientes. Al contrario, es imprescindible aplicar siempre el humectante después, siempre y cuando el sérum sea a base de agua.

Además, es fundamental atender a las recomendaciones indicadas por el fabricante al respecto de si debemos usar el producto por la mañana, por la noche o dos veces al día, dado que solo de esta manera nos aseguraremos que el producto nos proporcionará los beneficios únicos que promete, y podremos ver resultados en el tiempo indicado por la marca. Por ejemplo, hay sérums faciales que pueden aplicarse dos veces al día (convirtiéndose así en una forma útil para maximizar todas sus cualidades), o que únicamente son adecuados -o es suficiente- aplicarlos por la noche. Por tanto, es clave atender siempre a las recomendaciones del fabricante respecto a los momentos del día en que deberemos aplicarlo sobre la piel.

Qué hacer si es la primera vez que te vas a poner un sérum facial

Cuando se trata de utilizar por primera vez un nuevo producto sobre la piel, siempre es necesario e imprescindible llevar a cabo una prueba para descubrir qué tan bien responde nuestra piel a ese producto. Se convierte en una medida preventiva útil para estar seguros de que, al aplicarnos el producto en algún lugar más expuesto y visible del cuerpo (como por ejemplo podría ser el caso del rostro), no causará mayores problemas ni ningún tipo de reacción. Es lo que los expertos en belleza denominan como prueba de parche.

Debemos tener en cuenta que una de las principales cosas que hace que los sérums faciales funcionen tan irremediablemente bien son sus ingredientes altamente concentrados y tan potentes. Sin embargo, si somos nuevos a la hora de utilizar los sueros faciales, o tenemos la piel sensible, es de suma importancia llevar a cabo la prueba de parche para evitar posibles riesgos -y problemas- innecesarios, sobre todo si tenemos en cuenta que el sérum, como es lógico suponer e imaginar, lo debemos utilizar sobre la piel de nuestro rostro, que se caracteriza evidentemente por ser una parte del cuerpo muy visible.

¿Lo más adecuado? Probar el sérum facial en una pequeña área de la piel, con la finalidad de comprobar cómo reacciona la piel. Algunos expertos aconsejan llevarla a cabo en un costado del cuello, o en la parte anterior del brazo. Ambas son áreas útiles para ver cómo reacciona la piel, y son buenos lugares para evaluar si somos potencialmente alérgicos al producto en cuestión que vayamos a utilizar y a integrar en nuestra rutina de cuidado de la piel.

Dicho sea de paso, es totalmente normal que algunos sérums tiendan a dejar la cara ligeramente rosada. Pero esto no significa que haya causado reacción. Al contrario, se trata de algo común pero que desaparece en la mayoría de las ocasiones después de pasados entre 10 a 15 minutos tras su aplicación. Sin embargo, cuando se presenta una reacción (porque, por ejemplo, somos alérgicos a algún ingrediente incluido en la formulación del producto), la piel tiende a picar y se formará una erupción cutánea molesta de color rojizo

Qué hacer si se presenta una reacción alérgica

Como te hemos explicado, cuando se presenta una reacción alérgica a algún determinado producto que hayamos aplicado sobre la piel, como por ejemplo podría ser el caso de nuestro sérum facial, lo más común es que surjan algunos síntomas, como:

  • Urticaria
  • Enrojecimiento
  • Picazón y picor
  • Inflamación de la piel
  • Erupción cutánea sin bordes claramente definidos
  • En algunos casos, ampollas pequeñas

Es común que, al principio, los síntomas de la reacción afectarán únicamente a las áreas de la piel que entraron en contacto directo con el producto de belleza o cosmético, pero en ocasiones también podrían llegar a aparecer en otras áreas del cuerpo, como por ejemplo podría ser el caso de las manos y los dedos, el cuello y la cara. Además, debemos tener en cuenta que los labios y los párpados se caracterizan también por ser especialmente vulnerables, puesto que la piel tiende a ser más delicada en estas áreas.

Si esto ocurre, algunos expertos aconsejan aplicar un poco de leche de magnesia o yogurt natural frío sobre la zona donde se ha formado la reacción, hasta que la piel se calme por completo. Luego debemos dejar reposar Y, evidentemente, evitar seguir utilizando el sérum facial en cuestión.

Evidentemente, como se trata de una prueba de parche los síntomas muchas veces se limitan solo a la pequeña zona de la piel donde se aplicó el sérum facial o producto cosmético en cuestión. Pero también es imprescindible tener en cuenta que la gravedad de los síntomas dependerán directamente de cuánto tiempo estuvo el producto en la piel, y la disposición genética. Algunos tipos de piel suelen ser más sensibles y presentar una mayor propensión a las reacciones alérgicas, en comparación con otros.

¿Y cómo debemos hacer la prueba del parche?

A la hora de llevar a cabo la prueba, basta con aplicarte una pequeña cantidad del producto en una zona no tan visible del cuerpo. Algunos expertos recomiendan llevarla a cabo en un costado del cuello, mientras que otros aconsejan aplicar una pequeñísima cantidad en un área igualmente pequeña de la cara, la cual puedas además cubrir fácilmente, como por ejemplo podría ser el caso de detrás de de la ojera, una esquina de la frente o la parte inferior de la mandíbula.

No obstante, si no deseas hacer la prueba en la cara puedes optar por comenzar en una parte no visible de la pierna o del brazo, como por ejemplo podría ser el caso del interior del codo o detrás de la rodilla.

Además, no debe haber otros productos sobre la piel, para que el sérum facial pueda ser probado correctamente. Luego, es aconsejable esperar alrededor de 48 horas, para comprobar si se ha producido o no algún tipo de reacción. Aunque algunos expertos aconsejan esperar más allá de las 24 horas, ya que si dentro del primer día no se ha producido ningún tipo de reacción ni síntoma alérgico, es poco probable que surja más tarde.

A la hora de aplicártelo, con la piel perfectamente limpia y cien por cien libre de la presencia de cualquier otro producto de belleza (incluyendo crema hidratante, protector solar y / o aceite corporal), ponte una pequeña cantidad de producto, masajeando suavemente como lo aplicarías sobre la piel del rostro, y espera a que se haya absorbido completamente.

Luego, espera al menos 24-48 horas, que es el tiempo en el que habitualmente suelen surgir los síntomas de alergia en caso de que se presente algún tipo de reacción al producto en cuestión. Si en ese período de tiempo no ha surgido nada, entonces puedes utilizar con tranquilidad el producto en otra área del cuerpo más visible, como por ejemplo la cara. Es decir, significará que el producto probablemente sea seguro para su uso. 

Sin embargo, si ha surgido algún tipo de reacción lo que deberás hacer es evitar el producto, y probar con otro, ya que es muy probable que seas alérgico/a a algún ingrediente incluido en su composición.

Otros consejos útiles que te serán de mucha ayuda

Una vez has hecho la conocida como prueba del parche y estás cien por cien segura (o seguro) de que el sérum facial no te va a causar ningún tipo de problema incómodo o molesto, ni ningún tipo de reacción sobre la piel, es imprescindible intentar sacar el máximo provecho del mismo. Para ello, el lugar de conservación es tan esencial como importante, ya que guardarlo en una zona incorrecta puede acabar arruinándolo, al estropearlo. ¿Lo mejor? Guardarlo siempre en un lugar fresco y seco, lo que ayudará positivamente a la hora de extender la vida útil.

Eso sí, es sumamente recomendable leer bien las recomendaciones indicadas por el fabricante en el envase, puesto que, en algunos casos, la marca aconseja almacenar el producto en la nevera, no solo como una manera de asegurarse de que el sérum se mantiene adecuadamente conservado y almacenado, sino porque uno de sus objetivos principales es el de refrescar la piel cuando nos lo aplicamos. Por tanto, es de vital importancia atender siempre a las indicaciones de conservación dadas por el fabricante, y que encontrarás fácilmente en el etiquetado del producto.

Cuando se trata de sérums faciales de aplicación nocturna, tras integrarlos en la rutina de cuidado de la piel, algunos expertos en belleza aconsejan las fundas de almohada de satén, las cuales de hecho son tremendamente ideales para el suero facial. ¿Sabes por qué? Fundamentalmente porque permiten que el sérum permanezca durante toda la noche sobre la piel del rostro, en lugar de en las fundas de almohada típicas de algodón, que pueden acabar absorbiendo parte del producto. Por ello, ayudan a disminuir mejor la aparición de líneas finas y arrugas, así como acné, porque no se forman arrugas en la funda que pueden acabar afectando a la piel del rostro.

Por otro lado, llegamos al momento de escoger nuestro sérum favorito. Si lo deseas, puedes descubrir algunas de nuestras recomendaciones en nuestra guía sobre 5 Mejores serums faciales, donde te damos a conocer una recopilación de los que consideramos son los mejores sueros faciales que, en estos momentos, puedes encontrar en el mercado. No obstante, si deseas elegir uno por ti mismo/a, debes saber que las fragancias añadidas y los colorantes no aportan prácticamente nada cuando se trata de un sérum facial. Al contrario, podrían acabar siendo contraproducentes, puesto que algunos podrían llegar incluso a dificultar su absorción a través de la piel.

¿Lo mejor? Optar por sueros que se basen únicamente en ingredientes de calidad, sin colorantes ni fragancias artificiales que puedan empeorar la formulación de un producto de belleza tan valioso (y caro).

Aunque en algunos casos el sérum facial es a base de áloe vera, en la mayoría de las ocasiones son a base de agua. Y hay una razón sumamente vital: el agua sirve -y actúa- como un vehículo de entrega de los diferentes ingredientes que encontramos en la formulación del sérum. Así, una vez lo aplicamos sobre la piel, el agua se evapora y desaparece, pero quedan el resto de los ingredientes para que puedan llevar a cabo mejor su trabajo. Por este motivo, es habitual que los sérums típicamente tengan un bajo peso molecular, lo que significa que pueden ser absorbidos mejor por la piel. Sin embargo, en caso de que contengan silicona, al ser una molécula más grande podría no penetrar tan bien la barrera de la piel, permaneciendo “atrapados” en la superficie y no será posible ver los resultados que se desean conseguir con su uso.

También es preciso tener en cuenta que algunos sérums faciales son a base de aceite. Suele ser ligeramente más espeso que un humectante tradicional, pero son igual de efectivos si los comparamos con los sérums a base de agua. Pero nos encontramos con una diferencia básica, tal y como ya te mencionamos en el apartado especialmente dedicado a ello (y que volvemos a repetir nuevamente porque consideramos que es esencial tenerlo en cuenta para disfrutar así de todas sus cualidades y beneficios, sobre todo de la forma más efectiva posible): los sueros a base de aceite van siempre encima de la crema hidratante, lo que significa que, en este caso, primero va el humectante y luego el sérum; efectivamente, al revés de lo que ocurre con los sueros más ligeros a base de agua.

Christian Pérez

Director y CEO de Gaia Media Magazines, empresa editora de Natursan. Ha cursado estudios de Historia por la ULPGC y de Psicología en la UNED. Apasionado de la nutrición y la vida sana, es creador de contenidos desde hace 11 años. ¡Ah! Y también papá a tiempo completo con 4 años de experiencia.

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Director y CEO de Gaia Media Magazines, empresa editora de Natursan. Ha cursado estudios de Historia por la ULPGC y de Psicología en la UNED. Apasionado de la nutrición y la vida sana, es creador de contenidos desde hace 11 años. ¡Ah! Y también papá a tiempo completo con 4 años de experiencia.

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