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Para qué sirve el ácido retinoico

En lo que al cuidado de la piel se refiere, no hay duda que siempre es de enorme utilidad contar con una amplia variedad de diferentes tratamientos estéticos que, entre otros aspectos, ayuden a tratar, de forma positiva y sobre todo eficaz, distintos problemas cutáneos, como manchas propias de la edad, rosácea, acné o el propio envejecimiento natural.

Si tienes 30 años o más, es muy probable que ya hayas comenzado a preocuparte acerca de la aparición de diferentes arrugas, líneas de expresión… y, en definitiva, cualquier otra señal relacionada directamente con el proceso -natural- de envejecimiento de nuestro cuerpo.

Lo cierto es que muchas de estas señales suelen mostrarse sobre todo en determinadas áreas del rostro donde la piel suele ser más sensible y delgada. Es el caso, por ejemplo, de la zona de los ojos (las orejas y las bolsas bajo los ojos suelen ser los cambios más comunes y evidentes), o los labios.

Acido retinoico

¿Qué es y en qué consiste el ácido retinoico?

Bajo el nombre de ácido retinoico nos encontramos ante un miembro perteneciente a la familia de retinoides (entre los que podemos distinguir más de 4.000 distintos), que son compuestos derivados de la vitamina A, o retinol, o bien a partir de compuestos estructuralmente similares a este.

La vitamina A, en sí misma, se deriva únicamente a partir de los alimentos que se consumen a través de la dieta, y no es producida naturalmente por el organismo. Se esterifica y almacena en el hígado, la fuente más rica de vitamina A, además de los suplementos nutricionales.

En el caso particular del ácido retinoico, se sintetiza a partir del retinol a través de dos reacciones enzimáticas, que conllevan una primera oxidación -reversible- del retinol a la retina, y posteriormente una segunda oxidación, la cual esta vez sí es completamente irreversible, a ácido retinoico.

Como ocurre con otros retinoides, el ácido retinoico es un compuesto sensible a la luz, debido fundamentalmente a que contiene dobles enlaces alternos entre los átomos de carbono (en su cola hidrofóbica), unida a un anillo de 6 carbonos. Su bajo peso molecular también lo convierte en un elemento altamente soluble en grasa, de manera que se difunde fácilmente a través de las diferentes membranas celulares.

Por este motivo, los retinoides considerados como moléculas biológicamente importantes, que actúan tanto en el crecimiento celular en sí como en el crecimiento y la maduración de las células epiteliales, la apoptosis (proceso ordenado en el que se produce la muerte de las células de manera programada) y la propia función inmunológica del organismo. Son, además, vitales en la vida embrionaria -para el desarrollo de los órganos-, así como para la función visual. Es el agente activo de los retinoles y retinoides, actuando como principal responsable de la renovación celular.

En el caso particular del ácido retinoico, ayuda a transformar los tipos de células del perfil proliferativo al perfil de maduración, al inducir claramente al proceso de diferenciación. De ahí que tengan una amplia variedad de usos no solo en afecciones visuales, sino también cutáneas, e incluso en determinadas terapias contra el cáncer. De hecho, ¿sabías que una baja ingesta de vitamina A se ha asociado con un mayor riesgo de cáncer? 

Algunos estudios llevados a cabo en animales han mostrado que los retinoides suprimen los cambios cancerosos. Mientras que estudios en humanos confirman que la administración de los retinoides ayuda a suprimir el cáncer de mama, hígado y pulmón, revirtiendo además los cambios premalignos, e induciendo la diferenciación de la serie de células mieloides en la sangre.

Tanto el retinol como otros retinoides (como es el caso del ácido retinoico o el palmitato de retinilo) se añaden a productos tópicos especialmente diseñados para el cuidado de la piel con el fin de promover la renovación de la piel, aumentar la producción de colágeno, aclarar el tono de la piel y, finalmente, reducir la presencia de acné. 

Además, como conoceremos en el próximo apartado, también funciona como un antioxidante natural, para ayudar a abordar el daño causado por los radicales libres, lo que como probablemente sepas, acaba conduciendo a síntomas visibles de envejecimiento.

En el caso del ácido retinoico, nos encontramos principalmente ante un derivado sintético de la vitamina A, el grupo de vitaminas liposolubles que contienen determinados alimentos en cantidades más o menos interesantes, como ocurre fundamentalmente con las zanahorias (ampliamente conocidas por su contenido en vitamina A), las batatas y los huevos.

Descubre: Mejores cremas de acido retinoico para la cara

¿Cuáles son los beneficios del ácido retinoico en la piel?

Desde el momento en el que el primer retinoide fue oficialmente aprobado para su uso en el tratamiento contra el acné (algo que ocurrió en el año 1971), este tipo de terapia ha empezado a ser aclamado por muchos como una cura para una amplia diversidad de problemas para la piel. No obstante, es cierto, en realidad los retinoides -como el ácido retinoico- pueden no ser la respuesta a todas las afecciones de la piel

De acuerdo a muchos especialistas, cuando el retinol es aplicado por vía tópica se convierte en ácido retinoico gracias a la acción de diferentes enzimas especializadas que encontramos de manera completamente natural en la piel. No obstante, también es posible aplicar ácido retinoico directamente en la piel, de forma tópica, aunque suele tener una consistencia muchísimo más dura y pesara, en comparación con las cremas o sueros de retinol.

En lo que se refiere a los diferentes beneficios que posee sobre la piel, desde hace algún tiempo ha pasado a convertirse en un ingrediente de cierta referencia entre los especialistas, principalmente porque tiene la capacidad de alterar el comportamiento de las células envejecidas, para que actúen proporcionando un aspecto mucho más juvenil. 

Esto significa que, entre otros aspectos, ayuda a suavizar y refinar la textura de la piel, tratando el envejecimiento onatural de raíz, y mejorar la luminosidad de la piel. Así, cuando el retinol (o el ácido retinoico en definitiva) es incorporado a las rutinas de cuidado de la piel preventivas para la edad, ayuda a acelerar el proceso natural de renovación de la piel, mejorando la producción de colágeno. Todo ello se traduce en un beneficio que sobre todo te interesaría muchísimo: reduce la aparición del envejecimiento, manchas de la edad -también conocidas como manchas solares-, y una textura de la piel desigual.

Pero, ¿qué beneficios proporciona verdaderamente el ácido retinoico cuando es aplicado de forma tópica sobre la piel? De acuerdo a la mayoría de estudios que se han ido publicando hasta el momento, las principales cualidades -y efectos- serían los siguientes:

  • Prevención de las arrugas. Ayudaría a prevenir la formación de arrugas gracias a que proporciona un efecto “minimizador”. Además, también suaviza las líneas finas de expresión, y las arrugas que ya se hubieran formado con anterioridad.
  • Iluminación. Ayuda a iluminar la piel opaca exfoliándola a nivel celular. Como resultado, es posible disfrutar de una piel muchísimo más lisa y luminosa.
  • Contra las manchas. Gracias a sus cualidades minimizadoras y reparadoras, también ayuda a que las manchas de la edad se desvanezcan. Lo mismo ocurriría con las manchas causadas directamente por la acción de los rayos ultravioleta (manchas solares), problemas relacionados con la hiperpigmentación, e igualaría la tez con el paso del tiempo.
  • Útil en caso de piel grasa. Si tienes la piel grasa, es también bastante probable que también tenga tendencia a sufrir brotes de acné. Si es así, el uso regular de ácido retinoico ha demostrado ayudar a la hora de regular la piel grasa y minimizar incluso los brotes.

Los retinoides, como el ácido retinoico, ayudan positivamente a la hora de reducir tanto las líneas finas de expresión como las arrugas, gracias a que aumentan la producción de colágeno. El colágeno consiste en la proteína más abundante de nuestro cuerpo, que ejerce importantes funciones en el organismo, como por ejemplo proporcionar estructura a la piel convirtiéndose así en uno de los principales bloques de construcción de la piel, además de huesos, tendones y ligamentos.

Por ejemplo, un estudio científico publicado en el año 2015 en la edición especializada Journal of Cosmetic Dermatology, el ácido retinoico actúa bloqueando la producción de colagenasa, una enzima capaz de descomponer el colágeno. Si tenemos en cuenta que el colágeno disminuye con el paso de los años, a medida que vamos cumpliendo años, es esencial hacer todo lo posible para conservarlo. Es aquí donde actúa el ácido retinoico: al tener una mayor cantidad de colágeno en la piel, ésta será más gruesa y voluminosa, y dispondrá a su vez de una elasticidad mucho más saludable, con una menor formación de arrugas y menos flacidez.

En definitiva, el beneficio principal del uso regular de productos tópicos con ácido retinoico es el de disfrutar de una piel con un aspecto mucho más joven. El mismo estudio mencionado anteriormente encontró que un producto de retinol al 0.1 por ciento fue capaz de reducir la aparición de arrugas en las mejillas en más de un 60 por ciento, y en el área de los ojos en más de un 35 por ciento. Todo ello después de 12 semanas de uso.

También se ha demostrado que estimulan la producción de nuevos vasos sanguíneos en la piel, ayudando de forma enormemente positiva a la hora de mejorar el color de la piel. Por este motivo el ácido retinoico es especialmente adecuado a la hora de reducir las manchas suaves de la piel, así como las manchas asociadas a la decoloración.

Gracias al aumento de la renovación celular, se produce una menor cantidad de brotes relacionados directamente con el acné, puesto que a medida que las células comienzan a regenerarse, los poros se desobstruyen o desatascan, y los granos comienzan a desaparecer poco a poco. Por este motivo, muchos dermatólogos recomiendan utilizar algún producto con retinoides a quienes comienzan la etapa de la adolescencia, ya que podrían ayudar a eliminar el acné y las espinillas. Aún cuando todavía no hayan hecho acto de aparición.

Como aconsejan la mayoría de profesionales, es de vital importancia empezar a añadirlo lentamente a la rutina nocturna de cuidado de la piel, sobre todo una o dos veces por semana -como mucho- durante la primera semana. Posteriormente, a partir de ahí, es posible aumentarlo de manera gradual, en función de cómo haya reaccionado la piel.

Así, si surgen enrojecimiento o descamación visible, lo más adecuado es reducir su uso a solo una vez por semana durante un período de 30 días (un mes). Y, luego, aumentar a dos veces por semana una vez haya transcurrido el tiempo recomendado, controlando -eso sí- la irritación de la piel antes de aumentar su uso. De esta forma, si pasados 30 días la piel continúa irritándose, lo más adecuado es volver a la consulta del dermatólogo, quien probablemente nos recomiende no aumentar la cantidad hasta el momento más oportuno.

En cualquier caso, la mayoría de los dermatólogos recomiendan su uso poco a poco, normalmente comenzando cada dos o tres noches y, posteriormente (después de una o dos semanas), cada dos noches para finalmente úsalo todas las noches. Por otro lado, en un principio lo ideal es empezar con un producto con retinol de venta libre -por su baja concentración-, y a medida que la piel lo tolera optar por un producto recetado con una mayor concentración, a medida que la tolerancia al mismo aumenta.

Eso sí, es fundamental que el tratamiento sea seguido durante bastante tiempo (los expertos aconsejan de tres a seis meses de uso regular), para observar cierta mejora en las líneas finas y arrugas. Aunque los mejores resultados -es decir, los más evidentes- tardan de seis a doce meses aproximadamente. Esto significa que, a la hora de conseguir que estos productos mantengan sus beneficios sobre la piel, es fundamental que sean utilizados continuamente.

Beneficios del ácido retinoico

Principales usos del ácido retinoico

Como hemos visto, muchos de los derivados del ácido retinoico se utilizan esencialmente de forma tópica. Debido a que no se absorben bien a través de la piel, no aparecen en grandes cantidades en el nivel sanguíneo, por lo que su uso -salvo reacciones cutáneas severas- es considerado como bastante seguro.

En el caso particular de la tretinoína, un tipo de ácido retinoico, consiste en un retinoide tópico ampliamente utilizado para el tratamiento de los cambios en la piel dañada causados por la acción de los rayos ultravioleta. Además, también ayuda a inhibir el daño inducido por la luz ultravioleta -o solar- a las células cutáneas.

¿Y cómo lo consigue? Retinoides tópicos, como el ácido retinoico, inducen a las células productoras de queratina en la piel a que proliferen y a que se diferencien entre sí de manera mucho más rápida. A su vez, como hemos visto, aumenta la producción de colágeno.

De esta manera, la aplicación tópica de ácido retinoico produce una reducción visible de arrugas menos finas, un color de piel muchísimo más uniforme, y una suavidad de la piel mejorada. En este sentido, los expertos creen que todos estos efectos se deben a una formación más saludable de colágeno. En definitiva, después de una aplicación regular en el tiempo, la piel se siente más firme y saludable. Además, también se mejora notablemente el suministro sanguíneo a la capa profunda de la piel.

Eso sí, no debemos confundir el uso de retinoides y del propio retinol en sí mismo, principalmente porque sus intensidades difieren enormemente. Aún cuando los retinoides, y el retinol, forman parte de la familia de la vitamina A, los retinoles son básicamente una forma más débol de retinoides. Por este motivo es común encontrarlos como ingredientes en cremas y tratamientos estéticos de venta libre (es decir, que no requieren la debida prescripción médica para su uso doméstico).

No ocurre lo mismo con los retinoides, que sí estarían disponibles en concentraciones más altas, para cuya compra y uso sí es necesario contar con la debida receta médica.

Quizá puedas pensar que los retinoles, por el mero hecho de ser más débiles, no sean de tanta utilidad. Pero lo cierto es que, a pesar de ello, todavía ejercen interesantes beneficios y efectos positivos sobre la piel. Eso sí, es fundamental mantener su uso y aplicación regular sobre la piel durante al menos 12 semanas para poder ver unos resultados medianamente evidentes.

Los retinoles suelen tardar más en trabajar porque su potencia de acción es muchísimo menor. Por este motivo, es común encontrarlos en productos de efecto humectante, al no ser tan irritantes, puesto que su formulación es mucho más débil, actuando de manera más suave para la piel. Todo se debe a sus diferencias en la estructura molecular. Y es que los retinoles de venta libre se encuentran presentes en forma de éster, que luego se convierte en ácido retinoico activo cuando es aplicado sobre la piel. De ahí que cuanto más pasos sean necesarios para este proceso más débil acabará volviéndose el producto. Por ello lleva más tiempo a la hora de ver los mismos resultados, cuando comparamos la acción de los retinoles con una versión de retinoides con receta.

Por suerte, los resultados son acumulativos con el tiempo, de manera que es esperable notar una piel más firme, lisa y clara en aproximadamente 3 meses. Siempre que, como hemos dicho, el tratamiento se aplique regularmente.

¿Y por qué los retinoides actúan de forma más directa? Básicamente porque mientras que los retinoles tienden a experimentar muchos cambios en su formación con el fin de convertirse en ácido retinoico, los retinoides lo hacen muy rápidamente. De ahí que sean de acción más rápida, y por tanto, muchísimo más potentes.

Es decir, mientras que el retinol es un derivado de la vitamina A, el retinoide sería más bien un término utilizado ampliamente que cubre tanto el retinol de venta libre (esto es, el producto que puede ser adquirido sin la necesidad de contar con una receta médica), y formas de ácido retinoico recetado, como podría ser el caso del tazaroteno y la tretinoína.

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¿Cómo usar el ácido retinoico en la piel?

Si el dermatólogo te ha recomendado seguir algún tipo de tratamiento con ácido retinoico de forma tópica, es fundamental seguir siempre sus indicaciones. En la mayoría de las ocasiones cuando se utiliza una crema o un suero de retinol, es necesario dejar que se absorba en la piel, dejándolo actuar durante 20 a 30 minutos antes de aplicar luego otro producto tópico en la parte superior.

Es imprescindible el uso de protector solar diariamente, para proteger la piel de los rayos ultravioleta mientras se usa el retinol, puesto que puede hacer que la piel acabe volviéndose mucho más sensible.

Ya sea en forma de crema, suero o mediante receta médica prescrita por el dermatólogo, el ácido retinoico se aplica mejor por la noche, justo después de haberte lavado la cara. Como ya hemos visto, esto es más recomendable puesto que la exposición solar puede generar problemas, al desactivar el ácido retinoico.

¿Y cuándo comenzar a usarlo? Muchos dermatólogos aconsejan comenzar e incorporar un producto de retinol (como el ácido retinoico) en cualquier rutina de cuidado de la piel a partir de los 30 años de edad, de tres a cuatro veces por semana. Cuando ya se tengan 40 años, o más, se recomienda utilizarlo cada dos noches. Mientras que, a partir de los 50 o 60 años de edad, es aconsejable incorporar un producto de retinol o de ácido retinoico de cinco a siete veces por semana.

Sobre la cantidad, lo ideal es optar por productos de ácido retinoico de venta libre que contengan al menos una concentración del 0.25 por ciento, puesto que ésta es considerada la cantidad mínima necesaria para que verdaderamente sea efectivo. También es posible escoger una concentración más alta cuando la piel no es particularmente sensible, aunque en esta ocasión siempre es recomendable hacer algunas pruebas antes a modo del método de “prueba / error”, determinando con ello qué concentración y frecuencia tienden a funcionar mejor para la piel.

¿Es necesario ponerse crema hidratante sobre el ácido retinoico?

Aunque algunos especialistas aconsejan el uso de una crema hidratante después de la aplicación del ácido retinoico, o retinol, la mayoría de los productos que lo contienen también poseen un humectante incorporado.

Esto es aún más interesante si cabe, puesto que solo no será necesario la aplicación posterior de un producto con cualidades hidratantes, sino que ayudará a minimizar el riesgo a que se pueda producir una reacción negativa.

Pero quizá la pregunta sea al revés: ¿Es posible ponerse crema hidratante debajo del retinol? Es decir, ¿antes de aplicarte el ácido retinoico? La realidad es que, efectivamente, sí es posible aplicarte un humectante sobre la piel antes de aplicarte el producto con retinol. Es más, muchos dermatólogos y especialistas en belleza lo recomiendan encarecidamente, puesto que ayudará a minimizar los efectos irritantes, sin interferir en la absorción del producto en cuestión.

¿Cuáles son los principales efectos secundarios del uso del ácido retinoico?

Uno de los principales efectos secundarios del uso regular del ácido retinoico es que puede hacer que la piel se enrojezca con demasiada facilidad, o que incluso llegue a escamarse cuando se integra en el régimen de cuidado de la piel demasiado rápido, o cuando se utiliza -incluso- con demasiada frecuencia.

De hecho, sobre todo en el primer momento en el que el ácido retinoico se integra a la rutina de cuidado de la piel, es común que surjan problemas relacionados directamente con la sequedad, la descamación y algunos brotes de acné. Por suerte, en realidad la piel tarda poco tiempo en adaptarse, de forma que estas afecciones y síntomas tienden a desaparecer poco a poco con el paso de los días, a medida que el ácido retinoico se utiliza de forma regular.

En el caso de que estés considerando quedarte embarazada, ya lo estés, o te encuentres amamantando al bebé, es aconsejable consultar primero a tu médico antes de empezar a utilizar retinol (o continuar con el tratamiento en caso de que lo hubieras empezado mucho antes). Determinados retinoides, como los tratamientos con isotretinoína que se toman por vía oral con el fin de tratar médicamente el acné, han mostrado efectos secundarios para mujeres embarazadas, incluyendo el aborto espontáneo. No ocurriría lo mismo con el ácido retinoico aplicado tópicamente, aunque para extremar las precauciones, se aconseja siempre consultar al dermatólogo.

A continuación te resumimos cuáles son los efectos secundarios relacionados con el uso del ácido retinoico (o cualquier otro producto tópico con retinoides):

  • Cambios en el color de la piel (problemas relacionados con la pigmentación).
  • Mayor sensibilidad a la luz solar, aumentando el riesgo de aparición de manchas solares.
  • Hinchazón o enrojecimiento.
  • Aumento del riesgo de formación tanto de ampollas como de costras.
  • Irritación y sequedad.

Por suerte, con el paso del tiempo y su uso regular, la piel desarrollará cierta tolerancia, por lo que aún cuando en un comienzo se experimenten reacciones incómodas como enrojecimiento e irritación (que se debe principalmente al aumento de la renovación celular de la piel), empezarán a desaparecer después de unas pocas semanas, cuando la piel se vuelve más resistente a la irritación a la vez que se beneficia de los diferentes efectos saludables de los retinoides.

No obstante, si habitualmente has sufrido estos problemas al aplicarte alguna crema o suero con ácido retinoico, quizá sea aconsejable consultar a tu médico acerca del uso de fórmulas de liberación prolongada, las cuales son de nueva formulación y han sido especialmente pensadas para aquellos tipos de piel que presentan una mayor propensión al enrojecimiento (pieles sensibles y secas) o a los brotes (pieles grasas con tendencia al acné). Este tipo de productos son sumamente especiales, dado que liberan el ingrediente activo poco a poco, con el tiempo, pudiendo causar una menor irritación.

En caso de rosácea no se recomienda su uso. La rosácea consiste en una afección crónica inflamatoria de la piel, más común en personas que tienen la piel clara, y que origina la formación de pústulas en la cara, además de enrojecimiento e inflamación de los vasos sanguíneos. Aunque se desconocen las causas exactas que originan su aparición, sí se sabe que algunos factores pueden incluir a la hora de que los síntomas se desencadenen -o empeoren-, como el estrés, temperaturas extremas, el ejercicio físico vigoroso, el uso de baños calientes o saunas, alimentos picantes o productos lácteos. Aún cuando no tienen cura, sí existen diferentes tratamientos que pueden ser de bastante ayuda a la hora de aliviar los síntomas y las molestias. Por ejemplo, determinados cambios en el estilo de vida, así como una combinación de medicamentos (como medicamentos tópicos y antibióticos orales) suelen proporcionar bastante mejoría.

Cómo minimizar los riesgos relacionados con el uso de ácido retinoico fácilmente

  • Protege tu piel del sol. Es conveniente intentar mantenerse alejado/a del sol siempre que sea posible. Si se debe permanecer al aire libre, es adecuado limitar las horas, especialmente entre las 10 y las 14 horas. También es fundamental el uso de un protector solar con un factor de protección solar (FPS) de al menos 30, o más. El uso de ropa protectora es también aconsejable, como por ejemplo pantalones largos, camisa de manga larga y un sombrero de ala grande.
  • Reduce la sequedad la piel. Utilizar una crema hidratante de forma conjunta con los retinoides tópicos puede ayudar de forma muy positiva a la hora de reducir la sequedad de la piel. Todo ello sin interferir en la efectividad real del producto en cuestión.
  • Evita el uso excesivo. Como te hemos comentado, no es recomendable utilizar el producto en grandes cantidades, ni mucho menos usarlo con mayor frecuencia de lo que el médico habría recomendado en la receta (o lo que se indique en la etiqueta del producto que estés usando en cuestión). Ten en cuenta que, hacerlo de esta forma, no solo no aumentará su efectividad, sino que podría aumentar los efectos secundarios.

Especialmente al principio, muchos especialistas aconsejan utilizar una cantidad muy pequeña (del tamaño de un guisante) para todo el rostro, cada dos noches, a medida que la piel comienza a hacerse al tratamiento en cuestión. Eso sí, para mantener la descamación bajo control, es fundamental continuar con una crema hidratante. En este sentido, muchos expertos recomiendan incluso aplicarse el ácido retinoico después del humectante, lo que ayudará a crear una barrera que será de enorme utilidad a la hora de minimizar la irritación.

Por suerte, muchos de los ácidos retinoides están formulados con ingredientes hidratantes, que ayudan a minimizar al máximo el riesgo de que se produzcan irritación y sequedad. 

La protección de la piel es fundamental

Como ya te hemos comentado en bastantes ocasiones, el uso diario de un protector solar adecuado para nuestro fototipo de piel es siempre fundamental y recomendable, sobre todo en aquellos momentos en los que vamos a permanecer al aire libre.

Como hemos visto, si estás utilizando retinol, cualquier crema con retinoides o el propio ácido retinoico, uno de sus efectos secundarios es la de hacer que la piel se vuelva muchísimo más sensible a los rayos ultravioleta, dado que la piel que surge después de su uso continuado en el tiempo es mucho más delgada y delicada. De ahí que el uso de un protector solar de amplio espectro, con al menos un factor de protección solar de 30 es cuanto menos imprescindible, en particular a lo largo del día.

Por este motivo muchos expertos desaconsejan el uso de este tipo de tratamientos durante los meses de verano, especialmente cuando disfrutamos de las vacaciones y tenemos pensado pasar mucho tiempo bajo la luz solar directa. Aún cuando utilicemos protector solar de forma correcta, y diariamente, lo ideal es suspender el tratamiento, al menos hasta que tengamos la seguridad de que no volveremos a tomar el sol en la playa o en la piscina durante algunos meses.

Por otro lado, dado que la luz solar disminuye la eficacia del producto con ácido retinoico, es muchísimo más recomendable utilizarlo y aplicarlo únicamente por la noche. ¿El motivo? La luz del sol tiende a desactivar la acción del ácido retinoico.

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Christian Pérez

Director y CEO de Gaia Media Magazines, empresa editora de Natursan. Ha cursado estudios de Historia por la ULPGC y de Psicología en la UNED. Apasionado de la nutrición y la vida sana, es creador de contenidos desde hace 11 años. ¡Ah! Y también papá a tiempo completo con 4 años de experiencia.

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Director y CEO de Gaia Media Magazines, empresa editora de Natursan. Ha cursado estudios de Historia por la ULPGC y de Psicología en la UNED. Apasionado de la nutrición y la vida sana, es creador de contenidos desde hace 11 años. ¡Ah! Y también papá a tiempo completo con 4 años de experiencia.

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