El yogur posee una composición muy similar a la que podemos encontrar en la leche, puesto que aporta los mismos nutrientes, tales como calcio, vitaminas y minerales.

La mayor cantidad de sus diferentes y diversas cualidades se deben a la fermentación (proceso por el que la leche se convierte en yogur), dado que, esta práctica, mejora además la asimilación de lactosa por parte de nuestro cuerpo.
Aunque, dicho sea de paso, contiene menos lactosa, por lo que quienes toman yogur se benefician de que posee cantidades de nutrientes similares a las de la leche, pero la lactosa en sí se absorbe mejor.
La diferencia más importante que encontramos entre el yogur y la leche es que aproximadamente 1 gramo de yogur puede contener entre 10 y 100 millones de microorganismos vivos (que reciben el nombre de lactobacillus), que son beneficios para el organismo, mientras que la leche no los tiene.
Esto ayuda a que, por ejemplo, sus bacterias vivas ayuden a regenerar la flora intestinal, entre otros beneficios importantes.
Comprando yogur en el mercado
En muchos mercados o supermercados podemos encontrar a día de hoy una gran variad de yogures. Sin embargo, debemos tener en cuenta que una de las mejores opciones son los que llevan trozos de fruta, ya que son mucho más nutritivos pero, sin embargo, aportan algunas calorías más.
Como bien sabemos, para poder bajar ese contenido calórico es más recomendable optar por los desnatados, puesto que los de sabores son ricos en colorantes que, a decir verdad, no aportan beneficios nutricionales (en este caso es más recomendable consumirlos con moderación).
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Publicado el día 21 ene, 2009
Fecha de última revisión 21 ene, 2009
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