A aquellos usuarios que disfruten de un buen plato de sopa de pollo, una comida que ha sido llamada como “la penicilina de la abuela” (por su capacidad para combatir el resfriado), están de enhorabuena.
Y es que recientemente investigadores japoneses han descubierto que este plato popular, tan apetecible en las noches tanto otoñales como invernales, puede ayudar a reducir la tensión arterial.
Los citados investigadores hallaron que las proteínas del colágeno encontrado en el pollo podían de hecho reducir la presión arterial, pudiendo actuar así como lo hacen los medicamentos para la presión arterial.
No en vano, estudios anteriores habían encontrado que, las pechugas de pollo, contenía sólo pequeñas cantidades de colágeno, pero no las suficientes para poder repercutir en la tensión arterial.
En el nuevo estudio, los científicos examinaron los muslos de pollo, encontrando con ello cuatro proteínas que tenían colágeno tal que actuaban como los citados medicamentos inhibidores de la ECA.
Eso sí, los investigadores han hecho una advertencia: aquello que sería medicinal es el pollo en sí, y no el resto de ingredientes de la sopa.
Vía | American Heart Association
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Publicado el día 20 oct, 2008
Fecha de última revisión 17 sep, 2011
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