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¿Alguna vez has dicho la frase «si no me tomo un café por la mañana no soy persona»? Si es así es probable que tengas algún problema con la cafeína y sobre todo con el consumo regular de café. Te explicamos por qué te hace tanta falta cada día.

¿Bebes habitualmente una taza de café? ¿Por las mañanas? Si es así, es posible que en algún momento hayas mencionado una frase tan común como habitual en muchas casas: «Si no me tomo un café por la mañana no soy persona». Y es que lo cierto es que cuando tendemos a convertir el consumo de café en un hábito, especialmente en el desayuno o a lo largo de la mañana (o también después de las comidas), es normal que tendamos a sentir que la taza de café se ha constituido como una auténtica necesidad en nuestro día a día. Podemos encontrarnos incluso con personas que toman un café antes de irse a la cama, sin que ello les cause insomnio o algún tipo de problema para dormir bien.

Aunque se habla habitualmente de la conocida como adicción al café, lo cierto es que no es adecuado hablar de adicción como tal, y sí de dependencia al café y a la cafeína. Y es que el consumo habitual y regular de café o de cualquier otro alimento o bebida rica en cafeína tiende a causar lo que se conoce médicamente como síndrome de abstinencia, el cual ha sido de hecho probado mediante rigurosos estudios científicos.

Adicción y dependencia al café

Pero para que produzca dependencia no sólo es necesario un consumo considerable de café al día. Aunque los expertos consideran que una dosis mayor a 400 mg. al día puede crear dependencia psicológica y física, de forma que necesitamos cada vez una mayor ingesta de cafeína con el objetivo de conseguir el efecto deseado y de mantenernos activos, todo dependerá de la persona, dado que se han observado incluso casos de adicción al café con dosis diarias bajas (de 100 mg./día, el equivalente a una taza de café).

¿Qué síntomas produce el síndrome de abstinencia por consumo de café?

La realidad es que la frase que da nombre a este artículo encierra mucho sentido y también puede enseñarnos bastante acerca de la dependencia que tiende a producir el consumo diario y regular de café, y las necesidades de nuestro organismo a tomar cada vez más cantidades de cafeína para conseguir el mismo efecto. De hecho, hay personas que necesitan tomarse la taza de café de rigor por la mañana para poder “despertarse” y activarse. De forma que, cuando no lo hacen, surgen los siguientes síntomas típicos:

  • Irritabilidad y mal humor.
  • Dolor de cabeza.
  • Sensación de adormecimiento y fatiga.
  • Dificultad para trabajar o para concentrarse.
  • Depresión.
  • Ansiedad.
  • Deterioro del rendimiento cognitivo.

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¿Cuántas tazas podemos tomar al día de café sin riesgos?

Como todo, un consumo de café tomado en su justa medida y sin excesos no implica ningún tipo de riesgo para la salud, pero cuando nos excedemos en las cantidades diarias recomendadas sí que supone un problema y un riesgo de dependencia.

Como ya vimos en un artículo anterior en el que nos preguntábamos Cuántas tazas de café se pueden tomar al día, no es recomendable consumir más de 400 a 550 mg. de cafeína al día. Es decir, no es aconsejable superar las 4 tazas de café diarias, siempre teniendo en cuenta que las cantidades de cafeína presentes en una taza de café varía en función del tipo. Así, por ejemplo, mientras que una taza de café expreso tiene unos 200 mg., una taza de café instantáneo entre 30 a 40 mg. Aunque muchos expertos coinciden en señalar que lo mejor es no pasarlos de 2 a 3 tazas al día, en torno a los 200 mg. de cafeína diarios.

Imágenes | Todd / McKay Savage

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