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Seguramente que en algún momento te has preguntado si es seguro utilizar los fotoprotectores y cremas solares del año pasado. Te respondemos a esta duda en este artículo.

Quizá te sorprenda, pero hay personas que llevan utilizando la misma crema solar décadas. Y seguramente te preguntarás… ¿cómo puede ser posible que no se les haya acabado? Muy sencillo: o bien porque no se ponen, se ponen mal, o en definitiva se ponen muy poco. Aunque es posible que te hagas otra pregunta aún más importante: ¿es realmente adecuado utilizar una crema solar después de tanto tiempo tras haber sido comprada?.

Como de buen seguro sabrás, el uso del fotoprotector siempre que vayamos a tomar el sol es fundamental, aunque lo más adecuado es utilizar siempre el más indicado según nuestro tipo de piel. Así, por ejemplo, si tienes una piel muy clara que nunca se broncea y se quema con facilidad tu índice de protección debe ser superior a 50; si tienes una piel que se broncea pero se quema con facilidad tu índice de protección se sitúa entre 25 a 40; y si tienes una piel que se broncea con facilidad tu índice de protección se sitúa entre 15 a 25.

Uso de crema solar de un año para el otro

Ahora que ha llegado el verano, es posible que al ir a la playa por primera vez te hayas encontrado con la crema solar del año pasado, la cual es muy común y habitual que dejemos a la mitad de un año para el otro (sobretodo si la compramos nueva a comienzos de verano).

La pregunta en este punto es sencilla, ¿podemos seguir utilizándola un año después de haberla comprado? Lo cierto es que no es aconsejable utilizar cremas solares abiertas de un año para el otro, dado que durante los días de verano (en los que vamos a la playa o a la piscina, por ejemplo), solemos exponerlos a condiciones ambientales ciertamente extremas, de manera que las temperaturas que tienden a alcanzar no garantizan la capacidad tanto de protección como de estabilidad del producto.

De esta forma, el factor de protección solar real no se correspondería finalmente al indicado en el envase del producto, de manera que su protección no sería la adecuada en definitiva para nuestro tipo de piel, teniendo un mayor riesgo de quemaduras solares.

Imagen | Kirt Edblom

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