Mantener la piel limpia es, fundamentalmente, uno de los primeros gestos de salud y de belleza, puesto que lo que mostremos en el exterior será fiel reflejo de cómo nos sintamos y estemos por dentro.
Sin embargo, entre uno de los gestos de belleza e higiene más eficaces nos encontramos con el peeling o la exfoliación, puesto que con esta sencilla y simple acción conseguimos retirar las células muertas que se encuentran en nuestra piel, y ésta aparecerá mucho más luminosa y clara.
El peeling puede ralizarse usando sencillamente una esponja natural con el producto de limpieza, siendo esta práctica una de las más recomendables para pieles normales, finas o secas.
Pero para pieles más gruesas con cierta tendencia grasa lo mejor es una exfoliación con productos algo más “fuertes”: mascarillas a base de própolis, arcilla blanca o avena.
Virtudes y beneficios del peeling
Entre las propiedades más importantes del peeling y de la exfoliación en sí, nos encontramos con que gracias a sus diferentes propiedades suavizantes, purificantes y limpiadoras, ayudamos a mantener la protección natural de nuestra piel.
Eso, claro está, sin contar la limpieza y la exfoliación que hacemos en nuestra propia piel.
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Publicado el día 11 ene, 2009
Fecha de última revisión 11 ene, 2009
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