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Los radicales libres son átomos o grupos de átomos producidos por nuestro organismo, que sin la protección antioxidante pueden convertirse en un peligro para la salud. Conoce más sobre ellos.

¿Sabías que cada célula de tu cuerpo sufre unos 10.000 impactos de radicales libres cada día? El organismo contragolpea, convirtiéndose en una auténtica batalla. Cada día atacan constantemente al ADN del organismo, a las proteínas, a los hidratos de carbono y a las grasas, causando daños potencialmente graves si no les ponemos freno. Pero ¿qué son? Los radicales libres son átomos o grupos de átomos, los cuales en su composición poseen un electrón que no se está aparejado, y que se encuentra en la capacidad de aparearse, de ahí que sean tan inestables y reactivos.

Lo cierto es que para establecer el equilibrio, el átomo busca capturar un electrón de otro átomo, de forma que el átomo que lo pierde se convierte asimismo en otro radical libre. ¿El resultado? Se genera una reacción en cadena, que daña las células, produce enfermedades y nos envejece. Explicándolo de forma más sencilla, podemos decir que son sustancias o moléculas químicas muy reactivas, que introducen oxígeno en las células, produciendo su oxidación.

Radicales libres

Los radicales libres son liberados cuando el alimento que consumimos a través de nuestra dieta es metabolizado para la producción de energía en las células. No obstante, éstos también pueden provenir del ambiente: la contaminación ambiental, el humo del tabaco, las radiaciones provenientes de los rayos ultravioleta del sol, el humo producido por el tubo de escape de los coches…

La formación de los radicales libres

El organismo produce radicales libres con el objetivo de luchar frente a la acción negativa de virus y bacterias. Es decir, nos encontramos ante un mecanismo de defensa creado por nuestro propio cuerpo. Sin embargo, para que su acción no se convierta en nociva para nuestra salud y en un auténtico “peligro” es necesario que sean controlados mediante la protección antioxidante.

En este sentido, los antioxidantes son sustancias que liberan electrones en nuestra sangre, los cuales son captados por los radicales libres, volviéndose con ello en moléculas estables.

Precisamente para evitar que los radicales libres roben electrones a nuestras células, y se conviertan por tanto en un auténtico peligro para nuestra salud, es importantísimo seguir una dieta rica en alimentos antioxidantes. Para ello, basta con seguir una alimentación sana y equilibrada, rica en alimentos naturales y frescos, como por ejemplo es el caso de frutas y verduras, cereales integrales, frutos secos, pescado, carnes blancas y té verde.

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