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Los periodos de carencia en seguros médicos son muy habituales en la mayoría de las aseguradoras. Descubre qué son, en qué consisten y por qué se aplican a los seguros de salud.

Los seguros médicos privados son una buenísima opción si deseas complementar la sanidad pública, ya sea porque prefieres acudir a la consulta del especialista médico sin pasar antes por el médico de cabecera, o bien porque deseas hacerte una determinada prueba diagnóstica sin tediosas listas de espera. Sea cual fuere el motivo, la opción es interesante si te lo puedes permitir, y si, sobretodo, el seguro de salud tiene amplias coberturas y servicios.

Explicado de forma sencilla, y como te comentábamos en el artículo en el que nos preguntábamos ¿Qué son los seguros médicos?, un seguro de salud es aquel en el que una persona firma un contrato con una compañía de seguros, en la cual queda asegurado la salud de la persona, de forma que la aseguradora se compromete a cubrir los gastos médicos del paciente. A cambio, el cliente (o paciente) debe pagar una determinada cantidad mensual, y dependiendo del tipo de seguro que sea, también unas cantidades determinadas en función de los gastos que se produzcan (copagos).

Periodos de carencia en seguros medicos

Pero como te indicábamos en el artículo Antes de contratar un seguro médico: lo que debes tener en cuenta, antes de contratar un seguro de salud es importantísimo analizar sus características, coberturas y precio. Entre una de las características a tener en cuenta es el conocido como periodo de carencia. Sobre él te hablamos en esta ocasión.

¿Qué es un periodo de carencia?

Consiste en un periodo de tiempo durante el cual el asegurado no tiene derecho a determinadas prestaciones que se derivan del seguro, de forma que una pase pase o transcurra ese periodo de carencia, podrá empezar a utilizar el seguro con absoluta y total normalidad.

Este periodo de carencia comienza desde el momento en el que entra en vigor la póliza del seguro médico contratado, y suele oscilar entre los 3 meses para tratamientos médicos sencillos hasta los 12 meses para algunos tratamientos médicos complejos y pruebas diagnósticas (como quimioterapia, radioterapia, trasplantes, diagnóstico de esterilidad o infertilidad…).

No obstante, la persona sí puede tener acceso a pruebas diagnósticas sencillas (como análisis de sangre y de orina, ecografías y radiografías…), y a consultas de especialistas médicos, casi en la mayoría de los seguros de salud.

¿Cuál es el objetivo de los periodos de carencia?

Su objetivo es el de controlar el fraude, y evitar que un determinado cliente que haya sido diagnosticado previamente de una enfermedad grave contrate un seguro médico privado con el objetivo de acceder de manera prioritaria a tratamientos médicos complejos.

¿Cuándo no se aplicaría el periodo de carencia en el seguro de salud?

Los periodos de carencia no se aplican en casos de accidentes o enfermedades de urgencia vital, las cuales hayan sobrevenido y sido diagnosticadas después de la fecha de entrada en vigor de la póliza.

También si ya cuentas con un seguro médico contratado con la competencia, y decides contratar en una nueva compañía. En muchos casos la nueva aseguradora respeta los plazos de carencia de la anterior.

Por otra parte, en determinadas ocasiones las aseguradoras pueden lanzar campañas de publicidad y ofertas que animan a las personas a contratar sus seguros médicos disfrutando de descuentos e interesantes promociones. Una de las más habituales es suspender los periodos de carencia para los nuevos asegurados que contraten el seguro en un determinado periodo de tiempo.

Coberturas y tratamientos sujetos a los periodos de carencia

Podemos establecer un conjunto de tratamientos médicos y especialidades que, en la mayoría de los seguros médicos, suelen estar sujetos a determinados periodos de carencia. Son los siguientes:

  • Intervenciones quirúrgicas ambulatorias (3 meses) y no ambulatorias (6 meses).
  • Hospitalizaciones (6 meses).
  • Embarazo y parto (entre 8 a 12 meses).
  • Tratamientos de reproducción asistida (entre 6 a 8 meses).
  • Trasplantes (12 meses).
  • Quimioterapia y radioterapia (entre 10 a 12 meses).
  • Pruebas diagnósticas complejas, como por ejemplo los TAC (entre 6 a 10 meses).

Imagen | Flickr

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