Un reciente estudio llevado a cabo por la doctora en psicología Sonia Rodríguez Ruiz (Universidad de Granada), ha analizado los diferentes mecanismos -tanto psicológicos como fisiológicos- que llevan aparejados un deseo irresisteble por comer chocolate.
Según la investigación, el chocolate provoca un conflicto motivacional de aproximación y de rechazo, un querer y no poder, algo que vendría a estar relacionado cuando una persona necesita de manera impetuosa comer chocolate.
Diversas teorías apuntarían que el cacao contiene una serie de sustancias adictivas, actuando como una “droga” al hacernos sentirnos bien; en tal manera que recurriremos a ella cuando estamos con estados de ánimo bajos o negativos, como pueden ser el caso de la ansiedad, la depresión o el estrés.
Según la investigadora, comparando entre hombres y mujeres, es esta última quien sufre una mayor atracción por las chocolatinas o los bombones, especialmente porque, a nivel social, se le exige estar delgada. Al comerlos, experimenta un sentimiento de culpabilidad que los hombres en muy pocas ocasiones padecen.
¿En qué consistió el estudio?
- Se seleccionaron 72 mujeres, estudiantes y sanas que no sufrieran ningún tipo de trastorno alimenticio.
- Edad comprendida: entre los 18 y los 23 años.
- Se las sometió a pruebas consistentes en la visualización de imágenes de diverso contenido emocional, tanto agradables como desagradables.
- Se estudiaron reacciones corporales (parpadeo, sudor, ritmo cardíaco y respiración).

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Publicado el día 24 may, 2008
Fecha de última revisión 17 sep, 2011
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