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Comer las 12 uvas en Nochevieja o Fin de Año, cada 31 de diciembre, es una tradición popular muy común en España y en otros países. Pero ¿por qué se hace?.

Si te preguntara por una tradición navideña muy común en muchas casas españolas, y que precisamente sólo se realiza una noche del año (concretamente la última del año, para ser más precisos), es bastante posible que te venga una a la cabeza: comer las doce uvas. Se trata sin duda alguna de una de las tradiciones más extendidas, y que cada año se lleva a cabo cada Nochevieja o Fin de Año. Y es que aunque se trata de una tradición que tiene su origen en España, ¿sabías que a día de hoy se ha extendido a otros países, como por ejemplo a Colombia, Chile, México, Venezuela, Bolivia o Ecuador?.

La tradición es en realidad muy sencilla: consiste en comer 12 uvas, una por cada campanada, a las 12 de la noche del 31 de diciembre (es decir, en Nochevieja). Pero, ¿conoces su origen, y sobre todo, por qué se comen uvas cada Fin de Año?.

Uvas en Nochevieja

La historia de la tradición de comer uvas en Nochevieja

Existen diferentes explicaciones que tratan de ofrecer una aclaración acerca de cuándo y dónde empezó la tradición de comer uvas cada 31 de diciembre. La primera de ellas dice que todo surgió en el año 1882, época en la que era muy habitual que la clase más pudiente de la sociedad tenía por costumbre comer uvas y beber champán durante la cena de Nochevieja.

En aquellos momentos, un grupo de madrileños optaron por ironizar con una situación que criticaba el resto de la sociedad (precisamente por la pobreza existente), y acudieron a la madrileña Puerta del Sol para comer uvas a la vez que les acompañaban las campanadas.

Pocos años después, el día 2 de enero de 1894, el diario El Siglo Futuro incluía un artículo publicado el 1 de enero del mismo año en El Imparcial, titulado “Las uvas bienhechoras” en el que se hablaba de una costumbre importada de Francia de comer uvas al escuchar la primera campanada de las doce, y “tenía reunidas en fraternal coloquio a infinidad de familias, y todos a coro gritaron: ¡Un año más!”. Un año más tarde, concretamente en la Nochevieja de 1895, fue el Presidente del Consejo de Ministros quien despidió el año con uvas y champán, haciendo una referencia escrita sobre las 12 uvas.

Uvas en fin de año

Otra explicación igual de coherente la encontramos en el año 1909, época en la que se produjo una muy buena cosecha de uva, de forma que los productores decidieron animar a la población para que las compraran vendiéndolas como “uvas de la suerte”.

Sea como fuere, lo cierto es que la tradición se ha ido arraigando con el paso de los años, de manera que a día de hoy las uvas simbolizan la abundancia, de manera que cada vez que comemos una con cada campanada hay que pedir un deseo.

Imágenes | Christian Schnettelker / Chris Oakley

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