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Mantener una higiene diaria es fundamental, pero bañarnos o lavarnos la piel varias veces en un mismo día puede no serlo tanto. Te explicamos sus consecuencias.

Mantener una higiene correcta y adecuada, así como una limpieza óptima de nuestro cuerpo, implica la necesidad de ducharnos o bañarnos al menos una vez por día, preferiblemente por la noche antes de irnos a la cama, ya que de esta forma conseguiremos eliminar todas aquellas sustancias antihigiénicas que se hayan quedado en nuestra piel y que hemos ido acumulando a lo largo del día: no solo el propio sudor en sí mismo, sino también polvo, determinadas sustancias contaminantes propias de la polución de las grandes suciedades…

La higiene y limpieza debe mantenerse cada día, siendo muy habitual ducharnos o bañarnos al terminar nuestra jornada. Incluso hay quienes prefieren ducharse por la mañana antes de ir al trabajo con el objetivo de estimularse, tonificarse y despertarse, y quienes optan por no hacerlo y solo lavarse la cara.

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Sea como fuere, aunque debemos mantener una higiene y limpieza diaria adecuada, ¿sabías que los excesos son tremendamente malos y negativos para la salud de nuestra piel?. En este sentido nos encontramos con una máxima que siempre deberíamos tener en cuenta: cualquier hábito, por saludable que sea, cuando en realidad es realizado en exceso termina por volverse perjudicial. Y en el caso de las duchas o baños diarios ocurre prácticamente lo mismo, en especial si tendemos a hacerlo muchas veces a diario.

Las consecuencias de bañarnos o ducharnos varias veces al día

Eliminamos sustancias naturales esenciales

Cada día nuestra piel genera aceites y sustancias naturales que ayudan a mantenerla en un estado óptimo, y precisamente si la piel produce aceite es precisamente por algo muy sencillo: porque lo necesita.

Este aceite además de ser completamente natural ayuda a curar, proteger y humectar la piel, algo fundamental para que nuestra piel funcione de forma adecuada y además tenga una apariencia clara y brillante.

Sin embargo, cuando nos bañamos muy a menudo terminamos por arrastrar todas esas sustancias naturales que nuestra piel genera para protegerse, por lo que tenderá a mostrarse más seca y además será más proclive a los ataques de los gérmenes. Por otro lado, aunque creas tener la piel más limpia, en realidad estarás produciendo más células muertas.

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El pH de la piel se puede alterar

La piel contiene una flora bacteriana indispensable para protegernos frente a la acción tan negativa de los gérmenes y de la contaminación ambiental, además de ser imprescindible en caso de infecciones o irritaciones cutáneas.

Sin embargo, cuando nos lavamos a menudo podemos alterar el pH de la piel. Por ello también es muy importante tener presente qué productos aplicamos en la piel, ya que deben ser respetuosos con este pH.

Hace que absorba más agua

Aunque al lavarnos mucho creamos que la piel está más limpia, en realidad estamos contribuyendo a que absorba grandísimas cantidades de agua.

El resultado es más que evidente: la piel termina por arrugarse y contraerse, volviéndola muchísimo más propensa a la sequedad y por tanto a la aparición de incómodas y dolorosas grietas.

Aportamos sustancias poco saludables

Obviamente, si nos lavamos una o dos veces al día no solo no será perjudicial para la piel, sino que será beneficioso en tanto en cuanto mantenemos una adecuada higiene.

No obstante, el agua que utilizamos contiene cloro, trihalometanos y otras sustancias químicas negativas para la piel, por lo que la salud de ésta puede verse seriamente perjudicada, en especial si nos bañamos muchas veces.

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Consejos útiles y adecuados a la hora de bañarnos o ducharnos

Una vez tenemos en cuenta las consecuencias de bañarnos o ducharnos varias veces al día, en lo que se refiere a la salud de nuestra piel, también es útil conocer algunos consejos que sí que son recomendamos. Te los explicamos a continuación:

  • La frecuencia de la ducha o baño: su frecuencia debe ser normal, por ejemplo a mitad del día o al finar de la jornada.
  • El uso del jabón y champú: debemos vigilar qué productos de limpieza e higiene utilizamos. Los mejores son productos con ingredientes totalmente naturales, o que no contengan parabenos. En caso de darnos más de dos duchas al día es necesario prescindir del jabón, limitando su uso solo en una ducha.
  • Evitar las esponjas rígidas: las cuales producen una fricción fuerte sobre la piel. Es mejor optar por una esponja muy suave o hacer un leve masaje con la mano, suficiente para eliminar cualquier rastro de suciedad.

Y como no podría ser menos, es importantísimo hidratar la piel después de la ducha, sobre todo cuando estemos completamente secos.

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