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El estrés y la ansiedad son dos auténticos enemigos para la salud de nuestra piel, porque acelera el envejecimiento y además provoca que la piel envejezca de forma prematura. Te desvelamos por qué.

Cuando nos preocupamos por la salud de nuestra piel solemos fijarnos en utilizar productos de higiene y de cosmética adecuados, optando por ejemplo por las opciones más naturales y recomendadas. También es común que nos acordemos de nuestros hábitos y les prestemos una especial atención: cuándo nos lavamos el rostro y la piel y que productos usamos, qué deberíamos cambiar…

Incluso nos fijamos en lo que comemos, precisamente porque cada vez más nos percatamos de que nuestra dieta y alimentación influyen de forma directa en el estado de nuestra piel. Pero ¿en alguna ocasión te has planteado lo que el estrés hace a la misma?.

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Es más, en palabras de muchos dermatólogos y expertos en belleza, el estrés puede ser la causa de que tu piel esté envejeciendo de forma acelerada y prematura, dañando tu rostro y ocasionando una mayor aparición de arrugas, acné, espinillas…

La realidad en muchas ocasiones es que no solo basta con seguir una alimentación equilibrada y rica en alimentos naturales, beber agua en cantidades suficientes y practicar ejercicio físico de forma rutinaria. También los altibajos emocionales, el estrés y la ansiedad influyen a negativo de forma muy directa. ¿Por qué?.

Cuando el estrés acelera el envejecimiento

Diferentes estudios científicos han constatado ya en diferentes ocasiones que el estrés libera en nuestro organismo determinadas sustancias químicas entre las que destaca una conocida con el nombre de cortisol, considerada habitualmente como la hormona del estrés fundamentalmente porque nuestro cuerpo tiende a fabricarla cuando nos encontramos ante situaciones de emergencia con el fin de ayudarnos a enfrentarnos a los problemas.

En situaciones normales las distintas células de nuestro organismo utilizan el 90% de la energía en actividades metabólicas. Sin embargo, cuando se produce una situación estresante y entramos en una situación de alarma el cerebro envía un mensaje a las glándulas adrenales con el objetivo de que liberen cortisol, la cual provoca que el cuerpo libere glucosa a la sangre para enviar así cantidades enormes de energía a los músculos.

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Cuando el estrés es solo puntual es beneficioso para nuestro organismo, porque nos activa y nos pone en alerta. Pero cuando se mantiene por periodos largos, y además es un estrés de mucha intensidad, es muy perjudicial para nuestra salud, convirtiéndose así no solo en una causa de aparición de enfermedades crónicas, sino también del envejecimiento.

En este sentido debemos tener en cuenta que el cortisol no es la única hormona causante de dicho envejecimiento. También es importante nombrar otras sustancias como la adrenalina (o epinefrina), las cuales tienden a causar una mayor oxidación celular al interferir en la producción de la insulina, aumentando la absorción de azúcar y grasas en la sangre.

Como consecuencia nuestra piel se envejece más rápidamente, de manera prematura. Pero cuando ese envejecimiento es producido por el estrés es posible paliar sus secuelas siempre y cuando se mantenga una vida mucho más tranquila y relajada, y nos alejemos de todas aquellas sensaciones, situaciones o sentimientos que nos causan estrés.

La solución es más que evidente: reducir la ansiedad y el estrés, preferiblemente eliminando todas las situaciones que lo crean. Una opción es practicar ejercicio físico de forma regular, lo que nos ayuda de forma muy positiva a la hora de desestresarnos. Por otra parte, tampoco debemos olvidarnos de determinadas actividades relajantes, como es el caso de la práctica del yoga y la meditación.

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