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La alcachofa es una hortaliza muy buena para la salud, gracias a sus increíbles propiedades y cualidades tanto nutricionales como curativas y medicinales. Descubre para qué son buenas las alcachofas.

¿Sabías que existen más de 20.000 especies, aunque en realidad son pocas las especies de alcachofas que originalmente se cultivan en el mundo? El motivo es evidente: necesitan de un clima cálido y de un terreno calcáreo, que no es posible encontrar en muchos lugares. No obstante, desde un punto de vista histórico existe constancia que tanto los griegos como los romanos ya la comían, mientras que no fue hasta la llegada del rey Enrique VII (28 de enero de 1457 – 21 de abril de 1509) cuando se introdujo oficialmente en Inglaterra.

Desde entonces, la alcachofa se ha convertido en un alimento muy apreciado, no solo desde un punto de vista culinario o gastronómico (por su sabor amargo y textura al ser cocida), sino desde un punto de vista medicinal por sus increíbles beneficios y propiedades. De hecho, como trataremos luego, se convierte en uno de los alimentos más interesantes a la hora de cuidar el hígado, al actuar como un excelente protector y depurativo hepático.

Para qué son buenas las alcachofas

Adecuada para combatir la diabetes

Diferentes estudios han podido constatar que la alcachofa es capaz de reducir los niveles de azúcar en la sangre, de forma que se constituye como un alimento indispensable e indiscutible en la dieta del diabético, al ayudar a combatir la diabetes desde un punto de vista nutricional.

Se trata de un alimento que no aumenta de manera brusca los niveles de glucosa en la sangre. De hecho, no solo ayuda a mantenerla estable, sino que es capaz incluso de ayudar a reducirla de forma totalmente natural.

Excelente digestiva

La alcachofa es rica en cinarina, una sustancia ácida capaz de aumentar la secreción de bilis. Por esta cualidad se convierte en un alimento ideal tanto para el sistema digestivo como para ayudar al buen funcionamiento tanto del hígado como de la bilis.

En el caso particular de la cinarina, actúa a la hora de aumentar la producción de bilis, tan necesaria e imprescindible para la digestión de las grasas. De ahí que sea un alimento ideal para facilitar las digestiones pesadas y difíciles.

Ideal para eliminar toxinas

Precisamente por su contenido en cinarina, la alcachofa también es un alimento adecuado para eliminar toxinas acumuladas en nuestro organismo, beneficio muy reconocido que en definitiva le ha brindado esa popularidad tan conocida como depurativo.

alcachofas

Para cuidar y depurar el hígado

La alcachofa también es especialmente útil para depurar el hígado, al ayudar a regenerar las células hepáticas de manera totalmente natural. Por este motivo también ayuda a combatir las sustancias tóxicas, siendo un alimento aconsejado en caso de higado graso (un trastorno consistente en la acumulación de grasa en el hígado, que si no es tratada puede evolucionar a estadios más graves, como por ejemplo cirrosis o cáncer de hígado).

Por la presencia de cinarina, la alcachofa está también aconsejada en caso de ictericia, hígado perezoso y mala digestión de las grasas.

En caso de colesterol y triglicéridos altos

Dado que la alcachofa es un alimento de sabor amargo, favorece la función del hígado, nos ayuda a digerir las grasas mucho mejor, es rica en cinarina, y actúa como un excelente depurativo y diurético, también es útil a la hora de reducir el colesterol alto y los triglicéridos.

En el caso particular del colesterol alto y de triglicéridos altos, un consumo regular de alcachofas cocidas (sin acompañar con grasas) ayuda a rebajar los niveles tanto de colesterol total como de colesterol LDL (malo), actuando a su vez de manera positiva sobre el colesterol HDL (bueno).

Imágenes | Joy / Mike Mozart

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