Como sabemos, los frutos secos son aquellos cuya parte comestible posee, entre otros aspectos, menos del 50% de agua. Forman parte de la dieta mediterránea, y desde hace décadas se les han reconocido diferentes beneficios para la salud.
Los expertos recomiendan tomar unos 25 gramos de frutos secos al día, cinco veces a la semana, especialmente si queremos que éstos puedan ofrecernos esa serie interesante de beneficios.
Pero, ¿los frutos secos pueden llegar a ser buenos para nuestro corazón? Y si es así, ¿de qué forma nos ayudarían a tener un corazón sano?
Una de estas importantes propiedades la hemos conocido gracias a diferentes estudios en nutrición llevados a cabo recientemente, a partir de los cuales se ha constatado que comer avellanas, nueces y almendras reduce el nivel de colesterol malo y controla la hipertensión y la glucosa.
Como bien conocemos y hemos visto en algunos artículos anteriores, tres de los factores de riesgo más importantes en lo que se refiere a las enfermedades cardiovasculares.
Esto es posible gracias a su alto contenido en oligoelementos, polifenoles y minerales como el zinc, magnesio, cobre y selenio, los cuales ayudan a mantener el grosor del endotelio, que vendría a ser la capa más interna de los vasos sanguíneos.
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Publicado el día 17 nov, 2008
Fecha de última revisión 17 nov, 2008
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