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Se piensa que los alimentos integrales adelgazan por sí solos, cuando en realidad éstos no poseen efectos adelgazantes, y sí un efecto saciante. Descubre por qué no adelgazan.

En la actualidad podemos encontrarnos con una grandísima diversidad de mitos y errores comunes en la alimentación, que a pesar de saberse que en realidad no son ciertos, aún a día de hoy continúan al pie del cañón porque muchas personas no conocen la realidad a ciencia cierta. Es decir, existen leyendas relacionadas con determinados alimentos, que sin embargo no poseen ningún tipo de fundamento científico.

¿Y por qué continúan estos mitos? Muy sencillo: por un lado muchas marcas de alimentación se aprovechan del desconocimiento que la mayoría de las personas tienen acerca de determinados supuestos beneficios de un alimento, y lo difunden como tal desde un punto de vista publicitario. Por otro, también tiene mucho que ver ese desconocimiento, que hace que ese mito siga pasando de boca en boca a pesar de no ser cierto.

Alimentos integrales y adelgazamiento

Un ejemplo de ello es la creencia de que los alimentos integrales no adelgazan. ¿Cuántas veces no lo habrás escuchado? “Come alimentos integrales en tu dieta de adelgazamiento, porque te ayudan a perder más peso”. Sin embargo, se trata de un completo error, y a continuación te indicamos por qué.

Por qué los alimentos integrales no adelgazan

Los alimentos integrales no adelgazan en realidad por algo muy sencillo: su contenido energético es el mismo que el que poseen los alimentos refinados; es decir, tienen las mismas calorías.

Sin embargo, al tener un mayor contenido de fibra, poseen un efecto saciante que se traduce en que la persona que los consume habitualmente tienda a comer menos; en consecuencia, baja de peso. Pero no porque el alimento integral por sí mismo adelgace (y cuente por ello con cualidades adelgazantes), sino por el efecto saciante que produce su contenido en fibra, de la misma manera que lo haría cualquier otro alimento rico en fibra, como es el caso del salvado de trigo, las semillas de linaza o el germen de trigo.

Eso sí, desde un punto de vista nutricional, el consumo de alimentos integrales es fundamental a la hora de seguir un estilo de vida lo más saludable posible, y deben sustituir de hecho al consumo de sus variantes refinados. Por ejemplo, sustituir la pasta normal por pasta integral, el pan blanco por pan integral, y cereales de desayuno refinados y ricos en azúcar por cereales integrales.

Imagen | ulmos

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