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Por lo general las legumbres no son digestivas, pudiendo causar digestiones lentas, flatulencias y gases. Con estos trucos conseguirás que se vuelvan mucho más digestivas.

Dentro del grupo de alimentos que no pueden faltar en una dieta variada y equilibrada, y que de hecho forman parte de la conocida como pirámide alimentaria y también gozan de una buenísima posición en la saludable dieta mediterránea, las legumbres destacan precisamente por su increíble riqueza nutritiva y por las diferentes cualidades que aporta su consumo regular.

Se caracterizan por ser el fruto de las leguminosas, concretamente la semilla contenida en las diferentes plantas pertenecientes a la familia de las Leguminosas. Su carne es generalmente esponjosa y de color blanco, suelen contar con una apariencia alargada y comprimida, y resultan deliciosas en caldos y estofados. Y entre las legumbres más consumidas en nuestro país, podemos nombrar especialmente los garbanzos, lentejas, judías y habas.

Trucos para que las legumbres sean más digestivas

No obstante, a pesar de su riqueza nutritiva y de su gran versatilidad en la cocina (es decir, pueden ser cocinadas con una amplia diversidad de alimentos y en una gran variedad de recetas), cuentan con un efecto secundario en realidad poco deseable: las legumbres tienden a ser poco digestivas, lo que se traduce en que suelen producir digestiones lentas o pesadas, y también molestos e incómodos gases.

¿Por qué las legumbres causan gases y digestiones pesadas?

Durante el proceso de la digestión es muy común que las legumbres ocasionen la aparición de molestos y dolorosos gases. Pero, ¿por qué? ¿Qué ocasiona este incómodo efecto secundario?. La causa debemos encontrarla en su composición, concretamente en la presencia de unos azúcares conocidos con el nombre de oligosacáridos.

Los oligosacáridos son moléculas de gran tamaño que no pueden ser absorbidos por nuestro intestino delgado. Como consecuencia, estos azúcares pasan completamente intactos al intestino grueso, donde se convierten en un medio excelente para que se produzca fermentación bacteriana.

Las bacterias presentes en nuestro intestino grueso (debemos recordar que en él viven alrededor de 200 colonias distintas de bacterias que forman parte de nuestra flora intestinal) tienden a degradar los azúcares, produciendo evidentemente la aparición de los gases.

Gases, flatulencias y legumbres

Cómo hacer las legumbres más digestivas

Como ocurre con otros remedios populares, es cierto que cada cocina tiene sus trucos. Y en el caso de conseguir que las legumbres sean mucho más digestivas también ocurre lo mismo.

En esta ocasión te proponemos cuatro consejos útiles que, aunque no son infalibles del todo, te podrían ayudar a la hora de convertir a las legumbres en un alimento más fácilmente digestivo:

  • Hirviendo que es gerundio: antes de la cocción habitual de las legumbres, y sobre todo después de haberlas dejado en remojo durante algunas horas, una opción útil es poner bastante agua en un cazo o cazuela y cuando comience a hervir añadir las legumbres, dejándolas hirviendo durante 5 minutos. Luego, una vez pasado este tiempo, debes tirar el agua y comenzar con la cocción normal de las mismas. Aunque evitará la aparición de gases este proceso cuenta con una desventaja, y es que se perderán beneficios y nutrientes esenciales.
  • Cocción prolongada: otra opción aconsejada es tratar de mantener una cocción mucho más prolongada en el tiempo, lo que ayudará a que los oligosacáridos se descompongan, convirtiéndolos en azúcares más simples y por tanto muchísimo más fáciles de digerir para nuestro sistema digestivo.
  • Despellejarlas: otro truco tradicional para conseguir que las legumbres sean más digestivas es despellejarlas una vez hayamos acabado con la cocción.
  • Añadir alguna hierba digestiva al agua de cocción: a la hora de conseguir que no causen gases y que sobre todo sean mucho más digestivas, una opción natural que además añadirá sabor a las legumbres es añadir alguna hierba aromática o una especia al agua de cocción. Puedes optar por laurel, comino, tomillo, anís o semillas de hinojo.

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¿Y si no lo consigo?

Es posible que estos trucos no sean suficientes, sobre todo si habitualmente las legumbres suelen causarte daños en tu sistema digestivo. En estos casos una solución es optar por legumbres que sean más digestivas, o que se digieran mejor, como por ejemplo es el caso de las lentejas.

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