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Según un nuevo estudio la sal no causa presión arterial alta, lo que echaría por tierra una de las creencias médicas más arraigadas. ¿Qué hay de cierto en ello?

Siempre se ha asociado que un consumo excesivo de sal a través de nuestra alimentación es uno de los mayores culpables del aumento de la presión arterial alta (o, lo que es lo mismo, de la aparición de la conocida como hipertensión arterial). De hecho, si en algún momento tu tensión arterial ha estado elevada o por las nubes, no dudo en que tu médico la primera recomendación que te hizo fue eliminar la sal de tu dieta, ¿a que sí?.

No en vano, aparentemente, hasta estos momentos los estudios científicos que se habían llevado a cabo para tratar de relacionar el consumo de sodio con el incremento de la presión arterial así lo demostraban: incrementa el riesgo de padecer hipertensión arterial, a la par de saturar los riñones y provocar un mal funcionamiento de estos.

La sal y la presión arterial alta

Sin embargo, ¿qué pensarías si esto en realidad no fuera del todo cierto? Al parecer éstas son las conclusiones de un nuevo estudio científico publicado en la American Journal of Hypertension, en el que se analizaron datos de 8.670 adultos franceses.

En él se encontró que el consumo de sal no se asoció con un aumento de la presión arterial sistólica tanto en hombres como en mujeres, después de controlar otros factores relacionados como por ejemplo la edad (la edad es una de las causas que aumenta el riesgo de hipertensión, ya que la tensión arterial tiende a subir con el paso de los años).

¿Cuándo existe hipertensión arterial? Cuando la presión arterial se sitúa por encima de los 140/90 mm/Hg (140 mm/Hg de presión sistólica y 90 mm/Hg de presión diastólica).

Según los estudiosos, al parecer la relación entre la sal y la presión arterial ha sido hasta el momento “exagerada”, y mucho “más compleja de lo que se creía”.

Indican que a pesar de que el estudio no ha encontrado una asociación estadísticamente significativa entre la presión sanguínea y el consumo de sodio en la dieta, sí constataron que los pacientes que eran hipertensos sí consumen significativamente más sal que los que no presentan hipertensión. No obstante, como otras investigaciones ya habrían constatado, al parecer la sal afecta a las personas de forma diferente.

En lo que se refiere a los factores que sí parecen influir en el aumento de la presión arterial, los investigadores destacan el consumo de alcohol, el aumento de la edad y un IMC por encima de lo recomendado de acuerdo al peso, sexo, edad y altura de la persona (descubre tu Índice de Masa Corporal con nuestra calculadora de IMC).

No obstante, debemos advertir que los resultados obtenidos en esta investigación chocan fuertemente con el CDC americano (Centro para el Control y Prevención de Enfermedades), que cree firmemente que la sal influye de forma directa en la presión arterial, ya que “una gran mayoría de las investigaciones científicas confirman que cuando el sodio se reduce también lo hace la presión arterial”.

La sal sí causa otros problemas en la salud, como por ejemplo retención de líquidos o un aumento del riesgo de sufrir enfermedades del corazón.

Mientras que los estudiosos parecen no coincidir, lo más adecuado siempre es evitar el consumo excesivo de sal en nuestra dieta diaria, optando preferiblemente por otras opciones más sanas y naturales, como por ejemplo las hierbas aromáticas y especias como forma de aportar más sabor a tus platos. En relación a la dieta, el estudio constató que una dieta rica en frutas y verduras frescas estaría asociada al mantenimiento de una tensión arterial más baja. También es fundamental seguir un estilo de vida saludable, y reducir nuestro peso en caso de que tengas sobrepeso u obesidad (en definitiva, es la opción más efectiva a la hora de reducir tu presión arterial).

Y es que al menos sí existen otros trastornos y problemas de salud ocasionados por el consumo excesivo de sal, como por ejemplo retención de líquidos o aumento del riesgo de sufrir alguna enfermedad cardíaca, accidentes cerebro-vasculares y saturación de los riñones.

Vía | TIME

Imagen | Dubravko Sorić

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