La lombarda es un tipo de col que, en cierto sentido, posee todas las características que el repollo, pero que, a su vez, podemos encontrar también en invierno.
Puede ser comida tanto cruda como cocida, o incluso en forma de guarnición, aunque para poder conseguir de ella todos sus beneficios y propiedades, es mucho más recomendable hervirla primero unos aproximadamente cinco minutos en agua salada con un chorrito de limón (lo que recibe el nombre de “blanqueo”).
Para que la lombarda no pierda sus vitaminas y nutrientes, lo deal es cocerla al punto (unos 40 minutos aproximadamente a fuego lento).
Cuenta con un antioxidante muy bueno para la vista, el sistema inmunológico y el corazón, llamado antocianina, que es precisamente el pigmento que le da ese color morado casi púrpura tan característico de la lombarda.
Precisamente gracias a su acción antioxidante es anticancerígeno, y destaca a su vez por su gran aporte en selenio, que ayuda a proteger nuestro corazón, prevenir y combatir distintos tipos de cáncer, reducir la tensión, e incluso prevenir la esterilidad masculina.
Además, en su composición también encontramos ácido fólico, vitamina C, vitamina B3 y zinc.
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Publicado el día 24 nov, 2008
Fecha de última revisión 17 sep, 2011
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