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La falta de sueño tiene consecuencias negativas para la salud, y sus efectos se sienten tanto a corto como a largo plazo. Descubre cómo te afecta y algunos consejos para dormir mejor.

Si alguna vez has dormido mal, o simplemente no has podido dormir lo suficiente, es bastante posible que ya hayas sentido sus consecuencias tan negativas. Especialmente con el ritmo de vida que llevamos hoy en día, donde el trabajo es mucho más importante que el buen descanso, es muy común sufrir de falta de sueño precisamente porque no dormimos lo suficiente, y lo que en definitiva necesita nuestro organismo para descansar y para recuperarse de forma conveniente.

Dormir mal o no dormir lo suficiente puede convertirse en el mayor “enemigo” de nuestra salud, ya que tiene efectos en nuestra salud tanto a corto como a largo plazo. Como de buen seguro sabrás, los expertos aconsejan dormir 8 horas cada día, o al menos como mínimo 5 horas al día.

La falta de sueño

Si tiendes habitualmente a dormir poco, o no le prestas la importancia que en realidad deberías darle, a continuación te descubrimos cuáles son las consecuencias para la salud de la falta de sueño.

Consecuencias de la falta de sueño en nuestra salud

1. Falta de concentración, baja productividad y fatiga

La falta de sueño afecta a nuestra nivel de concentración, afectándonos de forma muy negativa en nuestros quehaceres cotidianos. Nuestra productividad se resiente dado que no nos sentimos frescos, siendo muy habitual sentir la cabeza como apelotonada, donde las ideas no surgen como en realidad deberían.

Cuando dormimos mal y sufrimos de falta de sueño es más habitual que cometamos errores, e incluso que suframos más accidentes, sobre todo cuando conducimos. También aparece la fatiga.

2. Somos más propensos a las enfermedades

La falta de sueño afecta a largo plazo a nuestro sistema inmunológico, debilitando nuestras defensas. Cuando dormimos mal o sufrimos de falta de sueño durante un tiempo es habitual que nuestras defensas bajen, de forma que nuestro organismo se vuelve más propenso a enfermarse con mayor facilidad.

Por ello, las personas que sufren de insomnio tienden a resfriarse o agriparse más, o bien sufren otro tipo de infecciones relacionadas.

3. Aumento del riesgo de sufrir diabetes

La falta de sueño se relaciona con un riesgo mayor de sufrir diabetes. De hecho, distintas investigaciones científicas han podido constatar que aquellas personas que duermen menos de 5 horas al día pueden sufrir cambios en el metabolismo de la glucosa, lo que a su vez favorece la aparición de la diabetes tipo 2.

4. Aumento de peso

Aunque no lo creas, la falta de sueño contribuye a la obesidad tal y como defienden muchos expertos en salud. ¿Por qué? Muy sencillo: dado que nuestro organismo se siente fatigado optamos inconscientemente por consumir alimentos ricos en calorías, sobre todo en hidratos de carbono.

5. Mayor desarrollo de enfermedades del corazón

Dormir mal o hacerlo de forma insuficiente aumenta el riesgo de desarrollar enfermedades del corazón, debido a que sobre todo tiende a aumentar nuestro ritmo cardíaco. Por ello las personas que duermen mal habitualmente suelen tener problemas de presión arterial.

¿Cómo dormir mejor para descansar bien?

Teniendo en cuenta el ritmo de vida que llevamos habitualmente cada día, casi podríamos decir que lo normal es encontrar un hueco para descansar debidamente. No obstante, debemos encontrarlo sin duda alguna, dado que descansar correctamente y hacerlo las horas que nuestro organismo necesita nos ayuda a la hora de disfrutar de una mejor salud, ya que tendemos a enfermarnos menos.

Dormir mejor

A continuación te proponemos algunos consejos útiles:

  • Evita o limita el uso de dispositivos electrónicos antes de acostarte: el uso de teléfonos móviles, tabletas digitales, el ordenador… puede activarnos y quitarnos el sueño, por lo que luego nos costará más conciliar el sueño.
  • Sustituye la televisión por un libro: puede ser un libro clásico o uno electrónico, pero lo importante es tratar de relajarte mientras lees tu libro favorito. Por ello es adecuado sustituir la televisión por un libro o por una revista.
  • Evita las bebidas estimulantes: su consumo puede alterar nuestros hábitos del sueño. Por tanto, debes evitar las bebidas estimulantes como el café, el té o las bebidas con cola antes de irte a la cama y sustituirlas por bebidas relajantes. También es aconsejable eliminar las bebidas energéticas.
  • Opta por infusiones relajantes: entre una a dos horas antes de irte a la cama, después de la cena, opta por beber infusiones relajantes. Destaca la infusión de melisa, pasiflora o manzanilla.

Imágenes | Alyssa L. Miller / Brenna

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