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¿A tus hijos les cuesta estudiar? Descubre por qué los hábitos de estudio son tan importantes, y por qué es fundamental precisamente establecer un hábito. Con consejos que ayudarán a tus hijos a estudiar mejor.

Nos encontramos que actualmente en el colegio existen numerosos casos de fracaso escolar y otros tantos de abandono precoz del Sistema Educativo.

Para hacernos una idea, España se encuentra a la cabeza de Europa en abandono escolar de alumnos entre 18 y 24 años que no han alcanzado el segundo ciclo de Educación Secundaria Obligatoria.

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Casi un 22% de los jóvenes decide abandonar los centros educativos antes de finalizar la educación obligatoria decretada por el Estado.

Algunas causas del abandono escolar

Principalmente, las causas del abandono escolar hacen referencia a la sociedad en el que el niño está inserto, la economía y el nivel cultural del entorno que lo rodea y las características personales del alumno.

Las dos primeras causas son muy complejas de abordar, pero dentro de las características del alumno existe un alto porcentaje que nos conduce directamente al fracaso por desconocimiento de técnicas de estudio así como por falta de hábito del mismo.

Por lo tanto, un buen hábito de estudio y el conocimiento por parte del alumno de técnicas que favorezcan su aprendizaje alejarán en gran medida el concepto que tratamos.

Importancia del hábito

Los hábitos se definen como aquellos comportamientos que a base de su repetición convertimos en automáticos (leer antes de dormir, desayunar con fruta, ir al gimnasio, etc.).

Crear, mantener nuevos hábitos y abandonar otros es bastante costoso y requiere voluntad pero sobre todo regularidad. Está comprobado que la media de adquisición de un nuevo hábito es de 21 días. ¡Menos de un mes! Eso sí, con rigor y como mencionábamos REGULARIDAD.

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El hábito de estudio no es diferente, no podemos pretender que nuestro hijo que durante la semana no ha tocado un libro porque no tiene deberes o porque no tiene examen, cuando se presente el momento de estudiar se encierre en su habitación y estudie durante horas y venga a casa con un glorioso 10.

¿Cómo inculcar el hábito de estudio en mi hijo?

La regularidad es la clave, por tanto debemos enseñarle a nuestro hijo que todos los días hay que sentarse un poco a estudiar. No necesariamente tiene que hacer deberes o memorizar temarios, simplemente con sentarse a organizar su trabajo, pasar a limpio algunos apuntes, apuntar fechas importantes o adelantar trabajos es suficiente. Es útil seguir las pautas que te proponemos a continuación:

  • En primer lugar debemos de establecer un horario que le indique al alumno que es hora de estudiar, bien sea tras la realización de otro hábito como lavarse los dientes tras el almuerzo, jugar un rato o llegar a casa después de las actividades extraescolares, o bien fijando una hora determinada (las 5, 6, etc.).
  • En segundo lugar nuestro hijo debe disponer de su propio espacio donde se sienta cómodo para realizar tareas y cuente con los materiales necesarios para desempeñarlas.
  • En tercer lugar debemos dejar que nuestro hijo se auto-gestione en sus obligaciones pudiendo ayudarlo si lo solicita u orientarlo si lo consideramos oportuno. Pero debemos de tener muy presente que las tareas de nuestros hijos son suyas y no nuestras. Por lo tanto, evitar intervenir no solo va a aumentar la confianza de nuestro hijo ante sus tareas sino que será capaz de autoevaluarse.
  • Y en cuarto lugar debemos de ayudarle retirando las posibles distracciones tales como aparatos electrónicos, hermanos pequeños jugando alrededor. Es decir, todo aquello que no sea estrictamente necesario para la realización de la tarea.

¿Qué hago ante la negativa de mi hijo?

Tal y como explicábamos, un hábito es muy difícil de implementar y más si no proviene de una iniciativa propia, como en este caso. El cambio ha de ser gradual en tiempo y exigencias.

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Como estrategia podemos comenzar explicando el objetivo de este nuevo hábito y los beneficios que van a obtener con él, como por ejemplo, menos horas de estudio el día antes de los exámenes, menos estrés con los trabajos y la preparación para cursos superiores.

Seguidamente podemos iniciar este hábito ayudándolo y poniéndonos con él los primeros días enseñándole qué cosas puede hacer cuando no tiene tarea o exámenes.

Y finalmente no mostrarse impositivos sino cooperativos y con buen talante teniendo en cuenta nuestro objetivo: ¡21 días de esfuerzo y sacrificio que le ayudarán en el futuro a lo largo de su vida académica y laboral!

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