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¿Cómo prevenir la gastroenteritis en verano? Se trata sin duda alguna de una enfermedad infecciosa muy común durante los meses de mayor calor del año. Descubre consejos y cuidados básicos para su prevención.

Aunque es cierto que la gastroenteritis puede afectarnos prácticamente durante todo el año, es durante el verano cuando tienden a aumentar los casos de forma alarmante. ¿Por qué? El motivo fundamentalmente lo encontramos en las altas temperaturas, ya que afectan de forma negativa al buen estado de los alimentos, aumentando la facilidad con la que proliferan los microorganismos, y también tendemos a pasar más ratos al aire libre, con lo cual si no mantenemos una adecuada higiene de las manos –y por ejemplo nos las lavamos con cierta frecuencia- podemos enfermarnos más fácilmente.

Por ello podemos hablar de la gastroenteritis en verano, no porque sea distinta a la que nos afecta todo el año, sino porque durante los meses estivales se convierte en el trastorno digestivo más frecuente. Como comentábamos anteriormente, entre las causas más habituales podemos mencionar la ingesta de alimentos y agua en mal estado o contaminada, aunque también es fácil que su causa la encontremos en el contagio, ya que se trata de una dolencia muy fácilmente contagiosa de persona a persona.

Gastroenteritis en verano

Esta gastroenteritis ocasiona una inflamación de la mucosa del estómago o del intestino, lo que a su vez causa una serie de síntomas característicos y comunes, tales como dolor que se sitúa en la zona abdominal, diarrea, vómitos, náuseas y fiebre. Por lo general tiende a durar entre 3 a 6 días, y los síntomas comienzan entre 4 a 48 horas después del contagio. Aunque se trata de una afección generalmente leve, puede ser grave en niños pequeños, ancianos y personas con el sistema inmune debilitado, por lo que ante estas situaciones debe existir observación médica para evitar posibles complicaciones.

Una de esas complicaciones habituales es la deshidratación o la pérdida de reservas hídricas, por lo que la hidratación es fundamental cuando estamos enfermos de gastroenteritis, especialmente en niños y ancianos. En este sentido, cuando tenemos la boca seca, los ojos hundidos o tenemos dificultades para orinar aún aunque tengamos ganas es muy posible que estemos deshidratados.

¿Cómo prevenir la gastroenteritis en verano?

Lo cierto es que la prevención de la gastroenteritis en verano es sencilla, especialmente si se siguen algunos consejos básicos que ayudan a evitarla de forma directa. Los más importantes son los siguientes:

Lávate las manos con frecuencia

¿sabías que, por lo general, la gastroenteritis tiende a contagiarse por no lavarnos las manos de forma adecuada? Basta con utilizar o tocar un objeto que ha sido manipulado por una persona con gastroenteritis que lo haya usado anteriormente, y llevarnos luego las manos a la boca o a los ojos. Este contagio es más común si utilizas cuchillos, tenedores, vasos o cucharas, y si compartes comida o agua. Por ello, es importantísimo lavarte las manos con frecuencia, siempre usando agua caliente y jabón durante al menos 20 segundos.

Evita compartir comida, agua y utensilios de cocina

Precisamente por lo que indicábamos anteriormente, es fundamental para la prevención de la gastroenteritis evitar compartir utensilios de cocina, así como comida y agua.

Compartiendo comida

Entre los utensilios de cocina más habituales y comunes en este sentido destacan tenedores, cucharas y cuchillos. También presta atención a los vasos.

Mantén una adecuada manipulación de los alimentos

Mantén especial atención a los alimentos crudos, evitando mezclar los alimentos cocinados con los crudos (sobre todo con el pollo y los huevos) y utilizar aquellos utensilios que los hayan tocado sin antes lavarlos bien antes.

Cuidado con determinados alimentos

Mantén los alimentos en el refrigerador, sobre todo salsas elaboradas con huevo (como es el caso de la mahonesa). Evita aquellos sobre los que tengas dudas, en especial si no sabes cuándo han sido elaborados y si han permanecido mucho tiempo fuera de la nevera. Es mejor evitar aquellos que hayan estado más de 24 horas a temperatura ambiente.

Huevos y gastroenteritis

Respecto al huevo, siempre guárdalos en la nevera una vez los hayas comprado, evita lavarlos a que de esta forma podrías destruir su película protectora, y evita consumir platos con huevo o mahonesas caseras si comes fuera de casa.

Precauciones con el agua

Al momento de tomar agua trata siempre de utilizar agua embotellada, especialmente si no sabes su procedencia o si ha permanecido tiempo abierta. En caso de dudas es aconsejable hervirla bien antes, y luego esperar a que se enfríe.

Imágenes | ISTOCKPHOTO/THINKSTOCK

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