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Después de una laparoscopia -o cirugía laparoscópica- es habitual que aparezcan gases que en ocasiones pueden causar mucho dolor. Descubre por qué surgen y qué hacer para aliviarlos naturalmente.

La laparoscopia se caracteriza probablemente por ser una de las cirugías más avanzadas y cómodas que existen, no solo para el propio especialista médico sino también para el paciente, principalmente porque se convierte en un sistema de cirugía de invasión mínima, ya que solo se necesitan llevar a cabo pequeñas y mínimas incisiones para su realización. Además, no solo consiste en una técnica quirúrgica, sino que también es útil para observar la cavidad pélvica-abdominal con la ayuda de una lente óptica con el fin de observar las imágenes del interior.

Es decir, aporta muchísimas ventajas en comparación con la cirugía abierta tradicional, dado que se realiza un menor tamaño de la incisión (con el evidente mejor efecto estético de cara a su cicatrización), y su comodidad en lo que se refiere al menor dolor postoperatorio y a una recuperación muchísimo más rápida del paciente, con una menor permanencia o estancia en el hospital.

Gases por laparoscopia

No obstante, a pesar de su comodidad y su importancia médica por ser mínimamente invasiva, sí puede convertirse en un inconveniente para el paciente desde apenas unas horas después de realizarse. Y es que pueden surgir gases que en la mayoría de los casos tienden a ser muy dolorosos. Te explicamos por qué aparecen y cómo aliviarlos.

¿Por qué aparecen los gases después de una laparoscopia?

Para llevar a cabo la cirugía laparoscópica, el cirujano realiza entre 3 a 4 pequeñas incisiones en el abdomen de la persona. A través de una de esas incisiones es introducido el laparoscopio, mientras que otros instrumentos médicos se introducirán a través de las otras incisiones con el fin de ayudar en la extirpación.

Una vez hecho esto se bombea gas para expandir el abdomen, lo que sirve de mucha ayuda al cirujano al poder tener más espacio para trabajar. Y, precisamente, es este gas insuflado el que puede causar molestias y dolores abdominales durante varios días después de llevado a cabo el procedimiento quirúrgico.

laparoscopia

Es habitual que las personas que se someten a este tipo de cirugía suelan sentir dolor en los hombros y en el cuello días después de la laparoscopia. El motivo es que el dióxido de carbono irrita el diafragma, de manera que a medida que el gas es absorbido por el organismo el dolor tiende a desaparecer poco a poco.

Cómo aliviar los gases tras una laparoscopia

Dado que tiende a ser muy difícil la expulsión de los gases insuflados durante la cirugía laparoscópica porque no se encuentran situados en el interior del estómago o en los intestinos, sino más concretamente en la zona del peritoneo, es común que el paciente luego de la operación sienta bastante molestias y se ponga aún más nervioso ante la imposibilidad de expulsar los gases como normalmente lo haría.

Por ello, es importantísimo no añadir más gases a los ya existentes en el cuerpo, para evitar molestias añadidas y mayores. Es fundamental evitar tragar aire mientras comemos, masticando la comida lentamente y siempre con cuidado, evitando tragar si no tenemos la boca cerrada.

Si por ejemplo te sometiste a la extirpación de la vesícula es bastante posible que tu cirujano o médico te haya aconsejado qué dieta seguir y qué alimentos comer en las semanas posteriores a la cirugía. Evidentemente, debes evitar aquellas comidas que causen la producción de más gas adicional en tu cuerpo, sobre todo en el estómago y en los intestinos. Así, por ejemplo, no son recomendables alimentos como el brócoli, col, judías, lácteos, maíz y las bebidas con gas (carbonatadas, por ejemplo tipo refrescos o cervezas).

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También es útil caminar durante algunos minutos cada cierto tiempo a lo largo del día, para reducir el dolor y las molestias. Esto te ayudará a su vez a la hora de que tu propio organismo absorba el exceso de gas. Como tendrás que estar en reposo, es suficiente con caminar dando paseos por tu casa.

Poco a poco irás sintiendo cómo los gases van desapareciendo. No obstante, si después de algunos días continúas igual, o con mucho dolor, lo más aconsejable es acudir a tu médico, sobre todo si se acompaña de fiebre, diarrea, náuseas o vómitos.

Imágenes | ISTOCKPHOTO/THINKSTOCK

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