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Conoce cuáles son las principales funciones de la fibra soluble, sus beneficios y cuáles son los alimentos más ricos en esta fibra.

¿Sabías que además de existir dos tipos de estreñimiento también existen dos tipos de fibras? Son conocidas con el nombre de fibra insoluble y fibra soluble, pudiendo diferenciarlas en función tanto de sus beneficios, sus funciones y sus principales fuentes.

En el caso del estreñimiento debemos diferenciar entre el estreñimiento atónico, causado por la existencia de una menor capacidad motriz del colon, y el estreñimiento espástico, causado por las emociones (es decir, no solo por características de nuestra personalidad, sino por estrés, ansiedad, nerviosismo…).

Fibra soluble

Como ya te indicábamos en un anterior artículo en el que te hablábamos sobre la fibra insoluble, desde un punto de vista nutricional la fibra destaca por ser un hidrato de carbono complejo, de manera que nuestro sistema digestivo la digiere lentamente, lo que ayuda positivamente a que los niveles de azúcar en la sangre no aumenten bruscamente, de ahí que los alimentos ricos en fibra sean adecuados para personas con diabetes.

La fibra soluble es un tipo de fibra formada por dos componentes que captan una gran cantidad de agua, presentando la capacidad de formar geles viscosos, de ahí a que cuando consumimos en exceso muchos alimentos ricos en esta fibra tengamos gases y flatulencias, ya que es muy fermentable en el intestino.

Principales funciones de la fibra soluble

  • Ayuda a reducir los niveles de colesterol total y LDL.
  • Regula el nivel de azúcar en la sangre.
  • Ayuda en el desarrollo de la flora bacteriana, siendo útil a la hora de aumentar las defensas.
  • Protege contra las enfermedades del corazón.
  • Ayuda a prevenir y evitar la diverticulosis.
  • Evita el cáncer de colon.

Fuentes de la fibra soluble

Alimentos ricos en fibra soluble

Si deseas aumentar el consumo de alimentos ricos en fibra soluble, a continuación te indicamos cuáles son los más interesantes en este sentido:

  • Frutas: cítricos, manzana y plátano.
  • Verduras y hortalizas: remolacha, zanahoria y coles (coliflor y repollo).
  • Legumbres: frijoles secos y guisantes.
  • Cereales: avena, salvado de avena y cebada.
  • Semillas: semillas de lino.

Imágenes | Tom Gill / Farmanac

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