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La extirpación de la vesícula biliar, por laparoscopia o por cirugía abierta, es una operación habitual y muy común consistente en la extracción de este pequeño órgano con forma de pera. Conoce más sobre en qué consiste y por qué realizarla.

La vesícula biliar consiste en un órgano con forma de pera que encontramos situado bajo el hígado. Entre sus funciones más importantes se encarga de almacenar la bilis, un líquido producido por el hígado con el fin de digerir las grasas, la cual es liberada hacia el intestino delgado para ayudar tanto en el proceso de la digestión como para la adecuada absorción de las grasas. También se encarga de mejorar la solubilidad del colesterol, las grasas y las vitaminas, mejorando a su vez su correcta absorción.

No obstante, determinadas afecciones pueden influir en la extirpación de la vesícula biliar, un procedimiento médico-quirúrgico consistente en la extracción de la vesícula. Entre las condiciones que más habitualmente llevan a esta operación son la presencia de piedras en la vesícula (que médicamente son conocidas con el nombre de cálculos biliares), cuando existe una inflamación de la vesícula (la cual generalmente tiende a ser aguda), o ante la presencia de un cáncer de vesícula.

Extirpación de vesícula

Precisamente entre las afecciones que más llevan a la extirpación es debido a la presencia de cálculos biliares, los cuales se forman cuando hay sustancias en la bilis que tienden a endurecerse, y luego con el paso del tiempo obstruyen el flujo de la bilis por los conductos biliares. Como resultado, puede causar dolor, inflamación y en condiciones más graves una pancreatitis.

¿Qué es la extirpación de la vesícula biliar?

La extirpación de la vesícula biliar, como su propio nombre indica, consiste en la extracción quirúrgica de la vesícula, un pequeño órgano con forma de pera que encontramos situado bajo el hígado, y que entre otras importantes funciones se encarga de almacenar la bilis para mejorar la digestión de las grasas.

Hoy en día se trata de una cirugía que se realiza por laparoscopia, convirtiéndose de hecho en la forma más común de extirpar la vesícula biliar. Para ello se utiliza un laparoscopio, que consiste en un tubo delgado, iluminado, que permite al médico observar el interior del abdomen. Se utiliza anestesia general, por lo que el paciente se encuentra profundamente dormido y no siente ningún tipo de dolor.

No obstante, también es posible su extirpación mediante cirugía abierta. Consiste en la técnica quirúrgica tradicional, consistente en la incisión de entre 7 a 10 centímetros en la parte superior derecha del abdomen. Eso sí, se trata de una técnica que solo se deja para casos en los que debido a las características específicas del paciente no se le puede realizar una cirugía laparoscópica (por ejemplo, por cirugías previas).

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Otras técnicas consisten en la extracción de vesícula vía transvaginal o transumbilical, lo que significa que se utilizan orificios naturales (como por ejemplo es el caso de la vagina o del ombligo) para su extirpación. Se caracteriza por ser un proceso muy poco invasivo, que no deja cicatrices visibles en el paciente.

¿Cómo se realiza la extirpación laparoscópica de la vesícula?

Para llevar a cabo la cirugía, el cirujano realiza entre 3 a 4 pequeñas incisiones en el abdomen de la persona. A través de una de esas incisiones el laparoscopio es introducido, mientras que otros instrumentos médicos se introducirán a través de las otras incisiones con el fin de ayudar en la extirpación.

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Una vez hecho esto se bombea gas para expandir el abdomen, lo que sirve de mucha ayuda al cirujano al poder tener más espacio para trabajar. Luego, con la ayuda del laparoscopio, el cirujano extirpa la vesícula.

Es posible que, durante la cirugía, se realice una colangiografía, que consiste en una radiografía útil para encontrar cálculos que pudieran estar por fuera de la vesícula para así extraerlos con ayuda de un instrumento especial.

¿Cuáles son las causas que llevan a la necesidad de extracción de vesícula?

En la mayoría de las ocasiones se debe sobretodo a la presencia de cálculos biliares, que pueden causar el bloqueo del conducto que drena la vesícula, ocasionando un dolor de tipo cólico que se sitúa en la mitad hasta la parte superior derecha del abdomen. Entre sus complicaciones más graves nos encontramos con la pancreatitis, que consiste en la inflamación del páncreas y que si no es rápidamente tratado puede ocasionar daños graves en el mismo.

También se lleva a cabo su extirpación cuando la vesícula biliar no funciona correctamente, causando –por ejemplo- la presencia de determinados síntomas relacionados, como pueden ser indigestión o dolor después de comer en el área media o superior del abdomen.

Después de la extirpación de la vesícula

Tras una extirpación de vesícula es muy habitual que surjan dudas relacionadas con la estancia en el hospital y con la recuperación en casa:

  • La estancia en el hospital: Si te han realizado una laparoscopia con el fin de extirparte la vesícula biliar generalmente el alta se tiende a dar entre 1 a 2 días después de la cirugía, ya que los mejores resultados a la hora de recuperarse se consiguen sobre todo tras una cirugía laparoscópica. Incluso hay casos en los que el paciente vuelve a casa el mismo día. En caso de cirugía transvaginal/transumbilical la estancia es de solo 1 día, mientras que si se trata de una cirugía abierta la estancia en el hospital oscila entre los 2 a los 5 días.
  • La recuperación en casa tras la cirugía: en caso de laparoscopia en la mayoría de los casos las personas pueden llevar a cabo una actividad casi normal entre los 5 a los 7 días después de la intervención, y si se trata de una cirugía transvaginal/transumbilical oscila entre los 5 a los 10 días. Sin embargo, si se trató de una cirugía abierta, la recuperación suele tardar hasta 8 semanas.

Imágenes | Gettyimages / ISTOCKPHOTO/THINKSTOCK

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