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Escoger el calzado más adecuado para un bebé o un niño es fundamental para su correcto crecimiento, sobre todo eligiendo opciones en función de su edad y desarrollo.

Aunque suelen desplazarse descalzos en una gran parte de los ocasiones, los bebés también necesitan zapatos para proteger sus pies y especialmente cuando aprenden a andar. Tanto para cuando tienen unos meses de vida como cuando van creciendo, deben ponerse los zapatos adecuados, adaptados a sus pies, porque ello puede restarles salud y poca capacidad de movimiento a medida que crecen.

Al aprender a andar, los zapatos robustos y de suela algo más gruesa ayudan al pequeño a realizar pisadas y mantener el equilibrio. Ahora bien, no es lo mismo una zapatilla de deporte que un zapato inglesina o manoletina, que se prefieren para fiestas y otros eventos.

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En el colegio o en la guardería, las zapatillas de deporte triunfan, siempre es mejor comprar un número de pie que no vaya demasiado ajustado.

Según la Fundación Hospital de Nens de Barcelona, a la hora de escoger unos zapatos es mejor que sean ligeros y bajos, que no queden justos, que la suela debe ser de un material flexible, mientras que el contrafuerte puede ser reforzado para sujetar mejor el tobillo.

¿Qué zapato escoger para el bebé o el niño?

En el colegio y para hacer deporte

Cuando el niño debe hacer deporte, necesita una zapatilla adaptada a cada tipo de disciplina deportiva. Es decir, un zapato más bien fuerte pero muy cómodo a la vez que le deje correr, moverse y desplazarse a su aire. Existen zapatillas con punteras de goma que son perfectas para subir y bajar escaleras, jugar a circuitos… Suelen tener suelas de goma y protegen al niño de los suelos algo desestabilizados.

Para el colegio, es factible aquel calzado fácil de quitar y poner, y que faciliten la autonomía del niño. Aquellas zapatillas en formato bota se destinan a deportes algo más especializados como el fútbol y otros deportes que suponen desplazamientos.

Una de las ventajas de este calzado es que nunca le saldrá del pie, y van bien atados con cordones o velcro. Los modelos de zapatos pepitos de tela son en forma de bota, aunque se trata de unas zapatillas algo más finas, por lo que quizás no son tan apropiados para realizar mucho deporte pero sí para utilizar a diario, incluso con calcetines, siempre que el zapato no esté muy ajustado.

Finalmente, las botas de montaña son necesarias en todas las etapas de la vida. Los bebés también deben llevarlas, pues suelen ser impermeables, transpirables y protegen el pie de las piedras de los caminos.

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Comodidad en casa

Muchos pediatras recomiendan que en las estancias en casa el niño pueda ir descalzo, sin ataduras, para que el pie respire y esté todavía más cómodo. Ahora bien, en los meses de otoño a invierno, los bebés, especialmente, pueden resfriarse más de lo normal si no llevan el zapato adecuado.

La Fundación Hospital de Nens establece que el material de confección debe ser transpirable y siempre se debe estar atento a que no provoquen rozaduras en la piel pues podrían salir heridas, eczemas y sobreinfección por hongos.

Aquellos zapatos tipo mocasines, pero básicos, sin florituras ni suelas adecuadas, son bastante favorables para su desplazamiento en lugares cerrados. También hay zapatillas más lisas y planas, y botitas de lana o bien realizadas de otros materiales algo más cómodos y ergonómicos, con el fin de que el pequeño descanse el pie pero siempre con algo de protección.

Algunos fisioterapeutas coinciden en destacar que el zapato es mejor si llega hasta debajo de los huesos laterales del tobillo. Y, si adquirimos una bota, debe ser flexible para que el niño pueda mover, por completo, la articulación del tobillo.

En una fiesta

Para que el bebé vaya elegante hay infinidad de zapatos especiales. Por un lado, hay que asegurarse de que están realizados de los materiales adecuados, que aunque duren menos porque el niño crece, van a ser resistentes al paso de los días.

Las bailarinas son muy bonitas y delicadas, indicadas sobre todo para las niñas. Mientras que los mocasines son los zapatos más tradicionales para los niños, pues pueden combinar muy bien con pantalones largos. Es mejor que sean de piel y de diferentes formas, clásicos o bien los modelos con bota, algo más altos.

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Para los niños, los náuticos son divertidos. Hay de diversidad de colores pudiéndose combinar con la ropa más elegante o bien informal. A la hora de comprar estos zapatos, no debemos pensar solamente en la apariencia del zapato, pues se destina para que se lo ponga en más de una ocasión.

Pueden tener dobles suelas y plantillas que hacen que el pie sude menos, y por tanto, evita que el niño pueda desarrollar algunas molestias. Los zapatos de hebilla, tanto para ellos como para ellas, sujetan los pies. Si bien es recomendable seguir las instrucciones del zapatero para quedarnos con aquellos pares que no deformen la forma del pie, pues esté creciendo y se está formando.

Los zapatos tipo bluchers pueden destinarse bien a ocasiones especiales o para ir al colegio. Siempre que no sean demasiado apretados y cerrados, suelen adaptarse bien a los pies el niño y, al llevar cordones, son más fáciles de apretar.

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